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ANA PRADA
27/10/2006 - La vaca profana

Por: Gabriel Kirchuk - Gabriel@recis.com.ar

Antes de contar sobre la increíble velada, vamos a revisar un poco la historia de la responsable de que haya sido una linda noche la del viernes en Almagro. Ana Prada es una cantautora uruguaya, exactamente de Paysandú, este año lanzó el disco “Soy sola” , su primer álbum solista, y también integra cuarteto vocal LA OTRA. Además ha trabajado junto a Rubén Rada, Daniel y Jorge Drexler (prima hermana de ellos), Fernando Cabrera, Supervielle y Liliana Herrero quién utilizó un tema de Ana para su último trabajo, “Litoral” .

Ambientado como un café concert, un bar chiquito y colmado, donde el vino protagoniza las mesas, en el escenario la banda, cinco músicos rodeándola a ella, paradita en el centro, delgada y sus rulos blondos, brindando luz con su presencia y su dulce voz al frente. Acompañándola Juan Pablo Chapital en guitarra eléctrica, Fernando Mántaraz en bajo y contrabajo, Freddy Pérez en guitarra criolla, Ariel Hassan en acordeón y teclados, Juan Buonome a cargo de la percusión.

Ya dicho el marco, ahora pasemos a describir las dieciséis lindas canciones que se adueñaron de los oídos durante una horita de show. Al igual que en el disco, la primera fue “Amargo de caña”, solamente guitarra y voz, y una historia sobre su lugar natal Paysandú, también respetando el orden de “Soy sola” la segunda fue la que le da nombre al cd, un simpático chamamecito, dónde el acordeón ya empieza a hacer de las suyas. A ésta le sigue “Lo que viene después”, un clima campestre, que lleva directamente a imaginarse un paisaje rico en naturaleza; el cuarto fue un poema de la madre “La maleta”, una canción que juega con loopeos de voz. Ante de comenzar con el quinto tema, Ana menciona que el argentino es espontáneo, y los uruguayos, en cambio, son más tímidos, pero “nos conocemos todos con todos”, lo cual provoca risas… llega “Un Cuarto”, una hermosa bossa nova, de lo mejor del recital, ya le podemos poner el cartelito de reina de la canción, o princesa mejor, para no presionar. La sexta, “Brillantina de agua”, es la historia del Río Queguay, como empieza y termina la vida de éste, la gente acompaña con aplausos, y un solo de guitarra se luce en el medio.

“Tentempié” es la séptima, en la cual hay que aclarar algo importante: del otro lado del charco el tentempié no es una entrada alimenticia como acá, sino un muñeco de plomo que pesa mucho y se cae para un lado; aclarado esto pasó a contar que en esta parte del show el escenario queda ocupado por Freddy y Ana nomás, guitarra y voz, esta formación siguió durante el tema siguiente, un cover del gran músico Fernando Cabrera, “Dulzura distante”, encantadora.

Se produce un intervalo de diez minutos, que tiene como función descansar tanto el público como los músicos. Escucho desde la cocina un “se acabó el malbec”, huella de cómo viene pintada de tinto la noche. Vuelve la banda, un regreso con todo, “La Red”, la voz siempre protagonista, otro pico alto. La décima es “No me ves”, una canción colorida y muy romántica, antecesora de “Cada mancha de tu cuero”, una milonguita zitarrozense, una melódica lleva el tema, y ya podemos determinar que Almagro se viste de Uruguay. En la siguiente se construye un antes y después del concierto, sube la majestuosa Liliana Herrero como invitada de lujo, recién llegada de Japón, la voz más vibrante del Río de la Plata y aledaños, para cantar “Tierra adentro”, un valsecito que dice “si el tiempo corre hacia el mar, yo voy tierra adentro”, podríamos titular este momento como un abrazo del litoral, Paysandú con Villa Guay; continúa el momento estelar, compartiendo micrófono a falta de dos, incómodo pero que no desentonó con el momento inolvidable que estábamos siendo afortunados de observar, y realizan a continuación “El tiempo está después”, otra versión del yorugua Fernando Cbrera, el dúo vocal eriza la piel y provoca brillo en los ojos y sonrisa en los labios, el verdadero objetivo de un artista ¿no?. Ana queda sorprendida y con la cara de nena feliz luego de la visita de Liliana, y suena “Pero no”, un vals criollos, que pide fiesta a gritos y a revolear las serviletas!!!, amaga a despedirse, pero no señores, quedan dos historias más… “Orejas se llama el perro”, una bossa cómica, con una rubia de invitada que pela un gran portugués. El fin llega con “Yo no tengo soledad”, un candombe electrónico, se va ella primero y queda la banda sola tocando.

Así pasó una nochecita cargada de cuentos, y sonidos campestres mezclados con una pizca de urbanidad, a manos de una muchacha joven humilde, dulce, y risueña.