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PEPSI MUSIC 2006: Día 3
23/09/2006 - Club Ciudad de Buenos Aires

Por: Julieta Berardo - Julieta@recis.com.ar

Para muchos era el día gay del Pepsi ´06. Yo lo denominaría el día pop, plagado de glamour y figuras femeninas sobre los escenarios + el show de uno de los grandes músicos de nuestro país. El Club Ciudad de Buenos Aires fue una grata sorpresa: se trata de un predio enorme (lago incluido) donde agregaron para esta ocasión muchos stands, los camiones de La mega y de la Rock & Pop y cuatro escenarios para que el público vaya metamorfoseándose en colibríes de la música, degustando un ratito de cada banda (o quedarse más en las que llamaran la atención). Entre los stands mencionados había varios culinarios (cero alcohol) y de entretenimientos, entre los que se destacaba el de la Rolling Stone, con cómodos sillones para hojear revistas y descansar cuando las piernas lo pedían.

Siendo indivisible, y los horarios superpuestos, me limitaré a describir lo que vi-escuché y nada de lo que llegó a mí por otros medios. Con algunos cambios en el cronograma, MIGUE GARCÍA tocó antes de lo previsto y en otro escenario, el Popart. Dio un set poderoso que le sirvió para promocionar su disco solista. Ser el hijo de Charly tiene sus pro (tuvo bastante público), pero las comparaciones con su padre son inevitables, sólo con juzgar actitudes y ni hablar de la voz. Entre lo más electrónico pude escuchar a VOLADOR G en el escenario principal y a PÁNICO RAMIREZ, poco antes del gran final, en el Popart. Nada para recalcar.

El otro García, LEO, fue el comodín de la fecha: tocó un set eléctrico temprano y otro acústico, solo con su guitarra, más tarde, ambos en el de Popart. Con su nueva banda tocó hits (“Tesoro”, “Cuarto creciente”, “Aunque estés con él”, “Y más”, “Reirme más”) y hasta lució una bufanda negra peluda muy glamorosa, obsequio de Lolo. “Morrissey” tuvo su interesante versión acústica, y mucho público en ambos shows de Leo. ANDREA ALVAREZ fue una de las que más relució. A juzgar por su pasado no podía ser de otra forma: participó con Charly García, Divididos y tres años con Soda… todo se une. Su fortísimo “¿dormís?”, proveniente del escenario CTI, se escuchaba desde la otra punta del lugar, y llamaba a ver de qué se trataba: mucha fuerza de parte de la ya consagrada batera, y ahora cantante y compositora, y su banda. Buena entrada para verla en un show propio, que aprovechó para anunciar, será el 12 de octubre en Liberarte.

AZAFATA se hizo presente en el escenario del Roxy. Con un disco editado el año pasado por Alerta!discos (sí, el sello de Zeta) la banda hizo que se llenara, y sobrepasara, la carpa; probablemente por el despliegue escénico que realmente llamaba la atención, quizás más que su propuesta musical. A cada tema le correspondía un cartel que iba anunciando por qué round iban. Innegable táctica para atraer, sobre todo en esta tercera jornada. Una hora antes, PINKAT, con mucha menos gente, pero igual actitud se hizo conocer con su blonda cantante al frente.

El escenario principal tuvo, puntualmente, a las seis de la tarde a LOS 7 DELFINES arriba suyo, con el público festivalero que varias veces los acompañó. Con Coleman liderando, la banda dio un potente show en el que las guitarras no daban respiro y cortaron, sólo por una hora, con los colores brillantes, la purpurina y las chicas bailando sobre las tablas. También anunciaron que el 20 de octubre se presentarán en Niceto, volviendo al público al que están más habituados.

TURF siguió con una propuesta muy distante de la anterior: aparecieron lookeados como Los Ramones y tocando el principio de “Hey ho, let´s go”. No faltaron temas como “Magia blanca”, “Loco un poco”, “Yo no me quiero casar, y ud?” más algunos temas no tan conocidos, con un Joaquín Levinton totalmente sacado. Repetidas veces se quejó de las ovaciones del público hacia Cerati, dijo algo así como “Ya va a venir Cerati, ahora disfruten esto”. A esta altura la gente ya era mucha, pero hacia el final sería realmente impresionante. Terminaron su show como lo empezaron y dejaron a la gente preparada para MIRANDA.

Aprovechando mi (totalmente subjetivo) rechazo por esta banda, fue el momento preciso para tomar, comer, charlar y comentar lo visto hasta el momento, y así hacer más amena la espera. La gente terminó conforme con el show, al que no haré ninguna referencia (que sería muy fácil de conseguir por otros lados), porque escuché solamente dos temas.

Todos nos preguntábamos con qué abriría esta vez CERATI. Al ser un show armado para un festival probablemente no sería exactamente igual al que venía haciendo en los pasados meses en Obras. El primer tema fue “Juego de seducción” no casualmente un tema de Soda, que ya desde el vamos conquistó los oídos. “Ahí vamos” fue interpretado en su totalidad excepto por “Al fin sucede” y “Otra piel”, una lástima, pero es comprensible prensando que tuvieron que resumir su última placa y su tan vasta carrera en sólo dos horas. Intercalando temas como “La excepción”, “Adiós”, “Caravana”, “Me quedo aquí” o “Dios nos libre”, sonaron “Ecos” y “Prófugos” (tema de Fricción y Soda respectivamente que ya venían tocando) y algunas sorpresas (nuevas versiones de bellísimos temas): “Vuelta por el universo”, “Toma la ruta”, y “Lisa” (¡Cúanto haría que no la tocaba en vivo!). “Siempre es hoy” tuvo sólo unos minutos de protagonismo con “Cosas imposibles”, y “Bocanada” tuvo mejor suerte con “Paseo inmoral” y la infaltable “Puente”. Tampoco faltó el corte de “Ahí vamos” extremadamente coreado, y el final ya predecible con “Jugo de luna” muy al palo. A Cerati se lo vio similar que en los Obras, con un look tirando más a la artística del simple (gorros negros, saco negro y jean), con comentarios típicos como “Hola hermosos” y otros no tanto, como “Mostrales la pija, Richard” para darle pie al gran guitarrista. También contó que estuvieron mostrando nuestro rock, el rock chabón, por todos lados. El público era raro, o no, teniendo en cuenta que hubo tantas bandas antes… coreaban muchísimo los temas conocidos, muy poco los temas que no eran los de “Ahí vamos”, mucho celular, y algo inentendible es que se pusieran a charlar, hablar por teléfono, o sacarse fotos a ellos mismos durante el show. Los rumores dicen que hubo más de 22 mil personas, nada completamente corroborado; pero que había muchísima gente y que hacía tiempo no se encontraba con tanto público, es indiscutible.

Cerca de haber cumplido cuarenta años de vida (por el disco del ´65 de Los gatos salvajes que se considera como el primero de rock argentino), el rock local está en pleno desarrollo en cuanto a números, no así (opinión personal) en cuanto a calidad. Es interesante ver que haya tantas bandas nuevas (y otras no) en escena para tener una gama amplia de opciones, pero basta ver los nombres que cierran los festivales y escuchar las nuevas producciones para darse cuenta que los grandes del rock nacional serán una especie en extinción en no más de veinte años. Seguiremos con la mejor predisposición para escuchar nuevas propuestas que ocupen esos lugares.