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IGGY & THE STOOGES
22/09/2006 - Pepsi Music

Por: Martin Debaser - debaser@recis.com.ar

En el marco del festival “gaseoso” Iggy Pop (esta vez junto a su mítico combo The Stooges), hizo delirar a mas de 20000 personas en una magnifica demostración de rock en todo sentido.
Finalmente, el verbo se hizo carne.

El Rock N’ Roll (desde el ángulo más salvaje y primitivo) contiene una carga eléctrica y emocional que pocos pueden acaparar. Su cuerpo, serpenteando, incita a un entretenimiento sexual y contagioso. Su pecho marcado, producto de la sobrevivencia que conlleva respirar 40 años ininterrumpidos de actividad musical (primero con los Stooges y luego como solista) el reptil, es un alma danzando en el fuego.

La puntualidad es casi inglesa. Sus ojos saltones presagian una noche de cacería. Esa cosa salvaje. El balbuceo vocal aliena desde el inicio mientras Ron Asheton se ensaña afilando su guitarra con riffs y punteos violentos en "Loose". La vieja escuela del punk-rock garage generada desde Detroit detona con fervor. Mike Watt (ex bajista de Minuteman) es el único miembro no original. Acopla su instrumento y lo realza con su excitante ejecución, fruto fundamental del sonido actual. El otro hermano Asheton (Scott) mantiene el groove básico desde su austera batería. Él, semidesnudo y en su propia naturaleza, desgarra su piel en “1969”

Hipnosis. Ahora es nuestra óptica la que infla los pulmones de la banda. La mugre se esparce cuando Iggy contorsiona y expresa su danza maldita con histriónicos gritos que se hunden en "Dirt". ¡Con 62 años este tipo no se desploma! El padre del punk gana la pulseada contra los pronósticos que advierten sobre su vejez. Su presencia y estirpe se agigantan. El grupo descolla con su experiencia sosteniéndose en el aporte de Mike Watt, un motor sobrepasando incontables revoluciones por minuto. Incesante es la euforia que se engloba en el aire. Prácticas de "headbangin" por doquier y un símbolo de la generación punk de fines de los 60': "I wanna be your dog", cover versionado desde Richard Hell y Joan Jett pasando por Sonic Youth hasta el sampleo de Snoopy Doogy Dog, es una fuente fácil de beber, as como la desnudez del animal.

Iggy, un confeso admirador de John Coltrane, cristaliza su influencia. Steve McKenzie (en saxofón) es otro de los encargados de elevar los niveles sonoros del cuarteto hacia otra órbita. Como la que proponía el mismísimo jazzero, pero trasladado al formato rock. Movimiento constante. ¿Inconformidad? ¿Olvido?. El vocalista quiere ser de nuevo un perro y repite "I wanna be your dog" (Sólo el sabe porqué) que no fue ni un acierto ni lo contrario.

Las últimas canciones con este line-up fueron grabadas en "Skull Ring" placa solista de Pop que ofició de "alentadora" para la gira que luego los Stooges llevarían a cabo después. La reminiscencia florece en "Little Electric Chair" gracias a la mano de Ron. Mientras el tema que le da nombre al álbum es una faceta oscura y densa, otro de los cauces musicales del combo.

"No fun, my baby, No Fun". ¿Acaso no entendés? La grandeza de un artista no es venerarlo por su llegada popular sino cuando la masa es cómplice en este juego delicioso que es el ida y vuelta intercambiando emociones con quien aprecias. Las mañas no las pierde ni de viejo. El stage se atesta de un puñado de chicos con reflejos de alegría rebosante, y estupefactos por la presencia de su ídolo, que baila con ellos como si fuera su papá.

¿Un intervalo, quizás? Los músicos parecen escuchar este dicho no como una súplica sino como una necesidad para adiestrar la energía. El desborde y el ritual en su punto de ebullición. Dos de las más grandes canciones "Search an destroy" y "Raw power" se ausentan con aviso. Ron era el bajista en esa época, y por capricho o desmemoria, nos deja con ganas. La caída del show es simplemente brillante. Más el plus de una ansiedad añeja (En 1996 Iggy se presento junto a los Ramones en el estadio River) lo que lo hizo aún mas deslumbrante. Apenas hora y cuarto alcanzan para la cachetada y un baño de agua caliente que echan sin piedad. Como para quitarnos el frío y estar en nuestra propia naturaleza.