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Ete & Los Problems: Viernes 2 de Mayo en el Salón Pueyrredón junto a Acorazado Potemkin

''Cuando venimos acá entendemos todo porque estamos en el mismo barrio''

Por: Norman Flores - norman@recis.com.ar

A días de tocar en el Salón Pueyrredon junto a Acorazado Potemkin, hablamos con Ernesto Tabárez, cantante de Eté & Los Problems. Repasamos su historia, cómo fue modificándose la escena uruguaya para las bandas de allá y nos adelanta de qué van las nuevas canciones: “Tengo más de 500 archivos para el nuevo material, estoy llegando a un disco que me parece que va a ser hermoso”.

Récis!: “El Éxodo” (2014) fue el último disco que grabaron, ya con un par de años tocándolo y a punto de encarar las nuevas canciones, ¿ven que hay diferencias entre los tres discos de la banda?

Ernesto: Son todos distintos pero en realidad forman parte del mismo camino. Los discos son curvas que vas pegando. Siento que siempre es tratar de hacer canciones que me gusten a mí, a mis compañeros cuando las comparto con ellos y a los que nos van a ver cuando las escuchan después.

Recis!: Desde la forma de producirlos y grabarlos, si hubo diferencias marcadas.

Ernesto: Sí. El primer disco lo grabamos todos juntos, de una forma muy tradicional. En Sondor, un estudio grande, histórico. El segundo lo hicimos en nuestra sala de ensayo y el tercero lo hicimos en un estudio pequeño. Esos detalles, la forma de grabar un disco, los hacen distintos. Capaz que cuando uno los escucha, esas diferencias no están o no las notan tanto.

Recis!: ¿Y en cuanto a las canciones y a las letras?

Ernesto: Las canciones son cada vez menos identificables con algo, son cada vez más propias. Me parece valioso. Sé cuáles son las diferencias pero son técnicas o formales de cómo se hicieron esas canciones, pero eso no los hace distintas. En un lugar, los discos son lo mismo, siempre son un grupo de canciones que me gustan. Si hacés 40 discos, capaz que en alguno sentís que quebraste con algo y que lo hiciste como fuera de tu camino. Pero es la misma banda haciendo nuevas canciones, no me parece que pertenezcan a un camino distinto. Mi ideas es que, al final de la discografía de los Problems, vos puedas poner del primer disco al último, en orden, y tenga un sentido. Que haya un valor estético al final de todo el camino.

Recis!: ¿Ahora estás encontrando ese sentido?

Ernesto: No sé, nunca lo pienso. En todo caso sí pienso en los discos anteriores cuando hago uno nuevo. Ahora estoy escribiendo uno y paso mentalmente por ahí, sobre lo que ya fue dicho, cómo dialoga algo que estoy escribiendo con algo que ya dije. En este disco hago bastante de eso, me parece interesante.

Recis!: Los tres discos los grabaron de formas distintas, desde algo más pro, por decirle de una forma, a algo más íntimo, ¿cómo fueron esos procesos?

Ernesto: La primera grabación se dio porque conseguí plata prestada para ir a grabar en el estudio un día. Pero la grabación salió muy mal, habíamos pensado una jornada maratónica pero era imposible. Ahora sé que era imposible. En ese momento tenía 22 años y no sabía que era imposible. Armamos una jornada que terminó siendo infructuosa, nadie es capaz de tocar 16 horas manteniendo la concentración. Medio que nos mamamos, terminamos haciendo cualquier cosa. A uno de los del estudio que estaba ahí le gustó igual lo que escuchó y nos consiguió un contrato con el sello para grabar el disco. Era un momento muy particular en Uruguay. Cualquiera que grababa un disco, tocaba para 500 personas. El estudio nos dio más de 200 horas para grabar pero era cuando ellos podían. El disco llevó nueve meses, un mes era ir dos horas a hacer algo, por ejemplo. Fue muy agotador. Cuando salió el disco esa burbuja del rock uruguayo ya había desaparecido.

