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CJ RAMONE
14/07/2009 - Super Rock

Por: Santiago Durante - cronicas@recis.com.ar

Matinée punk rocker en la ciudad de Buenos Aires. El último bajista que tuvo Ramones visitó por segunda vez en dos años el país que más fanáticos de la legendaria banda supo concentrar en todo el mundo.

A eso de las 19 arrancó la segunda de las cuatro bandas soportes de la jornada, SINFEXIS. Con una marcada influencia ramonera en cuanto a lo musical y estético, los chicos supieron dar un show entretenido mientras el lugar se iba llenando de a poco. A esta altura de la tarde ya se hacían presentes los problemas técnicos de sonido, algo que no mejoraría demasiado a lo largo de la noche.

Unos minutos después subió al escenario el power trío THE CASH, banda formada a los pies del místico cerro Uritorco en Córdoba. Ellos dieron un show contundente y sin fisuras, en el cual se reflejó su experiencia de más de 10 años sobre los escenarios.

A eso de las ocho y media , tras una mini prueba de sonido de cinco minutos, salieron a tocar los chicos de LABILLY, oriundos de Bella Vista. La banda está formada por Tuta (bajo y voz), Manu (guitarra y coros), Martín (guitarra y coros) y Leo (batería). Entre el público había varios fanáticos, quienes corearon todos los temas e hicieron nacer el primer pogo de la jornada.

Se cerró el telón por primera vez en la noche, lo cual anticipaba que era el turno de CJ y sus amigotes. A esta altura, Súper Rock estaba prácticamente lleno y generaba un microclima de verano en pleno invierno. El público, ya impaciente, empezaba a entonar los clásicos cánticos ramoneros, como ”Hey, ho, let's go” o “Gabba gabba hey”. Pasó más de media hora hasta que finalmente se abrió el telón y a las nueve y media clavadas salió el plato fuerte de la noche. Christopher John Ward, más conocido como CJ RAMONE, lucía una gorra que no dejaba ver sus ojos; Daniel Rey, productor de los últimos discos ramoneros y ahora a cargo de la guitarra y los coros, llevaba puesta una remera de los Hellacopters; y el baterista Brant Bjork (ex QOTSA y Kyuss) parecía sacado de una película de los años 70, con su pelo largo enrulado y un pañuelo anudado en la cabeza.

Arrancaron sin preámbulos con el máximo hit de todos, “Blitzkrieg Bop”, y pasaron menos de dos segundos después del primer acorde para que se genere un pogo violento rompehuesos. El sonido del lugar era bastante malo; habían pasado ya las cuatro bandas soportes y todavía seguían las complicaciones técnicas. Era de esperar que con el acto principal la cosa cambiaría rotundamente, pero lamentablemente nada de eso sucedió. Por eso la gente, algo molesta, le gritaba al sonidista de turno algunas cositas (entre ellas “subí la guitarra” y otras no reproducibles). Por suerte con el correr de los temas se fueron emparejando un poco los niveles de sonido y, si bien no se escuchó perfecto, el audio llegó a ser decente para la segunda mitad del show.

Mientras tanto, la gente no paraba de saltar y agitar en ningún momento del show. Era clásico tras clásico: “Judy is a punk rocker”, “Beat on the brat” y “Sitting in my room”, dedicado a Dee Dee, bajista y cofundador de los Ramones fallecido en 2002. El único "lento" de la lista fue “I wanna be your boyfriend”, donde los presentes dejaron la rudeza del pogo de lado y se convirtieron en adolescentes enamorados por primera vez.

Durante “Poison heart”, se escabulló entre los de seguridad un clon argento de Joey Ramone: misma vestimenta, mismo pelo, pero 50 cm menos de altura. Llegó a cantar parte de la primera estrofa del tema, pero bastó que CJ haga un movimiento con su cabeza para que uno de seguridad apareciera repentinamente, ensayara un tackle y lo devolviera nuevamente al público.

A CJ se lo veía feliz de estar tocando nuevamente frente al público más ramonero e incondicional del mundo, y lo hizo saber en más de una oportunidad. El recital duró una hora exacta y dejó un gustito amargo en la boca a la mayoría de los presentes, quienes esperaban algunos hits que quedaron afuera, pero por sobre todas las cosas, un show más largo y un sonido a la altura de las circunstancias.

Fotos: Noelia Navaro



Mail del fotografo: noelia@recis.com.ar