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LAS ARMAS
11/06/2010 - Unione E Benevolenza

Por: Fernando Stefanelli - fernando@recis.com.ar

Luego de demasiadas idas y vueltas, cambios de formación y renovaciones musicales varias, Las Armas volvía a presentarse en Capital. El Hombre Anormal y Kirlian eran también de la partida para lo que sería una velada que pintaba cuanto menos interesante.

Cerca de las 22, la gente se iba acercando de a poco al sótano de Congreso, que vaya uno a saber por qué dejó de tener mucha actividad recitalera cuando era de lo mejorcito que se puede conseguir con esa capacidad. Incluso ahora está mejor, porque pusieron el escenario en el fondo y no en el costado, lo que amplía la capacidad del lugar. Con la feria armada en la entrada, se podía revolver un poco los discos mientras se esperaba que arranquen las bandas.

La primera fue EL HOMBRE ANORMAL, un trío que hacía algo así como post hardcore: guitarras con muchos efectos, climas densos, largos pasajes instrumentales y el largo etcétera que puede intuirse. Con la voz en un lugar poco preponderante, lo que dominaba la performance eran los climas combinados con las luces y las proyecciones. Su correcta actuación de aproximadamente media hora fue bien recibida por la gente, que incluso se animó a dejar la comodidad de las mesas para acercarse un poco al escenario.

A continuación fue el turno de KIRLIAN, quienes antes de empezar salieron al escenario para una prueba de sonido un tanto anti climática: después de probar como cinco minutos, se fueron atrás para salir un rato después para el show propiamente dicho (quizás no hayan podido probar antes; quien escribe ignora cómo vino la mano). Sacando este ínfimo detalle, el show fue bueno y de menor a mayor. La banda se encuentra grabando su primer disco, y por ello tienen un repertorio un poco más grande para sumar a los cinco temas del EP. En general, las canciones nuevas son un poco más “cantadas”, en la línea de lo que mostraron en “Agustina”, tema incluido en el mencionado EP. El cierre con una (muy) extendida versión de “Huésped del sexto cielo” coincidió con el pico más alto del show.

Finalmente llegaba el turno de los chicos de LAS ARMAS, banda que prácticamente está en un segundo comienzo, luego de la etapa anterior con el EP “En busca de la furia perdida” , cambios de cantante, mini separaciones y retornos con la formación (casi) original. En el medio de todo esto pasaron algunos años, los gustos de sus integrantes se fueron ampliando y prometían haber despegado del sonido (por decir algo) emo/core que se les había conocido. Todo esto, sumado a su ausencia de los escenarios durante varios meses (hubo un show en un bar de los Hell’s Angels de Soldati (!), pero no lo contamos) dejaba una sombra de duda respecto de qué había pasado con sus seguidores de viejas épocas, y qué les parecería el material nuevo (acaban de grabar un nuevo EP).

¿La respuesta? Al primer acorde, toda la gente se apiñó en el escenario y luego de un tema nuevo, sonó el conocido “10 minutos” y se desató el mosh. Incluso varios se tiraron del poco elevado escenario… y a olvidarse de sacar fotos desde ahí adelante. Despejadas las dudas, el set fue breve pero intenso. Otaku, el cantante, estuvo verborrágico como siempre, e incluso ahora participó con percusión y una melódica. Pero sin lugar a dudas su fuerte es su rol como frontman: es evidente que Las Armas sólo puede funcionar con él como cantante.

La lista constó de nueve temas, incluidos tres de “En busca…” y cuatro nuevos, que los muestran más “musicales” y con más lugar para otras cosas como los teclados y sintes de Leandro. De todas formas, si bien por momentos bajan un par de cambios, la energía y la esencia de lo que era la banda originalmente siguen ahí.


Como era de esperar, la respuesta fue mejor ante los temas conocidos, como “Diez minutos” o “California on fire”. La gente por momentos invadía el escenario y Otaku cantaba entre el público. El hit “El escape” (“Vamos a tocar un tema de Ska P”, bromeó el cantante) coreado por decenas de chicos y chicas en la última descarga de mosh, fue un gran cierre para una jornada que marcó un retorno más que auspicioso para Las Armas de cara a esta nueva etapa.

Fotos: Fernando Stefanelli