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MARKY RAMONE & AMIGOS
27/08/2006 - Auditorio Sur (Temperley)

Por: Martin Debaser - debaser@recis.com.ar

Confirmando un viejo dicho “El sur también existe”, el baterista de los Ramones acompañado de músicos locales, regresó nuevamente pero en tierras provincianas, repasando la misma historia que el también ha creado: El Punk.


Despierta un interés relevante no sólo por pertenecer a una de las más grandes bandas de todos los tiempos sino también por ser el único de la “familia ramone” que está entre nosotros. Pero en la cresta de la ola, y a punto de que New York se convierta en una revolución artística musical, Marc Bell ya degustaba del frenético ritmo del Rock N’ Roll salvaje formando parte de los míticos The Voidoids junto al vocalista Richard Hell, con quienes ejecutaban uno de los semblantes de la generación punk: “Blank Generation” (Generación vacía).

Los bateristas tienden, en algunos casos, a replegarse detrás de sus cascos y muchos prefieren el perfil bajo. Pero no es el caso de éste, que siempre ha sido bastante amable con sus fans y la prensa.

Un viento helado se escurre y el azote del frío desaparece. Adentro, unas 500 personas se dispersan alrededor de los peldaños de la sala. Finalmente sale Marky y el recibimiento no puede ser mejor: seguidores de todas las edades se agrupan en este festejo para revivir los clásicos de su amada banda Ramones con el ingrediente adicional de un seleccionado de músicos (amigos) de la escena como los dos miembros de Expulsados (Sebastián en voz y Marcelo en guitarras) junto a El Niño (bajista de Los Violadores) dan forma al combo para la ocasión.

Como líder, él puede tomar el control desde su instrumento pero no así con tanta gracia y carisma como un nato performer. Luciendo cansado (o quizá en su estilo habitual) hace resonar los tambores con una fuerza envidiable. “I just wanna have something to do”, “I don’t care” y “Cretin hop” arrebata las primeras muecas de aceptación en un concierto que levanta gradualmente. Desfilan la manada de clásicos como “Sheena is a punk rocker” y “Beat on the brat”, siempre agitadores. La guitarra no se escucha al frente y la energía se pierde. La banda tiene sus altibajos pero salen a flote con “I’m Affected” y “Danny Says” (del álbum “End of the Century”, 1980), temas que raras veces los propios neoyorkinos tocaban en vivo.
“Hey Ho! Vamos!” nos incita Marc Bell y las voces se fusionan en un alarido de furia rebelde en “Blitzkrieg bop”, indicándonos el término del show. Marky continúa con su plan tributo y no parece abandonarlo. Edito discos con los Intruders, pero muchos de esos álbumes nunca fueron presentados en el país. ¿Es una suerte de obtener más reconocimiento? ¿Insistir en expandir la semilla del punk? Con el legado a cuestas, es suficiente. Pero bien vale mantener el ideal vivo de un sonido auténtico.