SAVES THE DAY llega por primera vez a estas pampas el 13 de abril en el Roxy de Palermo. - JAIME SIN TIERRA nuevamente toca en Buenos Aires, pero esta vez en el Teatro Vorterix. La cita es el miercoles 12 de diciembre y las entradas ya están a la venta. - REAL FRIENDS llega al pais el próximo martes 26 de febrero en Uniclub. - MORRISSEY vuelve a Buenos Aires para tocar en el Movistar Arena el 7 de diciembre. - Otros que debutan en Buenos Aires son los TAKING BACK SUNDAY, que se presentarán en el Roxy el 16 de marzo. contacto
GUERRA DE ALMOHADAS
31/05/2008 - C.B.G.B

Por: Cecilia Testa - cecilia@recis.com.ar

Qué irónico. Para empezar esta crónica no tengo historias de viajes en colectivo, solo una larga caminata en la fría noche de sábado, haciendo tiempo para ir a ver a Guerra de Almohadas al CBGB (¿qué significarán esas siglas?), la puerta marrón de Bartolomé Mitre 1525; y si bien el reci estaba anunciado para las 23hs, al llegar nos encontramos con la "mala" noticia de que iba a empezar como a las doce y media. Así fue.

Resulta ser que los chicos de Guerra de Almohadas son multifacéticos: al entrar (¡finalmente!) al lugar, me encontré con ellos vendiendo las entradas para poder ingresar, haciendo cuentas para dar los vueltos, entre billetes y listas y algún que otro deseo de calculadoras cerca. Ya adentro, todo fue un poco diferente, no tan cercano. El escenario era como un altar, allá lejos, allá arriba. Las paredes azules y el frío del lugar no ayudaban mucho tampoco.

Sin embargo, pedimos una cerveza y esperamos por la primera banda. GRUMIS sonaba bien, sonaba muy bien de hecho. Desde la prueba de sonido (que pudimos presenciar todos desde nuestros asientos por allá abajo), estos chicos hacían cosas simpáticas, eran divertidos. Aun así, para mí gusto personal, hubo algo que no funcionó. Sin explayarme demasiado, diré que Grumis es una banda que, en su totalidad, cumple el objetivo de pegarnos sus melodías en la cabeza por días y días.

De todos modos, no voy a mentir. Yo estaba ahí para ver a GUERRA DE ALMOHADAS. Así que cuando subieron al escenario me convertí en algo así como un "fan". Más allá del frío, la música creó un clima cálido desde el comienzo. "Manchester" para empezar y ya para el final de la canción los aplausos y los gritos de todos (bueno, no éramos taaaantos pero nos hicimos escuchar) llenaron el CBGB. Después vinieron algunas otras frases conocidas, otras no tanto, "cuerpos con cuerpos... yo me despierto todo el tiempo pensando en vos..." , naves espaciales y bueno, uno se perdía en esa voz, en la guitarra… Guerra de Almohadas invita al viaje onírico, como bien su nombre lo indica, y para rendirse al sueño solo basta con prestar un poco de atención a esa música.

Debo admitir que más allá de esa magia, una de las cosas que más me gustan de la banda es el poco contacto con el público. Nada de diálogos, nada de agradecimientos de más, todo en la medida correcta. Tomás cantante estaba siempre bastante callado, abrazando a Juma y su guitarra de vez en cuando, estableciendo un contacto con cada integrante de la banda para dejarnos ver la conexión. La fórmula funciona y se complementa: el bajo y la batería son partes tan esenciales como la voz y la guitarra despreocupada.

En fin, luego de "Delorean" los cuatro se despidieron y subió la última banda de la noche, Paralelos. Ya desde antes de que comenzara, muchas personas me dijeron que esta banda prometía. Y sí. Paralelos tiene todo lo que se necesita: una formación numerosa, un cantante que no se sacó sus anteojos 3D ni por un segundo, muchos guitarristas y una mujer baterista. Así, y con nombres como "Ataque de Pánico", "Shalala" y muchas otras más (qué irresponsable, no llevé mi anotador y ahora sufro las consecuencias) se llevaron todos los aplausos y las miradas de asombro, lo bien que suenan no se explica. Para esa altura ya me había olvidado de todo el frío que tenía y si no hubiera sido por la timidez y porque nadie lo hacía, hubiera salido a bailar un rato.

Así pasó la noche del sábado, entre música y frío y sonrisas, muy conforme me volví a casa para volver a escuchar las canciones en alguna que otra página de internet. Qué irónico, la vuelta tampoco tiene mucho para contar, solo un taxi y el repaso en mi cabeza de lo que había sucedido durante mi noche. Quizá la próxima tenga algún que otro comentario sobre mis idas y venidas, de esos que tanto me piden a veces.