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AMA TU RITMO


Michael Mike
2007
Por: Bernardo Dimanmenendez
“Swing de Michael, punch de Mike”

“Ama tu Ritmo” de Michael Mike editado hace días, constituye el primer LP oficial de la agrupación capitalina, en donde se muestra un mundo personal, que recupera la frescura de la tan mentada “alterlatinidad” de mediados de los 90’ intercalando elementos del regio rock (movimiento musical anclado en la ciudad mexicana de Monterrey y que sirvió de plataforma para bandas eclécticas como Control Machete, Plastilina Mosh, hasta llegar a Kinky), que son adornados por sonidos bailables del break beat neoyorquino de principios de los 80’ (Grandmaster Flash and The Furious Five ) y de Old dance (popularmente llamado “tecno-house”, movimiento que encabezaron a principios de los 90’, Tecnotronic y 2 Unlimited).

Formados en el año 2004, predomina en sus canciones un lenguaje musical ecléctico sustentado en la versatilidad instrumental con la que se manejan los integrantes de la agrupación y un hedonismo lírico que se encuentra entre la dualidad de la nocturnidad febril y la melancolía diaria, ofreciendo un universo propio en dónde el “clubber” solemne y auto-indulgente de fin de siglo, adopta códigos más humanos, superada la deslumbración de pistas y pastillas; aceptándose este como simple ser humano, no exento de abulia y desidia y tomando como escudo frente a eso, la patriada de poder enamorarse sin temor a la vergüenza. En síntesis “Ama Tu Ritmo”, como metáfora del famoso slogan de apoyo moral que dice “Queréte a vos mismo, sin importar lo demás.”

En este mundo musical naturalmente ecléctico, tanto música como líricas describen personajes y situaciones que tiñen un paisaje que mezcla la siembra hormonal pulsional adolescente y los fracasos “posmo” urbanos de amores no correspondidos. De este modo tenemos elementos de la “avanzada regia” como “Rojo + que Negro” , destacando los arpegios de guitarra y los sonidos explosivos de sintetizadores y teclados, o “A Bailar Horror” , donde el eclecticismo del mencionado “rock regio” mexicano se hace presente. Iniciando un juego entre “break-beats” de teclados y guitarras que se van acomodando según, vaya variando la melodía de la canción, y destacándose en el medio del tema un original “Ambient Old Dance” , que sirve como intermezzo, para la explosión musical del final.

Casi como un jingle de presentación musical de la banda asoma “Gente Preciosa”. Mostrando una cierta influencia del “break-dance” del Nueva York de los primeros 80’,. dicho tema quizá sea el que resuma la levantada de bandera mas hedonista de la banda. Cockatil de swing y apología narcótica, como un si fuera un Grand Prix, donde en el “auto-stop”, solo se cargan sustancias prohibidas, y la meta de llegada encuentra a más de uno arrastrado por ahí.

Uno de los puntos más altos del disco se encuentre en “Sara”. Abrasivo e hipnótico por momentos en su musicalidad, y con una letra que recupera el lenguaje terrestre posmoderno, haciendo del grotesco surrealista su fuente de inspiración que allá por los 90’, Babasónicos o Iria Kuriaky, supieron expresar de manera acertada (escuchar la parte que dice “Pude ser un grano hermana en el Sahara, así como un grano en la piel de Sara” ), luego el estribillo y el cierre musical que busca algún paisaje mexicano, de esos donde abundan los burlesques de mala muerte y los “happy-hour”, ofrecen solamente dos peyotes al precio de uno.
Habituados a un mundo frenético, donde la vivencia de hoy hace añicos cualquier historia del ayer, asoman así, en la nocturnidad esos personajes que parecen ser invención de un Dalí en estado de ebriedad letal. Así parece enfocar la temática de unos de los temas más bailables del disco, “Charly Border”. De inicio dance, hasta llegar al riff de bajo, para luego pasar a una fecunda musicalidad en donde el supuesto “Carlos neurótico”, siempre tiene alguna niñata bajo el brazo, para enseñarle que el cuatro no siempre es algo meramente numérico. El rastro de “Chongofila Rap-Hop” le corresponde a temas como “El Amante Latino” , pequeña muestra del tropo latino kamizake en busca de carne femenina, decorado por notables arreglos en guitarra y tóxicos efectos de voces.

El día como momento de reflexión y pausa frente a la velocidad de la noche. Angustia y melancolía, entre tantas “sandías podridas”, el eco del amor que retumba todavía en las sienes. Así entendiendo la luz diaria, como contexto de eteridad rota, Michael Mike demuestra también saber hilar fino en el tema de la canción seductora y agradable a los oídos, tal es el caso, de “Cuestión de Egos” recuerdo de la impotencia, la flor arrancada de cuajo, el amor marchito, el día y su cruda realidad oponiéndose a toda la festiva nocturnidad.

Todo ese desparpajo multiculturalista, grotesco, y colorido que ofreció un mundo personal y a la vez una escena fresca y representativa de nuevas ideas hacia mediados de los 90’, para finalmente quedar sepultado por una supuesta levantada de bandera en la cuál todo dejo de ironía, sensibilidad, experimentación, grotesco o ridículo estaban lejos de ser considerado rock. Creyendo a la vez en forma castrense, que la experiencia de la música debía ir hacia una supuesta serialidad, donde la bravuconada, la misoginia y la prepotencia con el eje moral de saberse sabio por estar en la esquina de un barrio, acható y pauperizó al rock argentino durante años.

Michael Mike agraciadamente se opone a esto, sabiéndose poseedores de un lenguaje musical en donde la vergüenza o el ridículo de la misma experiencia son catalizados sin pudor a través de la misma música con la convicción y el aplomo que la misma se merece. Sin tipologías, ni “cuasimodos filosóficos”, creyendo que la magia no tiene lugar ni contexto común, encontrándose tal vez como cantan los Michael en “I Belive”, en la ciudad y en el amor, en el Sahara y Carlos Paz, en ella y vos, en el Rococó y el “Rocktambor”, en la alegría y también la satisfacción.