Recis!: ¿Cómo se dio ese escenario en el rock uruguayo, cómo surgió esa burbuja?

Ernesto: A finales del 2003 se armaron por primera vez unos festivales muy masivos que generó que mucha gente se acercara. Pero la cantidad de factores eran muchas. También tuvo que ver con la crisis del 2002 de allá, que tiene que ver con la crisis del 2001 de Argentina.

Recis! ¿El efecto Cromañón también llego allá?

Ernesto: No, al contrario. Allá empezaron a haber lugares para tocar en todos lados, los pibes se volcaron masivamente a escuchar bandas de rock. Cuando empezamos a tocar, lo hacíamos para 200 personas y no nos conocía nadie. Nos llevó 10 años volver a tocar para tantas personas. En ese momento, cualquier banda grababa un disco y se iba a tocar a una discoteca del interior, que pasaban cumbia todos los días pero que los viernes y los sábados se enloquecían con cualquier banda de rock que subía a tocar. Cuando terminamos de grabar el disco, de golpe ya no quedaba nada de eso.

Recís!: ¿Por qué creés que pasó eso?

Ernesto: En un país de 3 millones de habitantes, un festival que lleva 200 mil es una locura. Tenés al ocho por ciento de la población en un festival que no puede durar. Fue un boom que le hizo muy bien a la industria de Uruguay. Mejoró las condiciones técnicas de todos, por ejemplo. Antes de eso había un montón de laburos que no se sabían hacer, que nadie sabía cómo se hacían. Después de eso, quedaron un montón de técnicos y estudios disponibles. Se terminaron cerrando muchos lugares para tocar, en 2007 por ejemplo.

Recis! ¿Ya en esos años había relación entre las bandas de diferentes estilos?

Ernesto: Supongo que sí. Nosotros éramos chicos y tocábamos en un ámbito, en un círculo de gente que no era muy famosa ni que tocara en esos festivales. No estábamos en la rosca.

Recis!: Volviendo al recorrido de los discos, ¿cómo grabaron Vil (2011), y qué cambios trajo?

Ernesto: Cuando salió el primer disco no pasó nada, nos dieron un premio pero tocábamos para 50 o 100 personas como mucho. La formación de la banda cambió, yo volví a tocar la guitarra que la tocaba antes de grabar el disco pero después con Los Problems casi no la tocaba. Quedamos reducidos a un trío, no teníamos un mango. Teníamos un grupo de canciones y queríamos grabarlas. Las grabamos en nuestra sala de ensayo, en condiciones soviéticas. Hubo sesiones en las que estaba completamente sólo en la grabación, apretaba REC y me iba corriendo; si me equivocaba, tenía que volver, cosas así. Al final, sacamos el disco igual, en un momento en el que no estaban saliendo muchos discos.

Recis!: ¿Y cómo fue la grabación de El Éxodo? Andabas en un momento particular, te habías separado.

Ernesto: Había estado un tiempo sin escribir. Fue un disco bastante dificil de hacer, de algún modo es un disco sobre estar perdido. Ýo venía perdiéndome y no sabiendo bien cómo iba a llegar al disco. Me separé de una pareja de ocho años, me fui a una casa chiquita que me prestó el “Enano” (Sebastián) Teysera en Montevideo. Ahí me encerré a escribir y lo bajé en un mes y medio. Lo ensayamos y fuimos a tocarlo. Todo muy vertiginoso. Pasé de una cosa lenta, de una acumulación por goteo a desbordar la presa y cayó el disco en un mes. Era parte de cómo era ese disco, que tenía que ver con una partida y al mismo tiempo con un recorrido.

Recis!: Y el nombre tiene mucho que ver con esa etapa, ¿no?

