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NATAS
15/04/2005 - La Trastienda

Por: Martin Debaser - debaser@recis.com.ar

El aire “duerme” los nervios y perpetúa la mirada de las 1500 personas, que no abarrotaron el lugar pero sí le dieron un marco adecuado al show. Luego de celebrar el año pasado sus 10 años de existencia, los prolíficos Natas cargan esta vez con la seudo excusa que convoca este concierto: La presentación de “Manchen Sessions” (Sesiones en Munich) que marca el regreso discográfico de la agrupación y no da tregua, e insisten en mostrarnos material muy distinto respecto a su predecesor “Toba trance”, un doble compacto inclinado a las tribales composiciones, utilizando instrumentos poco convencionales en el género y más acorde a lo folklórico. En este caso, su ultima producción, como bien indica su titulo tiene el mismo formato doble y conteniendo dos tracks en cada cd. Básicamente son jam sessions grabadas durante su estadía en la ciudad germana de Munich y abren un plano mas roquero y mechan (al mejor estilo popurrí) el actual sonido con reminiscencia de viejas piezas conocidas.
Sabiendo de antemano todo esto, se dilapida la espera. Como “sin querer queriendo”, el viernes es un día especial para un show de Los Natas. Porque ya conocidos fueron y serán los denominados “Viernes verde” (aunque cada ocasión en que se presenten será un “día verde”) ya que el aroma imperante en el ambiente, debe ser uno de los más recargados del rock. Cada bocanada de humo que exhalan estas almas, encantadas por el trío en escena, el ritual casi automático incita al fuego para esbozar “Humo de marihuana”. Este es el clic inicial en el cual nos hemos hundido a través de más de dos horas de duración.
Zig-zag. Los Natas no siguen una senda rectilínea. El rumbo adonde nos llevan es incierto e implícito, y se trastoca, imaginen, con las brisas que sobrevuelan los cuerpos. Cuerpos con efímeros o infinitos “cuelgues” que proponen Sergio (voz y guitarra), Gonzalo (voz y bajo), y Walter en batería. Mientras ellos estallan, los presentes sufrimos la implosión placentera como en “Planeta solitario” (de su álbum “Corsario negro”, quizás el disco mas rocker).
La reiteración en los pasajes musicales más la improvisación tienen un punto de ebullición: cuando se torna denso, el bajo arraiga los acordes de “Meteoro 2028”, “la canción” de Natas que no sólo sus más acérrimos fans han inmortalizado en sus gargantas, haciendo de ella uno de los momentos mas enfervorizados de la noche. El complemento esencial en este evento es la pantalla gigante que disparaba secuencias de películas clase B, combinado con visuales dilataciones de pupilas multicolor y otros efectos ácidos son otro elemento de cual Los Natas nos hace reclusos de este rito heterogéneo.
Y cuando no hay un mínimo aliento a electricidad, millares de personas son estatuas humanas prontas a romperse para volver dentro de la normalidad que precede un show.