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HACELE CASO A TU ESPÍRITU VOl. 5: LOS ESPÍRITUS - LAS SOMBRAS
08/07/2016 - Groove

Por: Rodrigo Capeans - rodrigo@recis.com.ar

Algo está pasando en la movida cultural de la ciudad de Buenos Aires . Si uno revisa los afiches y gacetillas promocionales de varios de los próximos recitales de la escena local, rápidamente empezará a notar que, en más de un caso, hay ciertas expresiones y estéticas que se han ganado su lugar. Desde los posters agresivamente coloridos de la Fiesta de la Flor, la cual celebra sus diez años el 22 de este mes en Groove, a las descripciones de shows de bandas como Poseidótica o Humo del Cairo, con sus constantes alusiones a lo externo y espiritual, parecería que la idea de la música como “ir a tal lugar y escuchar un artista tocar” no alcanza. Cada recital es una nueva aventura y una invitación a abandonar lo sensorial; una chance de dejarse llevar y transportarse sin otro guía más que el sonido y la imaginación. En resumen: un retorno a la psicodelia, en el más amplio sentido del término.

Es en esta línea es que se inscribe Hacele caso a tu espíritu, la fiesta nucleada alrededor del blues místico y expansivo de Los Espíritus, proyecto de Maxi Prietto y sus secuaces. Desde que fueron nombrados la “Revelación 2013” por el suplemento No de Página 12 a la salida de su segundo larga duración Gratitud (uno de los mejores discos locales del año pasado), a la banda no le faltaron motivos para celebrar, ganándose cada vez más su lugar en la escena. Entonces, ¿por qué no hacer una quinta edición del evento, y festejar el enorme presente que atraviesan? La cita se dio en Groove el pasado viernes 8, y Recis! estuvo allí de testigo.


Una vez abiertas las puertas a la medianoche (y si se tuvo la suerte de ser uno de los cien primeros, con una cerveza de regalo en mano), llegaba la hora de esperar a los primeros invitados de la velada. Se trataba de los pampeanos de LAS SOMBRAS, que a la una de la madrugada se adueñaban del escenario para ofrecernos una prueba del blues sucio color blanco y negro que vienen cultivando desde sus inicios allá por el año 2013.

La casi hora de show con la que contaron les dio la chance de repasar las canciones de su primera placa homónima, editada a principios de año. Desde el puntapié con los acordes indudablemente bluseros de “El Ciudadano”, que desencadena en un delicioso freak-out antes de retornar al groove inicial, pasando por las historias de bares, noche y erotismo de “Vos y Yo” y “Atención Dividida”, la banda se mostró fiel a su material, ganando en intensidad cuando dejaron llevarse más por su costado violento y salvaje. Muestra de esto fue el final a todo trapo con “Anoche”, verdadera competencia de ruido y una letra para el recuerdo: “tu mujer, anoche, soñó conmigo” .

Concluida la presentación de Las Sombras, quienes no se olvidaron antes de despedirse de la significancia de la fecha en que tocaban (“es el momento de luchar por nuestra identidad cultural y valorarla” ), Groove retornaba a la música de fondo que suena entre cada presentación… O quizás, no. Incluso desde el baño se podían escuchar vibrar poderosos bajos y beats, componentes de toda buena electrónica que se precie de serlo, pero había algo más; algo distinto, que incluso puede llegar a sonar anacrónico si se lo considera yuxtapuesto con las bases de la música digital… ¿charangos y flautas?

Se trataba del estilo inconfundible de Pedro Canale, mejor conocido como CHANCHA VÍA CIRCUITO, encargado de la musicalización de la noche. En diálogo con la revista Rolling Stone en el número del mes pasado, Canale revelaba el secreto de su música, un verdadero mix de influencias en el que caben la electrónica, la cumbia y el folklore: “me paso muchísimas horas sentado frente a la compu, buscando sonidos con el carácter adecuado, porque para mí es importante que lo digital entre en diálogo con lo orgánico; que no choquen” .

