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ME DARAS MIL HIJOS
14/10/2005 - Institución Armenia

Por: Martin Debaser - debaser@recis.com.ar

El sexteto confirmó su calidad para construir canciones con aire de arrabal, sensibles y con variables inquietantes del ánimo en un recinto lleno.

Máquina de parir música

Tiene un tajo en el vientre. Se arrima sigiloso. Con calidez dirige un "Buenas noches". Mariano Fernández (voz y guitarra) es sutil. Así comienza el show de Me darás mil hijos en la Institución Armenia, con relajados cuerpos en el piso, dentro de un living amplio, con un clima ameno y agradable.

El aplauso no es desmesurado pero si apacible. Los atentos espectadores se sumergen en un mar de silencio y gestos interrogantes. El combo arranca sus raíces folclóricas, tangueras y que llegan al alma en canciones como “Destierro” y acaricia influencias por el costado del contrabajista Federico Ghazarossian con su ex-banda Los Visitantes. Como Palo Pandolfo desplegaba su diablo en éxtasis, Mariano lo hace con un abrazo caliente. El tema "Porque" recuerda una intro símil a "La Musa", del disuelto grupo.

La “patita” se mueve con “Cenizas” y la mente se sitúa en la década del 40’ cuando la guitarra destila un hermoso swing al estilo del maestro Django Reinhardt. Así es el abanico de esta “reproductora” de sonidos. El vaivén que poseen hunde el pensamiento en la agonía tanto como una media sonrisa.

El término "música ciudadana" bien podría identificarlos, con infusiones de Buenos Aires y el Río de la Plata en “Cenizas” y murga de buena cepa en “Cruz del sur”. El acordeón parpadea incansable en las manos, y uno se pianta en la pasión que enfoca Leonora Arbiser.

La crianza de un nuevo ser. Dentro de cada individuo. Eso lleva en si mismo la banda, logrando contagiar de un fuego corrosivo, solitario, y melancólico.