Ernesto: Sí. Además, el éxodo en Uruguay tiene que ver con el hito fundacional del país, con el éxodo de Artigas. También había relación con el éxodo bíblico. Cuando yo me separé y estaba mal, pensaba que nuestros abuelos dejaron a sus familias, dejaron Europa y fueron detrás de un deseo. Era como descubrir que en la historia de la humanidad es permanente el movimiento. Los pueblos se mueven detrás de alimentos, de paz, de territorios. La humanidad es un grupo que se puso de pie para llegar a satisfacer sus deseos. Yo en ese momento tuve que juntar mis cosas e irme, era una aceptación de mi camino. Todo eso, mezclado a una novela de John Steinbeck que se llama “Las uvas de la ira”, todo se me licuó y salió El Éxodo.

Recis!: Varias veces dijiste que la canción “Jordan” era el tema de tu vida, ¿es tan así?, ¿sigue siéndolo?

Ernesto: Hasta ahora, de las que publiqué, sí. En el próximo disco habrá canciones muy lindas, pero esta es una canción milagrosa porque es mejor que yo. Supera mis virtudes como compositor. Me supera. Las canciones a veces hacen eso.

Recis!: ¿Con la repercusión que tuvo esa canción vieron diferencias a la hora de la convocatoria de los recitales?

Ernesto: Sí, antes también. Pero no puedo medir cuánto fue Jordan, cuánto fue la acumulación de 10 años tocando y cuánto tuvo que ver con que muchas personas a través de Jordan accedieron al disco y el disco los conmovió. De algún modo, me cuesta atribuirle todo eso al tema. Sí me parece que Jordan les permitió una cosa de la que agarrarse a gente que no nos conocía; les llamó la atención y entraron a un mundo que veníamos desarrollando hace 10 años. Un lenguaje, una forma de tocar, de hacer los shows, que teníamos aceitada y que construimos a la sombra. Cuando llegaron, estaba todo andando.

Recis!: Además, no es que todas las canciones del disco se parecen musicalmente a Jordan.

Ernesto: Hay algunos que sí. La Bandera y Objetos Perdidos tienen algunos recursos similares y participan como un grupo de tres canciones así. Si vas a nuestra discografía, Jordan en algún lugar es amiga de Los Muertos. Está en la misma tonalidad, tiene recursos similares. Tiene que ver con esto que te decía de que los discos dialogan entre sí. Hay un grupo de canciones nuestras que están en ese registro, pero lo que pasa es que esa es la más linda.

Recis!: Y en cuanto a lo que estás armando ahora, ¿tiene algún concepto como tenías con el éxodo?

Ernesto: Sí, pero es difícil de explicar hasta que lo tenga claro. Digamos que estoy haciendo un disco sobre el hambre. Esto no quiere decir que sea un disco sobre el hambre mundial. Es un disco sobre el deseo, pero digamos que “el hambre” es el nombre de la carpeta.

Recis!: ¿Cuántos temas hay armados, cómo viene la composición?

Ernesto: Terminé de revelar una carpeta en la que tenía 500 y pico de archivos. Archivos en los que puedo estar silbando en giras, o una canción que hice con la guitarra, una canción ya más armada o no. Tenía cientos de cosas, relatos de algo que quería contar. Ya estoy trabajando en eso. Todos los días, salvo los fines de semana para no enloquecer. Con “El Éxodo” llegué al borde de perder el control de mí mismo. Con este no quiero que me pase, trato de darme aire. Estoy llegando a un disco que me parece que va a ser hermoso.

Recis!: ¿Hay fecha de grabación y lanzamiento o todavía no?

Ernesto: Mi idea es terminar el disco este año, al menos de escribirlo. Si todo sale bien y tengo suerte, grabarlo a fin de año o a principios del que viene. Los únicos límites me los pongo yo, no hay ninguna fortuna en juego como para que alguien esté desesperado para que yo lo haga.

Recis!: A la hora de la composición, ¿lo hacés solo o con los Problems?

