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BAD RELIGION - CADENA PERPETUA - EXPULSADOS
13/02/2014 - Estadio Malvinas Argentinas

Por: Fernando Stefanelli (Fotos: Sofía Esteban) - fernando@recis.com.ar

La leyenda del hardcore punk de la costa oeste norteamericana Bad Religion volvía al país luego de tres años y por supuesto que no era una oportunidad para dejar pasar, con el agregado de estar acompañados por los créditos punk locales Cadena Perpetua y Expulsados.

La sede era nuevamente el Estadio Malvinas Argentinas, en el barrio de La Paternal, tan cómodo para ver un show como incómodo para llegar, sobre todo un día de semana. Pero poco importaba, hubo algo más de 5000 personas llenando el lugar, dando el marco adecuado para el calibre de semejantes visitantes.

Con la gente recién llegando, tipo 19:20 hs fueron los EXPULSADOS quienes abrieron el fuego con su punk rock de pura cepa ramonera. “Agente de la KGB” fue el primer tema de una lista muy breve, de 11 canciones, entre las cuales brillaron “Ya no me pega” y “Nada cambió Mi Amor”. El sonido no los acompañó del todo, pero sacando los 20 años de ruta que cargan sobre sus espaldas se sobrepusieron a ese detalle y algún que otro problema en el bajo y el redoblante para redondear una más que correcta actuación, dominada tal vez por su faceta más cruda y menos pop. Luego de “Lo sé, No lo Sé” se retiraron casi sin saludar, pero premiados con el aplauso del público que ya iba completando la mitad del campo.

Los otros invitados locales eran los CADENA PERPETUA, también de dilatada trayectoria en la escena punk rock vernácula. No vamos a descubrir a Cadena a esta altura del partido, ellos mismos podrían haber tocado solos en este lugar, pero ubicados en su rol de grupo soporte (evidenciado en el comentario de Eduardo, su bajista, diciendo lo bueno que estaba tocar con el telón de Bad Religion detrás) se mandaron un set reducido, que incluyó infaltables como “Cómo Poder”o “Buscando Salidas” y algunas canciones de sus más recientes producciones. El sonido era impecable y la gente les respondía, pero la lista era corta y con ese hitazo llamado “Si Me Ves” lograban el punto más alto del show. De ahí en adelante solo algunas más para llegar al final, haciéndose tiempo para una reflexión sobre el momento político actual, dedicando “Culpables” a la llamada “década ganada” y con el Vala tirando un “no se coman cualquiera, chicos” en la despedida.

Nos acercábamos a la hora señalada para el plato fuerte, con el estadio ya completo y los plomos de Bad Religion haciendo las tareas de rigor con cada uno de los instrumentos, pegando listas de temas y ese largo etcétera que no hace falta aclarar. 21:10 y se apagan las luces, comienza a sonar a modo de intro la canción tradicional inglesa (!) “Land of Hope and Glory” y adentro los cinco al son de la misma. Muy gracioso y distendido, marcando el tono que caracterizaría su presentación. Largaron con “Fuck You” y desde el minuto cero la comunión con el público fue total: del medio para adelante no pararon de hacerse mareas de mosh, circle pits (rondas, en criollo) y todo el repertorio danzante del público punk. Como suele ocurrir, el sonido tarda un par de temas en acomodarse, pero ya para el clásico “Stranger Than Fiction” la voz de Graffin se escuchaba perfectamente y el resto acompañaba. Ese “resto” era el bajista y actual ladero de Greg (ahora que Brett Gurewitz interviene solo a la hora de grabar y cuando los shows le quedan tan cerca que no tiene que descuidar a su sello, el mítico Epitaph) Jay Bentley, el guitarrista Brian Baker (ex Minor Threat y Dag Nasty), quien carga con el mayor peso de las guitarras y la rompe; Mike Dimkich (ex The Cult), que reemplaza al histórico Greg Hetson (cuya salida reciente no fue muy explicada que digamos) y por último pero no por eso menos importante está el batero Brooks Wackerman. Lo de este pibe es simplemente impresionante, Bobby Schayer tocaba bien para lo que es Bad Religion, pero luego de su retiro por problemas físicos, con este flaco se sacaron la lotería: la potencia, velocidad y precisión que le mete a los temas es un espectáculo en sí mismo (por ejemplo, tocó PERFECTA “Sinister Rouge” mientras le cambiaban un plato durante todo el tema…)

