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NORAH JONES
05/12/2004 - Luna Park

Por: Matías Berardo (cronista invitado) - uuunefertiti@hotmail.com

La nostalgia se apoderó de Buenos Aires. Es que de cada dedo escurridizo de Norah Jones frente al teclado, de los ritmos ásperos de su boca, de cada nota gutural del bajo de Lee Alexander, del tranquilo Andrew Borger ante la batería, de las guitarras fulminantes de Robbie McIntosh y Adam Levy y de los coros de Daru Oda surgió la melancolía. Norah Jones and the Handsome Band se presentó el 4 y el 5 de diciembre en el Luna Park ante 20 000 espectadores. La simpatía de la cantante norteamericana de raíces indostánicas asomó en sus sonrisas y bromas tímidas. Tocaron temas de sus dos álbumes, Come away with me (que en 2002 vendió veinte millones de copias y le valió a Norah ocho premios Grammy) y Feels like home, que durante el presente año vendió unas diez millones.

El show comenzó a las 21:30 luego de la optimista (¡y breve!) presentación de Jesse Harris, guitarrista estadounidense que compuso varios de los temas del primer disco de la cantante. Norah Jones, de magenta y negro, y su banda aparecieron desde las sombras del escenario escoltados por aplausos y gritos. Inmediatamente la cantante de 25 años se situó frente al piano y, rozando las teclas blanquinegras, reprodujo Turn me on. Le siguieron los ya célebres temas (no en orden) Those sweet words, Don’t know why, Cold cold heart, What am I to you?, The prettiest thing, Feelin’ the same way, I’ve got to see you again, Carnival town, Sunrise, Come away with me y muchos otros más.

Junto al piano de cola o al órgano, de pie o sentada, Norah Jones resplandeció en el escenario durante casi dos horas. Aunque algo acostumbrada a las luces, a las cámaras y al público en exceso, pudo verse la humildad y sencillez de esa joven de Manhattan criada en Texas que comenzó tocando en bares de Nueva York. Así como en ella misma se percibe un cóctel racial que ha engendrado sus rasgos levemente exóticos, su música convoca el jazz, el blues y el soul como también el country y el pop.

Pasadas las 23:00 la pequeña Norah se despidió, pero en seguida los aplausos la acarrearon de nuevo al escenario. Tocó Seven years (tema que no había sonado la noche anterior), Lonestar y una canción sobre Las Vegas (“Aunque estemos en Buenos Aires”, dijo sonriente) y de pie junto a su banda, deseando volver a la Argentina, volvió a las sombras a las 23:30 escoltada por aplausos y gritos y miles de lucecitas de celulares encendidos.



Mail del fotografo: uuunefertiti@hotmail.com