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MONSTERS OF ROCK
11/09/2005 - Estadio Ferrocarril Oeste

Por: Kike Bianchi - kike@recis.com.ar

Dioses del metal, rockeros de pura cepa, espadas y tachas, motocicletas y alaridos. El domingo más poderoso en años. La misa profana mas sagradamente demoníaca tuvo lugar en el estadio de Ferro. El sacerdote de judas secundado por la serpiente blanca trajeron el rock olvidado, el rock espectáculo, el rock que solo vive en el pasar de enormes gigantes de la música como Judas Priest y Whitesnake.

El domingo empezó temprano para los seguidores del metal que otrora estarían descansando de las agitadas noches de sábado. Una marea oscura bañó las inmediaciones del estadio de Ferrocarril oeste. A oleadas regulares los vecinos supieron que llegaba la caravana que sigue al sacerdote del culto del fino acero de antaño.

Al ingresar al estadio, repleto de fanáticos, el show que promediaba su actuación era el de la banda Tristemente Celebres, antes de ellos tocó Lorihen, banda que lamentablemente no vi y hubiera preferido. Lo primero que escuché al entrar era la voz del conductor de radio que hace las veces de guitarrista en la formación de T.C. tratando de subsanar el hecho de que los fanáticos tenían poco afecto por una banda que, siendo totalmente desconocida, quedó alineada previo a Rata Blanca. Obviamente los meritos de ser famoso en otros ámbitos son suficientes para tocar en el lugar que le correspondería a otras bandas mucho mas establecidas en la escena local de metal. El público insistía con toda clase de insultos al mismo tiempo que les indicaba la dirección de la salida.

La banda logro resarcir su metal en construcción y poco refinado con el tema de Motorhead, Ace of Spades, para así cosechar muy tímidos aplausos departe del impaciente ejército.

Pasado el momento de garage vino Rata Blanca. Con un fallido preludio, se repitió dos veces pues la primera se corto, de un texto recitado cuyo contenido mencionaba todos los clichés del genero haciendo hincapié en las leyendas artúrica, salio a la cancha la banda de Barilari y Giardino. Con varios temas del disco que estuvieron paseando por Norteamérica y los acostumbrados clásicos la banda de metal mas reconocida de la argentina dio una gran performance. La lista de temas fue la siguiente:

Solo para amarte, Chico Callejero, La leyenda del hada y el mago, Haz tu jugada, Guerrero del arco iris, El amo del camino, La llave de la puerta secreta y La otra cara de la moneda.

Apoyados en la profesionalidad y los gritos lacerantes de Barilari la rata cosechó varias ovaciones del publico que los reconocen como los dignos soportes de una fecha tan grande. Un alto momento tuvo el cover de Deep Purple “Highway Star”, haciendo obvia referencia a la banda de donde Giardino saca casi todas sus influencias (aparte del saberse de memoria el método de guitarra rápida de Yngwie Malmsteen, otro de sus grandes “inspiradores”). Con algunos problemas de sonido pero con mucho oficio la banda nacional se llevó el aplauso de la mayoría, sobre todo cuando las nubes del destino cubrieron el estadio y descargaron al principio del set una copiosa lluvia. Nada podría amedrentar a la poderosa horda y Barilari logró declararse victorioso sobre la tormenta que fue empujada por las tristes alas del destino. Ningún dolor dejaría de ser aniquilado e íbamos a vivir pasada la medianoche…

Tras el parate llegó WhiteSnake con su líder David Coverdale como casi única figura reconocible siendo el único sobreviviente de la historia de esta banda.

