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POSEIDOTICA - MORBO Y MAMBO
15/07/2016 - Niceto Club

Por: Rodrigo Capeans - rodrigo@recis.com.ar

Noche de viernes fría, noche de viernes a pura música. Como ya adelantábamos en la última crónica, hay algo pasando en el under local, en el que todo cobró un aire místico. O como Niceto mismo nos advirtió en la página del evento, llegaba la hora de presenciar “el cruce de dos universos musicales únicos y trascendentales”. ¿Cómo iba a quedarse Recis! afuera de la primera fecha en conjunto de Poseidótica y Morbo y Mambo, si a los primeros ya los vimos varias veces y los segundos ofrecen uno de los mejores shows en vivo que se puedan ver estos días?

A las 21 horas abría Niceto puntual, y como siempre, la espera por la primera banda de la noche se condimentaba con la música del club (y en ese sentido, déjenme felicitar al DJ por arrancar con “Journey In Satchidananda” de Alice Coltrane; un lujo). También hubo mesa de CDs/vinilos a cargo de Exiles Records para chusmear un rato, y birra va, birra viene, se hacían las 10 y ahora sí: MORBO Y MAMBO al escenario.

Para aquellos que no están familiarizados con la banda, una recomendación: véanlos. A la hora de hablar de recitales es bastante frecuente recurrir a la hipérbole (algo de lo que este cronista no está exento) y todo puede sonar más glorioso y revelador de lo que en realidad fue, cortesía de la pluma entusiasta de los que nos dejamos llevar por el momento. En el caso de Morbo y Mambo, sin embargo, el hype se justifica. Creo que no se estaría desacertado al afirmar que es una de esas bandas a las que el vivo le calzan como anillo al dedo, y si bien en estudio suenan prolijos y atractivos (nadie lo discute), hay ese algo que las grabaciones no pueden capturar: el efecto de trance que solo la espontaneidad de un recital puede causar.

El sonido de Morbo y Mambo es lo que resulta si a una olla con afrobeat en punto de ebullición le echamos un poco de dub, stoner, progresivo y otras yerbas. En resumen: material para volarnos la cabeza y bailar desaforadamente. La noche de viernes no estuvo exenta del hechizo, y se puede dar fe de esto. Si hay algo en lo que la banda es especialmente hábil es en mantener los grooves hipnóticos del género que popularizó Fela Kuti y del dub constantes mientras dan rienda libre a la experimentación y el juego, sumando texturas desde la guitarra, teclados y esas trompetas que son euforia pura.

Hora de dar crédito a algo a lo que no siempre se le da: las luces. Mientras que una buena parte de las bandas optan por una puesta en escena mínima, sin presentarse más que con instrumentos en mano, a veces un buen complemento visual a la experiencia sonora, garpa. Ver el escenario arrojar luces de colores sobre el público en los momentos más frenéticos o atenuar con vívidos púrpuras los pasajes más relajados del show fue indudablemente un acierto; lo que faltaba para redondear una noche por demás ganadora. Una noche a la que, además, no le faltaron sorpresas: al repertorio ya habitual de ambos discos de estudio se le sumaron algunos de los nuevos tracks en los que la banda está trabajando, entre ellos uno bautizado Panamá Papers (o al menos eso nos dijeron el viernes), en el cual los sintes le ganan la pulseada a los demás instrumentos y casi casi que nos convencen de que estamos en una rave.

Y luego, POSEIDÓTICA. El viaje sideral arrancaba a eso de las 23.30, con el cuarteto desempolvando el tema que da nombre a la placa que editaron en el 2008: La Distancia ¿Qué se puede decir de la banda que no hayamos dicho en los encuentros previos? El grupo sigue apostándole de lleno al instrumental ecléctico, con cambios de ritmo prog-rock en “Hidrofobia”, guiños al jazz desde la batería en “Las Cuatro Estaciones”, y ese pulso stoner que recorre buena parte de su material. Quizás, entonces, lo mejor sea repasar las sorpresas de la noche, de las que siempre hay un par en cada uno de sus shows.

Sin voz más que sus instrumentos en el estudio, Poseidótica no le teme al invitar cantantes a la presentación en vivo, a fin de ayudar a expandir un poco más su sonido y cubrir otros territorios. En este caso, Marina Fages (N. del Ed: Marina es la creadora de Recis!, dicho sea de paso, hace como 12 años) se sumó a la banda para entregar “Dibujo de Rayo”, una muestra de su más reciente álbum. Y de yapa, un cover de “Call Me”: el clásico de Blondie fue reversionado en clave Black Sabbath, haciendo al riff principal de guitarra sonar más pesado que el concreto mientras el resto de la banda no se quedaba atrás en dureza. Es una lástima, sin embargo, que la intensidad les haya jugado una mala pasada, con la voz de Fages quedando un tanto enterrada entre el ruido conjugado por el resto de los músicos.

El otro invitado, sin embargo, no pidió permiso ni se presentó. Durante “AeroRuta”, tema perteneciente a El Dilema del Origen, un invasor estilo película ciberpunk ochentosa (ropa de cuero, casco negro, anteojos oscuros) se subió al escenario y poco a poco empezó a señalar a todos los reunidos, empezando por la banda y luego el público. Un pequeño guiño a la estética espacial y ciencia-ficción que recorre el trabajo de grupo; una curiosidad a sumar al momento antes de cerrar la noche con “Los Extraños” y “El Dilema del Origen”.

Durante la velada no faltaron referencias a las ganas de hacer la fecha doble por parte de ambas bandas e incluso, por qué no, se deslizó la idea de repetirla – si la fórmula funciona, ¿para qué cortarla ahí y no volver a juntarse? Aún a pesar de sus diferencias, Morbo y Mambo y Poseidótica tienen puntos en común; esa búsqueda del trance y el viaje sensorial a través de lo instrumental. No sabemos efectivamente si los dos mundos volverán a chocar y en caso de que así sea, cuándo. Mientras tanto, las próximas fechas de cada una de las bandas por separado pueden ser una buena oportunidad de meterse en los universos que proponen.

Fotos: Sebas Michia Fotografías