Ernesto: Escribo solo y después nos juntamos y lo mejoramos. Algunas canciones ya vienen cerradas más o menos y otras, son sólo una guitarra y ahí pensamos todos juntos cómo la vamos a llevar adelante. Para mi una canción es una melodía, un texto y una secuencia armónica. Yo eso lo llevo y después lo modificamos. Con los Problems participamos de algo que ya existe.

Recis!: En 2012, hiciste una nota con Fernando (acá) por el FestiPulenta, en la segunda vez que venían al país. ¿Cómo fue la primera visita como invitados de La Vela Puerca en GEBA y, cómo fue esa segunda en un festival como el FestiPulenta?

Ernesto: Venir con La Vela fue increíble y después venir al FestiPulenta fue hermoso. Con la Vela había 15 mil personas, una locura. Pero en el Festipulenta tocamos ante 300 personas que estaban prendidas fuego. A nosotros nos gusta tocar ante cientos de personas o ante 50. Yo prefiero tocar ante 300 prendidos fuegos que para un millón mirando el celular. Aunque, si me das un millón, es mi laburo que dejen de mirar el celular. Poneme ese millón, yo me encargo. Siempre quiero tocar. Mientras haya uno que quiera escuchar, nosotros tocamos. Una vez tocamos para una sola persona. Y dimos tremendo show.

Recis!: ¿Dónde y cómo fue?

Ernesto: En Montevideo. Era un show que en teoría estaba cancelado, un problema grave de organización, un malentendido. Creíamos que estaba cancelado pero la noche anterior nos llamaron y nos dijeron “Vengan mañana”. Nosotros habíamos terminado de tocar ese día. La poca gente que nos iba a ver en ese momento, los 60 que nos iban a ver, ya nos había visto esa noche. No había nadie. No sabíamos qué hacer, dije que si entraba uno, tocábamos. Entró uno, un periodista que terminó siendo amigo nuestro. Habrá sido en 2009. El tipo se paró ahí y dijimos “Bueno, hay uno, vamos”. Fue un gran, gran show. A un tipo que te va a ver y se para solo en un boliche, le tenés que dar todo. Tocamos para él y para los que estaban laburando en la barra. Quedaron todos felices. Nosotros también. Hay un momento en el que te importa que vaya gente y no perder guita y que más o menos tenga sentido. Pero, al final, subís al escenario, y estás ahí, lo tenés que disfrutar. Ya que no nos vamos a hacer rico, por lo menos vamos a disfrutarlo.

Recis!: En esa entrevista también decías, en cuanto a la convocatoria, que había muy pocas bandas en la A (La Vela Puerca, No Te Va a Gustar y El Cuarteto de Nos) y las demás se disputaban entre la B y la C, ¿sigue siendo así?

Ernesto: Siempre va a ser así. Bandas masivas que toquen en los lugares grandes de Montevideo; bandas que toquen en los dos estadios donde se puede tocar; bandas que toquen para mil o dos mil; y bandas que toquen para menos de 400. Está bien que así sea. Es como es. Poco sentido tendría que vuelva a pasar que unos pibes se junten en una casa, hagan canciones más o menos y metan 15 mil entradas. Eso es un camino que hay que recorrer. A la salida de la dictadura, una compañía de discos y una compañía de bebidas armaron un festival que se llamó “Montevideo Rock”, y había bandas que venían tocando para 20 personas que de golpe estaban tocando en el Teatro de Verano. Cuando vas sumando gente, vas aprendiendo a tocar para tanta gente, vas haciéndote mejor. Si agarrás a unos pibes y los ponés a tocar del garaje a River, va a ser una cagada. No hay forma de que puedan hacer un show a la altura. El camino es arduo y largo.

Recis!: Decís que siempre va a ser así el tema de la convocatoria, y antes hablabas de una burbuja de público y rock que se terminó rompiendo, ¿cómo es la situación ahora para las bandas que no convocan miles de personas?

