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FESTIVAL CAMPO KONEX dia 1
18/02/2005 - Carlos Keen, Pcia. de Bs.As.

Por: Marina Fages - marina_fages@hotmail.com

La propuesta escapaba a lo usual en la onda de los festivales que incluyen movilización a otra localidad y una cartelera de grandes y medianas bandas que a lo largo de algunos días realizan presentaciones. En particular, el festival organizado por el Centro Cultural Iones planteó una integración de diversas manifestaciones culturales, turismo y naturaleza. Además de las presentaciones de Vicentico, Charly García, Kevin Johannsen y Spinetta entre otros, en el predio hubo por ejemplo representaciones de teatro y danza, un galpón donde se proyectaba material audiovisual (organizado por el grupo de la revista Kane de Ciudad Universitaria) muestras de artistas plásticos, instalaciones y fotografías inspirados en motivos naturales, así como diversas actividades: bicicleteadas, caminatas por el pueblo y por el campo, charlas, talleres de circo, acrobacia, yoga y fogones en el camping. Había ferias artesanales organizadas mas que nada por lugareños, y diversos puestos de comida a cargo de Pizza Banana (con comida bastante mala por cierto) y otros que incluían comidas propias de la zona y otros productos (especial mención merecen los tarros de miel y el exitoso chanchi-pan).

Mi participación en el festival se realiza desde el mencionado Galpón Audiovisual donde colaboré con el DiapoClub en la proyección de diapositivas (que raro). La anterior jornada del jueves donde se debía hacer el armado estuvo plena en complicaciones, tiempos muertos y desentendidos entre la producción del festival y el equipo técnico, sin embargo se pudo llegar a tiempo a armar todo y que luego el evento se desarrollara normalmente dentro de ciertos parámetros.

El viernes fue el día de menor concurrencia (supongo debido a los horarios de trabajo), y varias de las actividades programadas no estuvieron funcionando. Pero ya se venía sintiendo ese ambiente propio de festival campestre, otro dato curioso es la gran concurrencia de familias completas (en su gran mayoría habitantes de Carlos Keen, ese pueblito ex-ferroviario que queda a unos kilómetros de la ciudad de Luján).

Me darás mil hijos inició la noche recitalera del viernes, llevando adelante un show que así como la mayoría de las bandas que tocaron en el festival se caracterizó por la riqueza y variedad de instrumentos. A partir de tal calidad musical desarrollan múltiples climas sobre el formato canción, mezclando ritmos latinos y de floklore con rock, desandando y agilizando armonías a ritmos para bailar o apreciar tranquilamente.
Le siguió el Chango Spasiuk pero no pude asistir ya que debíamos ir a dejar todos los equipos al camping (la noche anterior habíamos dormido en el galpón horrible ese, no mucha mejor suerte íbamos a correr en mi carpa al descubrir que una de las varillas estaba rota jaja).

Volvimos nuevamente al predio, y antes de Vicentico ocurrió otra de las grandes anécdotas de este viaje: 4 compañeros estaban armando (ni siquiera fumando), los paró la brigada antinarcóticos (!!!) vestida de civil y se los llevaron a la comisaría. Desde luego no lo vieron a Vicentico , y pasaron una amena noche con los canas. Ok, otra mención aparte, la seguridad: ya todo grande evento tendrá presente el estigma Cromañón. En CampoKonex no hicieron remilgos a la hora de controlar todo, y no sólo el tema de la droga y la inexistencia de alcohol en el festival, si no que desde los exigentes criterios para las instalaciones eléctricas y de estructura (muchos impuestos por la municipalidad de Carlos Keen), hasta el cateo de bolsos antes de entrar a la zona de recitales, etc. etc. hicieron que el evento se desarrolle sin ningún problema (o por lo menos yo no me enteré de nada).

Tan contento como mis amigos en la comisaría parecía estar Vicentico. Andá a saber que problema habrá tenido con los organizadores del Konex pero no paraba de comentar sarcásticamente la exigencia, son tan exigentes blah blah. Uno no conociendo el repertorio completo del solista más allá de los hits comerciales para señoras amas de casa y fieles seguidores que puedan quedar de su época con los Cadillacs, puede divertirse escuchando el feeling del artista con su público: pura puteada. La gente le gritaba gordo (de buena onda quiero creer) y Vicentico respondía también en código cómico diciendo cosas como: “Yo estoy acá arriba y vos no, puto”. Otra manifestación muy celebrada fue la cadencia que repitió durante todo el recital: putoputoputoputoputoputo. Konex putoputoputoputo y más variantes.
En términos musicales debo admitir que la banda de Vicentico se merece TODOS los aplausos, suena terriblemente ajustada. Y en la misma categoría, destaco el potente sonido que proporcionó la producción del festival, lejos uno de los mejores que pude apreciar en eventos de este tipo, con potencia pero claridad.

Terminado el recital nos volvimos al camping (en el que ya se encontraba bastante público) en los colectivos provistos por la producción (el transporte decididamente fue uno de los puntos mas flojos del evento). El resto de la noche se desarrolló tranquila (con banda sonora provista primero por la batucada del fogón, luego por los borrachos que se quedaron tocando canciones demasiado originales a los gritos: sí canciones de fogón justamente). Mis compañeros volvieron luego de comerse una pizza el Luján y todos nos dispusimos a descansar para el segundo día del festival, que prometía una mayor concurrencia ya que se presentaría Charly García.