Este cuidado estético por fundir las barreras entre géneros es particularmente palpable en la presentación en vivo, con Canale creando bellísimas texturas que invitan a la sinestesia y al dejar perderse entre el paisajismo que conjugan los distintos elementos fusionados en su música. Infaltable fue su remix de “Quimey Neuquén” (uno de los momentos que mejor recepción tuvo por parte del público), tema de José Larralde de los años 60, que ayudó a propulsar la carrera de Chancha al musicalizar una importante escena de la serie Breaking Bad. Pero con tres álbumes bajo la manga, el repertorio de Canale se expande mucho más allá de este temprano hito, con hipnóticos tracks de sabor a ayahuasca como “Coplita” o “Jardines”. Para el final, Chancha Vía Circuito se despedía metiendo en el mix “Is This Love” de Bob Marley, dando paso, ahora sí, a LOS ESPÍRITUS minutos pasadas las 3 de la madrugada.

“Lo saben en todos lados / lo sabe hasta el más tonto / Jesús rima con cruz”, nos saludaba el sexto con “Jesús Rima con Cruz”, canción de su primer álbum. Y si “Jesús” rima con “cruz”, “Espíritus” rima con “fiesta”, o al menos así debería serlo. Se podría hablar de que en el recital la banda repasó temas de su placa del año pasado pero sin olvidarse de las anteriores a lo largo de la noche, pero hablar de “canciones”, no sería hacerle justicia. En vivo Los Espíritus explotan con más intensidad ese aspecto espiritual con el que taggean todos sus lanzamientos en Bandcamp y al que aluden con el nombre mismo del grupo, sin ir más lejos. La idea es disolverse con la música; entregarse al éxtasis y fundir las barreras sensoriales, dejarse llevar. Y, en el proceso, lo que suena de una forma en el estudio, muta.

Un tema que en el álbum duraba tres minutos, de pronto puede pasar a sonar el doble. Lo que en un principio no tenía un solo, puede pasar a tenerlo. Lejos de la (mala) costumbre en la que cae más de una banda de rock de replicar el material grabado en la presentación en vivo, Los Espíritus juegan con su música, viendo a ver qué pasa al alterar la fórmula, aprovechando la sinergia ganada con el paso de los años. No es de extrañar, entonces, que una buena parte de las canciones desencadenen inevitablemente en jams extendidas que le dan la chance al grupo de mostrar lo que saben hacer con sus instrumentos, ya sea percusión funky en “Gato Negro”, sucios riffs de guitarra en “La Mina de Huesos” o finalizando “Jesús Rima con Cruz” sosteniendo un groove de bajo trip-hoppero hasta gradualmente desaparecer.

Pero más que nada, si de algo se trató el recital, fue de generar climas. Tal fue el caso de una canción como “El Palacio”, cuento sobre oscuridad, muerte y soledad, tópicos predilectos dentro del imaginario de una banda que bebe directo de la tradición nocturna de los bares y el humo de cigarrillo. Y aunque una buena parte de los temas apuntan al cerrar los ojos y concentrarse en el sonido, la banda no le teme al aspecto más físico de la música, buscando el salto y el contacto. Con “Lo Echaron del Bar”, Los Espíritus se encargaron de que todo Groove se moviera al unísono de la frase que da nombre a la canción, repetida cual mantra sobre una ágil base funky que pedía a gritos pogo. Para el cierre, la banda se despedía con “Noches de Verano”, de su álbum del 2013. “Me sentía tan solo / con un muerto en el placard” , dice la letra. Pero en un sentido contrario, casi como queriendo contradecirla, todo el público, en comunión, se encargó de corearla hasta el final. Y, como no podía faltar, estuvo la promesa de que va a haber próxima. Será cuestión de hacerle caso al espíritu otra vez: el viernes, en Groove, demostró ser sabio.

Fotos: Dana Ogar - Dana Ogar Fotografía