Ernesto: Estamos en un momento muy rico de la música uruguaya, hay un montón de bandas haciendo cosas re buenas. El rock no ha vuelto a ser masivo fuera de las bandas masivas que fueron la punta de lanza de aquel movimiento, Buitres, La Vela, NTVG y el Cuarteto. Aunque, hay otras bandas que si fueron masivas, que sí les pasó eso. Once Tiros en un momento tocaban para decenas de miles de personas, después se cayó todo y quedaron en un lugar muy extraño. Ahora de vuelta están logrando hacer un Teatro de Verano solos pero ya con un recorrido, con 20 años de carrera. En un momento nadie necesitaba recorrer nada, cualquiera que se colgara una guitarra e hiciera una canción con una guitarra distorsionada, te metía 300 tickets. Ahora, musicalmente estamos muy bien, hay un montón de proyectos que están buenísimos, pero ninguno está logrando romper el círculo de los tipos que pueden escuchar rock. Pasar de las mil personas sigue siendo muy difícil.

Recis!: ¿Qué bandas de allá pensás que pueden pegarla acá?

Ernesto: Algunas ya vienen. Me gustan mucho Carmen Sandiego, Julen y la Gente Sola, Ivan & Los Terribles, Los Hermanos Laser. Son bandas que pueden llegar lejos. Llegar a tocar acá o que te den bola, tiene más que ver con venir seguido y con mantener el pulso andando, que con cuán buena música hagas. Si venís una vez, das un show mágico y no venís por varios años, la próxima vez que vengas vas a tocar para la misma gente o menos. De hecho, a nosotros nos interesa tocar acá por muchas razones.

Recis! ¿Como cuáles?

Ernesto: En mi casa no se escuchaba música en inglés, empecé a escuchar rock en castellano y era de acá. Escuchaba a Charly Garcia, que probablemente sea el artista que más haya escuchado en mi vida; a Fito, a Spinetta y a Sumo. Después conocí Menos que Cero, Suárez. Y de pendejo me gustaba mucho 2 Minutos.

Recis!: Y de los músicos de Uruguay, ¿quiénes te influenciaron, quiénes te gustan?

Ernesto: Hay muchos. Fernando Cabrera es un faro. Un tipo que cuando te sentás ante él y su música está en una liga única. Es un creador soberbio. No hay mucha gente que haga canciones así de bien. Su ejecución en vivo es muy delicada. Admiro mucho su obra y su ejecución. Jaime Ross me parece una cosa de locos. Me gusta mucho la obra Eduardo Darnauchans. Me gusta mucho La Hermana Menor, me parece la mejor banda del mundo. Me gusta mucha música, y la música uruguaya la tengo cerca, la entiendo.

Recis!: ¿Y la murga?

Ernesto: Me gusta en las canciones de Jaime. En general, disfruto de la murga aplicada a la canción y no como género en sí mismo. No así el candombe que me gusta mucho. Me parece una gran música afro, de una violencia única. Es el hardcore de la música afroamericana. Es muy violento, hermoso.

Recis!: ¿Cuáles son las otras razones por las que les gusta venir a Argentina?

Ernesto: Esta ciudad es la gran ciudad a la que ir cuando estás en Montevideo. En Montevideo podés tocar dos veces por mes, forzando la máquina. Acá podemos tocar mucho más, hay más lugares. También hay más provincias. Allá salir a tocar en el interior es muy difícil. Es absurdo, cuesta lo mismo venir a tocar a Rosario que ir a tocar a Paysandú. De hecho, en Rosario ya tocamos y en Paysandú no.

Recis!: ¿Y por qué es difícil tocar en otras ciudades en Uruguay más allá de Montevideo?

