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PANZA
19/06/2005 - Teatro Foro Gandhi

Por: Martin Debaser - debaser@recis.com.ar

¿Una caja de zapatos? No. Un espacio con aroma a café literario, bar-restaurant y un escenario que la audiencia dividía horizontalmente en dos, al encontrarse atestado de sillas, mesas y cabezas. El teatro Foro Gandhi (ubicado en la mismísima librería homónima) vuelan cuentos, novelas, poesía y también música. La segunda presentación de Panza en tierras capitalinas se vislumbra como: “Debut y despedida”. El primero, por la incorporación de Franco Barroso ocupando el lugar de Javier González (quien se alejó tras la grabación del más fresco álbum de la banda: “Nada es rosa”) y luego, el adiós a la etapa Infanticidio.

Panza se zambulle en mares, y la diversidad dispara juegos y cambios. Desestructurar. Matices cambiantes como parte del movimiento de las luces, así es la sorpresa: aparece y escapa. Pero, detrás de esto, hay un sostén firme: el complemento sonoro y la acústica. (aspectos muy abandonados en la escena). El bailoteo vocal de Mariana Bianchini conmueve. Su peinado, a base de palillos orientales, parece desmoronarse como la sonoridad emanada por sus compañeros. El inicio no es avasallante y entretiene la atmósfera, bastante propicia en el ambiente. Los sutiles y densos cambios propulsados por la guitarra de Sergio Alvarez aliena a la base rítmica, hundidos en eternos arco iris.

El placer de la improvisación “ensayada” arroja el último trayecto de su recorrida infanticida, con “Precauciones peligrosas”, “trueno 2 “, y el groove de “Callate Nena”. Panza vapulea a los rígidos cuerpos asentados. La incomodidad, que acobija tanto, espanta. Se disuelve entre el brillo creciente de su performance.

Hay una luz. Una salida, donde ni siquiera las máquinas llegan hasta mi. La llave. “Control de acceso” es la patada contra la puerta, sobredosificada con vehemencia punk. Los susurros del final descienden entre voces ambiguas: Es otro concierto en el cual se observa que el grupo tendría que desechar este sitio, así como cuando se presentaron en el CBGB. Polos negativos que, contrariamente, generan un cortocircuito.





Mail del fotografo: Rocìo Dominguez