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THE WHITE STRIPES
28/05/2005 - Luna Park, Capital Federal

Por: Christian Schmiegelow - christian@recis.com.ar

La salida de la convertibilidad - zak - Cromañon - zak - y pensábamos que jamás íbamos a ver a ningún artista internacional en ningún lado. Pero por suerte parece una y otra vez que nada de eso. David Bryne, Jame Brown, el ultraporducido Lenny Kravitz, Nightwish, Kraftwerk, Emir Kusturica & The No Smoking Orchestra para solo mencionar algunas de las bandas de afuera que vinieron durante los últimos meses, y esta vez el turno de White Stripes desde Dtroit y en su mejor momento.

Teloneó Carca quien invitó para su ultimo tema el demacradísimo y por demás alabado Andrés Calamaro y pronto hombres de traje negro y sombrero a lo Robbin Hood, también negros, empezaron a destapar los equipos. Esos equipos viejos, analógicos, responsables de gran parte del sonido característico de WS. A sacar las telas negras descubrían un telón de fondo y patas que presentaban un paisaje caribeño con palmeras y costas en plenos negros, blancos y rojos, pero en vez de un sol, una enorme manzana que podía brillar rosa casi fluo. La batería de perfil al público de un lado del escenario, en el centro un micrófono, al otro lado órganos y pianos viejos y en el fondo los amplificadores marrones ulta vintage.

Jack y Meg White se veían chicos entre la inmensidad del escenario y el Luna Park pero su Rock fue tan poderoso que hiceron que el lugar les quedase casi chico. Meg carimática, alegre y concentrada. Jack jugando al hemano mayor dirigiendo el show. Claro está que es él quien manda, organiza y compone pero ella no es una simple sesionista. Ella es su compinche que le sonrrie le hace caras, juega y se conecta con él y a pesar de que no canta muy bien lo hace con tanta dulsura que es suficiente para enamorar e incentivar un Meg! Meg! Meg! generalizado que la puso roja.

Tocaron temas de discos viejos cambiados como "St. James Infirmary Blues", temas que eran tranquilos subidos de tempo y distorsionados. Temas roqueros tranquilizados y bajados al piano como "I´m finding it harder to be a Gentelman every day" y otros a los que les agregaron versos introducciones y limes varios.
El show entero fue un sube y baja entre temas de dos tipos. Uno - temas donde sobresalen rifs movedizos, que parecen ejercicios de estudiante de guitarra que le hacen a uno preguntarse como carajo ponen tanto en una estructura tan básica, acompañados, además, por baterías simples, iterativas y tajantes que crean un especie de adormecimiento parecido al de la música electrónica pero siempre con un motivo de fondo: una idea, un sentimiento o un proyecto, que hacen todo más interesante. Y dos - cada tanto temas tranquilos, reflexivos con quizás un poco de remordimiento y tristeza pero siempre con una energía punzante hacia adelante que a uno le gustaría saber como hacer para vivir así todos los días.

Además tocar los hits esperados como "Hotel Yorba" y "Seven Nation Army" adelantaron temas del nuevos disco después y de tomarse un descanso cerraron el espectáculo con tres temas que dejaron en claro que eso era todo y todo eso era más que suficiente y nada de hacerse rogar a la fuerza un regreso como ya casi se hizo costumbre en algunos lugares y ciertamente da asco.