Si bien era (si no me fallan los cálculos) su quinta vez en el país, la última había sido en el mismo lugar en 2011, y es por ello que inevitablemente tienen que hacer una lista con muchos clásicos, cosa que no debe pasar en su país, Europa, Japón, Australia y el resto de las paradas ineludibles de todas y cada una de sus giras. Fueron 32 temas y efectivamente hubo para todos los gustos: desempolvaron del olvido un par de los discos de Atlantic justo antes de su retorno a Epitaph (No Substance y The New América) como “New América” y la genial “Raiser Your Voice”, oldies de los quilates de “Wrong Way Kids”, “You Are (The Government)”o “How Much Is Enough?”, sumando varias de su época contemporánea (digamos, desde The Process of Belief para acá) entre las que se destacaron “Sinister Rouge”, “Supersonic”, “Prove it” ,“Can’t Stop it”, “New Dark Ages” o “Sorrow” (esta con el tiempo se va metiendo entre los clásicos); y por supuesto, un puñado de esas que NO PUEDEN FALTAR JAMÁS. ¿A cuales me refiero?, para los desprevenidos, no está de más saber que si Bad Religion no toca “Suffer”, “Recipe For Hate”, “Stranger Than Fiction”, “American Jesus”o “Generator”, algo raro pasa. Si a todo esto, le agregamos otras que no son tan frecuentes pero si temazos como “Struck A Nerve” (lo mejor de la noche, en la opinión de este cronista, temazo total, aun con el solo chamuyado por Dimkich), “Skyscraper”, “No Direction”, “Punk Rock Song” o “Infected”, la conclusión rápida es que el setlist es difícil de cuestionar, aun cuando cada uno de los que estuvieron en el estadio seguro tienen alguna que otra que les hubiese gustado escuchar y no sonó.

Es también para destacar la buenísima onda de estos tipos que promedian los cincuenta años y más de treinta de carrera para llevar adelante un show de taquito, pero sin recurrir a las obsecuencias baratas a las que varios otras bandas nos han mal acostumbrado en sus visitas. Greg hablaba en un castellano bastante aceptable cuando hacía falta y los cinco se mostraban entre asombrados y complacidos cuando la gente los tapaba con el clásico “Olé, Olé, Olé, Olé; Olé, Olé , Olá…ooohhhh, Bad Religion…”. En este punto también va el pulgar arriba para la gente que, afortunadamente no se comió esa gansada del “mejor público del mundo” y evitó tomar más protagonismo del que le corresponde, agitando todo el show, cantando cada vez que Graffin planteaba un sing along y en líneas generales, disfrutando de una verdadera fiesta del punk rock sin hacer boludeces.

Todo muy redondo, en definitiva. Es por eso que cuando sonó la dupla “Come Join Us” y “Punk Rock Song” la cuenta de temas llegaba a 28 y a pesar de que había transcurrido más de una hora y llegaba el momento de la despedida, todos estaban con ganas de más. Obviamente hubo bises, y qué bises: “Generator”, “American Jesus” e “Infected”, una más hit que la otra. Hicieron una más, “Dept. of false hope”, que es del disco nuevo y consecuentemente no tan bien recibida como si podría haber sido alguna tipo “Anesthesia”, con la que sí, se hubiesen ido con el escenario en llamas y la nota del show hubiese sido 11.

De todas maneras, el saldo es infinitamente positivo. Es altamente improbable que alguno de los asistentes haya tenido mucho de qué quejarse, aun más que no la haya pasado muy bien y menos todavía que siquiera dude ir a verlos de nuevo en una futura visita. Así de simple, si eso que dijeron de venir todos los años es cierto, ahí estaremos en 2015.