Así como el guitarrista de Rata presentó sus respetos a la gloriosa Deep Purple, Coverdale hizo lo mismo pero esta vez con un toque de mayor presencia, siendo este cantante uno de los que desfiló por el micrófono de la ya mencionada banda. La canción para hacer entrar en calor a la multitud no podría haber estado mejor elegida. Casi como si hubiera anticipado el clima y la necesidad de calor, la banda se despacho con Burn. Dentro del tema hubo otro tema. Stormbringer. El llamado a la tormenta de WhiteSnake había sido escuchado y acallado por la fuerza del final de Burn. David(el cantante) se aseguró de traer un seleccionado de geniales músicos para hacernos probar algo de ese olvidado pasado en que las bandas de rock dejaban claro su sapiencia y conocimiento de su elemento. Con solos eternos de guitarras, el estadio parecía estremecerse como recobrando la conciencia de algo que una vez tuvo pero perdió a lo largo del camino. Un solo interminable de Tommy Aldridge (con deficiencias de sonido, obviamente semejante recital hubiera necesitado los micrófonos ausentes en esa batería), que incluyó la mitad de su improvisación con las manos, estremeció a la huestes casi como si fueran los tambores de la guerra preparándonos para la batalla. No faltó ninguno de los clásicos y la lista se compuso de Bad boys, Cryin' in the rain, Love Ain't No Stranger, Gimme all your Love, Is This Love, Slow an' Easy, Here I Go Again y Still of the Night.

Cuarenta minutos fueron necesarios para preparar el imponente escenario de Judas. La ansiedad era palpable como una trompada de una mano con nudillos de acero. Recordemos el hecho de que este festival le debe su nombre a un tema de la banda.
Las luces se desvanecieron para dar paso a un velo púrpura cuya cobija se extendió sobre las oscuras huestes como tinieblas malignas. Un ojo eléctrico inyectó su roja mirada sobre todos los espíritus presentes que vieron aparecer tras la pupila carmesí a la figura del Dios máximo del Metal, Rob Halford. Y así arrancó Judas con Electric Eye, el tema que le daba la temática al gigantesco ojo que observaba desde el fondo del escenario. La banda entera entra a escena y el estadio se cae. Veinte mil personas no es poco. El metal esta vivo a pesar de todo. Aunque no transite las radios con hits mediocres es capaz de llenar estadios. Todos los que aseguran que no es convocante se muerden la lengua.

En escena los años que lleva a cuesta esta banda, en su mejor formación, no son un peso sino que agregan una carga de capacidad insuperable. El espectáculo continua con Halford por todo el escenario, sobre una plataforma que se asemeja a un trono que lo eleva por encima de la batería de Scot Travis, o desapareciendo mágicamente al final de Revolution. El espectáculo es tan teatral que asombra. Lo que despliega Rob sobre el escenario es una batería de personajes que representan cada una de las canciones, es realmente un frontman que se adueña de las letras y las hace carne. Los guitarristas, Glenn Tipton y K.K.Downing, son también parte de este energético devenir escénico. El segundo tema reclama el status que todos aceptan, Metal Gods, dioses del metal, eso son, las canciones no tienen fisura alguna, rockean tan fuerte con los bailables riffs de antaño como cualquier banda de metal superproducido de hoy.

Un toque de maldad es lo que nos golpea, A Touch of Evil, para luego romper todas las leyes de lo establecido con Breakin the Law, tocado entre las dos guitarras, bajo y cantante, o sea Halford toca la guitarra de Tipton mientras Glen toca la guitarra de KK y este el bajo Ian Hill. Asombroso ver uno de los riffs mas famosos de la historia tocado de esta forma.

Mi cuerpo se parte bajo el mar de tachas y cuero, pero es levantado por el océano musical, todos los ingredientes de la pasión, el descenso y la iluminación, el dolor y el éxtasis. La lista de temas sigue:

Judas Rising, Revolution, T’m a Rocker, Diammonds and Rust, Deal with the devil, Beyond the Realms of Death, Turbo Lover, Hellrider, Victim of Changes.

Para cuando llega el momento de Painkiller siento que mi cuerpo es destrozado y reclamado como sacrificio a la ceremonia. Bañado en sudor, con mi espalda que ya no me sostiene pienso en abandonar pero frente a mi el sacerdote enciende mi fe, el líder militar, el carismático Rob Halford es impresionante. Sus gritos llegan a mis oídos como lanzazos que me sostienen para evitar que toque el suelo. Luego de que toda la banda abandone el escenario, Halford retorna sobre su moto, como si fuera el ángel de la tapa de Painkiller, para cantar Hell Bent for Leather y terminar la noche enfundado en nuestra camiseta nacional y cantando los himnos:

Livin’ After Midnight……porque You’ve Got Another Thing Comming!!!!