Ernesto: Las estructuras son difíciles, no hay un camino construido. Para ir a tocar a Rosario, nos comunicamos con Coki & The Killers Burritos. Arreglamos una fecha allá, otra en Montevideo. Ellos se encargaron de producir la de allá, nosotros la de Montevideo. No fue tan complicado. En cambio, cuando tenés que ir a ciudades como Paysandú, no sabés con quién tenés que hablar. Nosotros tocamos en Colonia una vez y en Nueva Helvecia, que es un pueblo hermoso de donde es mi familia, en una fiesta de la cerveza ante 5 mil personas. Tocamos un par de veces en Maldonado y no tenemos muchas posibilidades de más. Los canales están medios cortados. Para tocar en La Plata, Rosario o Córdoba es hablar con gente que sabe cómo hacerlo y que podés confiar en cómo lo hace. Los tipos que llevan bandas al interior, no llevan bandas de nuestro tamaño. Llevan a La Vela. Hay un corte que es raro y que tenemos que resolver las bandas de mi generación. No lo puede resolver ni las bandas como La Vela ni el Ministerio de Cultura. Hay que conseguir a la gente que les interese vernos. Además, es muy caro. A nosotros nos sale lo mismo ir a Rosario o a Paysandu.

Recis!: Recién hablabas de los espacios para tocar en Montevideo, ¿son muchos o son pocos para la demanda de bandas que hay?

Ernesto: Son pocos. No son los mismos de siempre pero son la misma cantidad. Si un día los llenas todos, metés 3 mil personas. Y esa es la cantidad de gente que va a ver bandas en Montevideo. Es algo de lo que muchos colegas se quejan. Pero habría más lugares si lleváramos más gente. Es cierto que la política de la Ciudad no es amable con los lugares que quieren hacer música. Básicamente, podés poner un lugar para pasar música de la radio, vender alcohol y mamar a 200 pibes por noche, y está todo bien. Si a eso le querés poner una banda que toque, se te pudre todo.

Recis!: Acá hace varios años que viene pasando lo mismo.

Ernesto: De algún modo, llego a pensar que ya ni les interesa, que incluso les molesta. Nosotros no vamos a dejar de tocar por eso, ni la gente va a dejar de ir a los shows. Lo que sí es que te la hacen realmente difícil. Hay tipos que quieren abrir un lugar para tocar pero los terminan cerrando por denuncias que te desaniman. Pero nunca vamos a dejar de tocar porque no haya lugares. Si no hay lugares, sacamos los equipos afuera.

Recis!: ¿Cruzar a Argentina es el paso siguiente que tienen las bandas después de llenar los lugares que hay para tocar en Montevideo?

Ernesto: Para algunas bandas, sí. Nosotros no empezamos así. Vinimos antes de eso. Es más, llenamos algunos lugares pero no llenamos todos. Tocamos allá tratando de hacerlo para más gente mientras lo hacemos acá porque nos permiten hacerlo más veces. Queremos tocar mucho. Además, el público de acá es realmente amable con nuestra música. Nos encontramos con un montón de cercanía cuando tocamos acá. Venimos de girar por Alemania, fue hermoso, pero era otro barrio. Cuando venimos acá, estamos en el mismo barrio, entendemos todo.

Recis!: Hablabas de la conexión que hicieron Coki & The Killers Burritos, que es similar a lo que les pasa con los Acorazado Potemkin, con los que van a tocar el viernes.

Ernesto: Sí, con Acorazado ya lo hicimos varias veces. Este es el tercer ida y vuelta que hacemos. Somos amigos, nos gusta mucho lo que hacen y al público de Montevideo también. Además, veo tocar a una banda que me gusta acá y me lo quiero llevar. Quiero llevárselo al público montevideano para que la vean.

Recis!: ¿Cómo va a ser la fecha del viernes en el Salón Pueyrredón?

Ernesto: Esperemos que Hermosa. Vamos a ir a hacer lo que nosotros hacemos, prendernos fuego.

Fotos: Nicolás Garrido Monestier



Eté & Los Problems tocan este viernes 2 de junio desde las 22:30 hs en el Salón Pueyrredón. Toda la data la pueden encontrar haciendo click en el evento de FB del show