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NEW YORK DOLLS
17/04/2008 - The Roxy Club

Por: Estefania Preisz - mefi@recis.com.ar

30 años. Nada más que eso fue el tiempo que Argentina esperó a las muñecas de Nueva York para verlas en su máxima expresión.

Si bien New York Dolls fue una de las bandas vanguardistas de los 70's, perteneciente al llamado movimiento proto-punk, junto con MC5, Iggy Pop and The Stooges y otras (quienes antecedieron a bandas como Ramones, Sex Pistols y The Clash), no obtuvieron la popularidad que merecían y con una discografía corta pero potente y bajas de algunos integrantes, terminaron disolviéndose a mediados de esa época, dejando sin duda alegres melodías y pegadizos riffs, que sonarían en la mente de muchos que aprecian el género; junto con una importante influencia en bandas de todo tipo.

30 años después, más precisamente en el 2006, la reunión de Sylvain Sylvain (guitarrista) y David Johansen (voz) más el cuarteto que terminaría de componer la nueva formación: Steve Conte como guitarrista, Sami Yaffa en el bajo, Brian Delaney en batería y Brian Koonin en el teclado, darían a conocer su nuevo material One Day It Will Please Us To Remember Even This logrando un disco delicioso. De principio a final. No tiene desperdicio. Una vez más sorprendiendo, como es su estilo.

30 años. Y el 17 de Abril, la banda oriunda de Nueva York pisaba por primera vez un escenario en Argentina. El lujo se lo dió el Roxy y con la gráfica de los flyers que me cruzaba por la Av. Cabildo, que mostraban la tapa del más reciente trabajo de estudio, uno se imaginaba más o menos lo que podría llegar a ser el gran regreso de estos muchachos.

Dejando de lado las hipótesis de lo que se vendría cuando llegué y ví la cantidad de gente que había, me decidí a entrar a las 19 horas al boliche ubicado en Lacroze y Alvarez Tomas para esperar unos minutos a que comenzara una de las bandas soportes de la noche: LOS PEYOTES. Con ellos sí que no sabes lo que sucederá. Uno que ya los vió más de una vez en vivo... y sobrevivió a la desenfrenada dosis de garage y psicodelia sospecha que quedarse quieto no es exactamente la propuesta de los chicos. Estética, instrumentos y temas adecuados para que entiendas que el garage-psicodelico-agogo-etc under en Argentina tiene mayor (y mejor) estilo del que te puedas imaginar. Set perfecto para abrir la noche, a pesar de las pocas personas que se asomaban para esa hora, no hubo uno que no se haya quedado sin mover mínimamente el piecito al ritmo de los 5 integrantes que dejan todo arriba del escenario en cada una de sus presentaciones. Y cuando digo "todo" me refiero a lo más bizarro que puedas imaginarte.
Finalizado el show de Peyotes, unos minutos después fue el turno de la otra banda que haría la espera más amena: SATAN DEALERS. A esta altura el boliche ya estaba cálido en más de un sentido y con una propuesta un poco más estática, pero no por eso menos rockera, atravesaron y dispersaron sus temas ante el expectante y de lo más variado público presente.

Desde el momento en el que cerraron el telón hasta las 21:30hs. en el que el presentador se hizo ver arriba del escenario la ansiedad se apoderó del recinto.

Entonces Marcelo Pocavida dió una breve reseña de lo que vendría y unos minutos después las luces del NEW YORK DOLLS que colgaban en el fondo del escenario se encendieron y que junto con las luces violetas lograron el clima perfecto los tan esperados músicos se apoderaron del escenario. Al grito de: "C'mon Boys!!", el cantante y líder de la banda (David Johansen) rompió los 30 años de espera, seguido de la primera perla, una de las más viejitas, perteneciente al primer disco y de lo más adecuada para que la adrenalina siguiera subiendo: Babylon. A partir de ese tema, supe que el show no iba a pasar como uno más de los que había visto hasta entonces.

Con una estética un poco más tranquila y amoldada a lo glam-edad, se vió a Johansen con pantalón y campera de cuero color negro y una chalina fucsia que le calzaba a la perfección en esa silueta tan particular. Sylvain y Sami Yaffa optaron por sombreros y Steve Conte se lookeó más oscuro que los demás. Algo en común entre Brian Delaney y Sami fueron los chalecos que lucieron. Una vez reparados esos detalles, que en estas bandas no son algo más, sigo con el show en sí.

La mayor parte del repertorio estuvo compuesta por temas del último disco, como: ”We are in love”; en donde David se lució con la armónica; “Running Arround”, “Fishnets and cigarrettes”, “Rainbown Store”, “Dancing on the lips”, “Gimme luv and turn on the light”, “Plenty of Music” y “Dance like a monkey”, entre otros, este último con el gancho del coro a cargo de las chicas muy pedido por el guitarrista.

Sonaron también los más conocidos: “It´S Too Late”, “Lonely Planet Boy”, “Puss 'N' Boots”, “Human Being”, “Jet Boy”, “Subway Train” Y “Looking For A Kiss”. Lo que no puedo decir es que el público haya tenido mejor recepción con los clásicos que con los temas de One day it will please us to remember even this porque participaron en cada uno con la misma energía, cumpliendo cada uno de los pedidos de la banda y obteniendo el respeto de parte de los integrantes. Johansen se encargó de decirlo.

Ah, hubo un comentario obvio por parte de Sylvain Sylvain entre tema y tema acusando al cantante con un: David is Crazy! , claro, la chalina a modo de turbante, esos movimientos pélvicos y las flores que tiró a la gente cuando tocaron “Trash” lo dejó bien en claro, por si a alguno le cabía duda. Siguieron bien arriba con “Pills” y saludando se retiraron del escenario. La monada a esa altura quería seguir gritando y bailando al ritmo de los Dolls así que con el cántico sorprendente de: "Oooh... New York Dolls, New York Dolls vamos New York Dolls" (letras más, LETRAS MENOS"), la banda volvió a calzarse los instrumentos, abrirse alguna que otra camisa y con toda la furia sonó “Personality Crisis”, lo cual me dio a pensar que ya se terminaba todo y no quedaba otra que disfrutarla del mismo modo que ellos lo hacían ahí arriba, pero al parecer las ganas de seguir rockeando eran mutuas, porque ni bien volvieron a irse, el carismático guitarrista volvió para preguntar: "One more?"... y la repuesta unánime fue: "Yeah!" , por lo tanto el gran y definitivo cierre estuvo a cargo de “Gotta Gat Away From Tommy” y ahí si, al borde del escenario, abrazados y agradeciendo la noche se despidieron del Roxy colmado de excitación.

La impresión que me llevé fue increíble, la banda, salvando algún que otro detalle mínimo sonó a la perfección, la conexión que tienen con el público es admirable y la voz de David sigue siendo tan especial como hace años. Y bueno, para los que no fueron, las imágenes del fotógrafo que me acompañó con una dosis de todos los discos de los New York Dolls en el reproductor de música en el modo Shuffle puede transportarlos más o menos a lo que se vivió ese día en el Roxy! Enjoy it!

Fotos: Rodrigo Narambuena ( www.fotolog.com/rbarrystyle )



Mail del fotografo: rbs.fotografiaindependiente@gmail.com