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MUSIC IS MY GIRLFRIEND EDICIÓN ESPECIAL 2014
20/11/2014 - MOD

Por: Fernando Stefanelli - fernando@recis.com.ar

Así como en 2013 habían optado por un festival kilométrico, en esta ocasión la gente de Rock City cerraba el año con un show más chico pero con un peso pesado como Los Planetas para el cierre. Nuevamente estuvimos ahí y esta es la crónica de la fresca noche de jueves de noviembre.

CREMA DEL CIELO dio comienzo a la velada, lamentablemente al principio con muy poco público (una costumbre local bastante desagradable…), pero con un profesionalismo y un humor a prueba de balas (con el chiste de “somos la mesa de candidateables del FAUNEN” (!) en el primer escalón del podio), los seis platenses pusieron todo para que su media hora de show fuera entretenida y amena. A fuerza de buenas canciones impecablemente ejecutadas, este cronista puede afirmar que su primera impresión fue positiva y lo mismo pareció opinar el respetable, que afortunadamente sobre el final era un tanto más numeroso.

Algunos minutos después llegó el turno de los primeros visitantes foráneos, el trío blusero GUADALUPE PLATA, que formaba con guitarra, batería y una suerte de bajo hecho de una palangana, un palo y una cuerda (!), consecuentemente llamado washtub bass. Otro show irreprochable, con el trío prendiéndose fuego en pasajes instrumentales, donde la SG special de tres micrófonos del cantante y guitarrista Pedro terminaba a pleno feedback contra el equipo (y con su dueño tirado por el piso) al tiempo que la base no se iba nunca del ritmo.

En tercer lugar, AJ DÁVILA con los Autopista Ale Lago (acá en batería, en su banda toca la guitarra y canta), Ariel y Fernando (ambos en guitarras) y un bajista a quien no logré reconocer como backing band. El puertorriqueño ex Dávila 666 presentó las canciones de su disco Terror/Amor con un desarrollo de show emparentado con el hardcore punk. Dávila arrancó subido a los parlantes y se la pasó agitando desde el minuto cero sin parar un segundo, mientras que la banda armada para la ocasión sostenía todo con gran suficiencia. Como nota de color, se sumó para un par de temas el legendario Sergio Rotman (Fabulosos Cadillacs, Cienfuegos, El Siempreterno y siguen las firmas) en saxo. Todo muy fresco y divertido, aprobado.

BOOGARINS fue otra de las sorpresas de la velada, el cuarteto brasileño que viene de tocar en festivales del calibre del Primavera Sound barcelonés atrapó a la audiencia con sus climas y versatilidad, pasando de la calma a verdaderas tormentas de psicodelia cargadas de eléctricidad extendidas hasta casi la zapada, con una naturalidad envidiable. El show fue de menor a mayor y el final los encontró en un estado tal que casi que no se querían bajar, estirando el tema final a más no poder. Cuando nos quisimos dar cuenta, ya era viernes y evidentemente la cosa había sido muy entretenida.

Finalmente, si, el lugar estuvo completamente lleno y el no-fotógrafo que también hace las veces de cronista se daba cuenta de que sacar fotos iba a estar muy pero muy difícil: era tiempo del plato fuerte de la jornada, es decir LOS PLANETAS. J y cia pisaban las tablas del reducido escenario de MOD con cierto retraso en el cronograma y al principio con un sonido un tanto lejano del ideal. A los fans, que los hay, poco pareció importarles y ahí estuvieron cantando y moviéndose al ritmo de las melancólicas canciones de los veteranos de Granada. “Romance de Juan de Osuna”, “Tarantos de Perico El Morato”, “Rey Sombra”, “La Llave de oro” y varias otras canciones iban pasando, el sonido se fue acomodando y el show paulatinamente iba subiendo en calidad. Cuasi nula comunicación con el público (creo que un par de “gracias” y soy generoso), pero nada importaba, para las, no sé, más de 300 personas que llenaban la sala era un momento irrepetible (la última visita había sido hace siete años) y nos acercábamos a la recta final: “Santos que yo te pinté”, “Devuélveme la Pasta”, “Reunión en la Cumbre” y “Pesadilla en el parque de Atracciones” iban sucediéndose e iban a dejar lugar a los bises, que incluían a “De Viaje”, favorita de este cronista.

Súbitamente, la gente del lugar cortó el sonido, dando por finalizado el set en forma abrupta y anticlimática. Es cierto que nos habíamos pasado del horario estipulado (cosa que puede ocurrir cuando tocan cinco bandas, seamos sinceros), pero queda la sensación de que con veinte o treinta minutos más, hoy estaríamos hablando de otra cosa. Lo realidad es que esta situación irremediablemente empaño un poco una jornada que venía creciendo en intensidad y tenía todo dado para un cierre altísimo. De todas maneras, a quien escribe le parece justo mencionar que si la gente de la organización hubiese actuado movida por la codicia, no estaría organizando un festival para menos de 500 personas con entradas accesibles comparadas con cualquier show internacional. Por supuesto que cualquier tipo de enojo de los fans de Los Planetas es atendible, pero uno imagina que los primeros que no querían que esto ocurra son justamente los de la productora (quienes por otra parte, merecen un poco de crédito después de tantos años). Aquellos que pudieron acercarse a los shows de La Plata o Niceto tuvieron algún tipo de desquite, pero ante lo visto, Los Planetas merecen revancha en Buenos Aires.