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ATRÁS HAY TRUENOS - EL PRÍNCIPE IDIOTA
15/09/2016 - Caras y Caretas 2037

Por: Rodrigo Capeans - rodrigo@recis.com.ar

Nuevo álbum de Atrás Hay Truenos, nueva reinvención de la banda. Los neuquinos vienen de editar en agosto Bronce, su más reciente experimento (¿el mejor hasta la fecha?) y con la excusa de mostrarnos cómo es que suenan ahora, el pasado jueves se presentaron en el teatro Caras y Caretas. Dispuestos a no perdernos de nada, Recis! estuvo como testigo.

En el mundo de Atrás Hay Truenos quedarse en la zona de confort alcanzada disco tras disco no parece estar entre las opciones. Si creíamos que la banda se había asentado en el sonido de Encanto, reteniendo el pulso krautrockero de sus inicios pero en formato canción al agregar voces a la fórmula, es porque todavía no habíamos escuchado Bronce. En el transcurso de los tres años de espera entre un lanzamiento y el otro el grupo mutó tanto pero tanto que casi cuesta reconocerlos: ambient pop plagado de ecos, atmósferas oníricas y el instinto violento sublimado en introspección configuran las claves del renacer de los Truenos. Naturalmente, había que escucharlos en vivo, a ver cómo se las ingeniaban para amalgamar lo nuevo y lo viejo en escenario.

Pero antes que nada, la apertura: Mariano Di Cesare, voz de Mi Amigo Invencible y solista bajo el seudónimo de EL PRÍNCIPE IDIOTA, nos introducía a su personal mundo cancionero. El repaso de los temas de sus dos EP se daba en clave intimista, sin más elementos que una guitarra acústica, otra eléctrica (para agregar matices más que rockear, a cargo de su hermano Juampi) y su voz bien bajita, casi a los susurros generando una sensación de fragilidad a punto de colapsar en cualquier momento. Así pasaban sus relatos, en los que la cotidianeidad (comer fideos fríos, sintonizar una película, dormir en pleno verano) se entremezcla con la tristeza, desamor, y el bajón: los tópicos universales de todo buen cantautor que se precie de serlo. Poco antes de las 10 se despedía, entre bromas, avisando que les dejaba a los Truenos “el escenario prendido fuego” .

De ahí en más, ATRÁS HAY TRUENOS se apoderaban del teatro para en 15 temas convertirnos a todos en creyentes y seguidores de su nueva estética. “Quince” es una forma de decir: tal vez más, tal vez menos. En la práctica los límites se emborronaron, con los neuquinos intercalando improvisación, enigmáticos comentarios al paso (“a la paranoia se la respeta siempre” , “hacer arte es un riesgo; no tiene sentido” ) y juegos vocales entre tema y tema, a medio camino entre la seriedad y el humor ( “realmente nos quedamos sin canciones” , comentaban hacia el final).

¿Pero qué tocaron, concretamente? De todo un poco: del ambient con base electrónica a lo Idioteque de Radiohead en Bronce a desempolvar la post-rockera “El Rescatado” de su placa debut; pasando por la nostálgica “Rio Negro” o el romance somnoliento de “Para Siempre”. A diferencia del sonido de estudio, a la hora de presentar los temas nuevos la banda volvió a traer un poco más al frente la guitarra, como en los trabajos previos, logrando más continuidad entre el repertorio. Pero si algo funcionó como verdadero hilo conductor, se trató de la atmósfera que supieron crear a lo largo de toda la noche: una psicodelia frágil pero a la vez peligrosa; con preferencia por los pasajes oníricos aunque siempre rodeada por la posibilidad de quebrarse entre el ruido. Eso, sumado a la teatralidad de la presencia escénica de los músicos, poseídos y enfrascados hasta la médula en su tarea, causó una sensación de trance insuperable.

Ya en el tramo final, la deuda con el krautrock se hacía patente al enganchar el instrumental “Interminable” con una base motorik sobre la cual improvisar: el cantante y guitarrista Roberto Aleandri pone su instrumento en el piso y parece pelearse con él, tratando de extraerle nuevos sonidos; Héctor Zuñiga habla solo, ido, desde atrás de la batería. Cada una en la suya, en su propio universo musical. Y nosotros, desde las butacas, también.

Fotos: Fernando Stefanelli

Atrás Hay Truenos y El Príncipe Idiota en Caras y Caretas 2037