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QUILMES ROCK CORDOBA - DIA 2
30/09/2007 - Club Juniors. Cordoba

Por: Facundo Miño - facundo@recis.com.ar

SEGUNDA (Y ÚLTIMA) RONDA


Con algunos grados más de temperatura y similar puntualidad, el domingo se desarrolló la segunda jornada del Quilmes Rock Córdoba 2007. De convocatoria levemente mayor al día previo, el festival propuso a Capitán Amarillo, Estelares y La Portuaria en horarios un tanto inhóspitos para el rocker promedio.

HACIENDO BULLA
Sobre el filo de la tarde, sin molestias del sol, KAPANGA se encargó de confirmar que es la banda festivalera por excelencia de la Argentina. Independientemente de su lugar en la grilla, al margen de sus ocasionales colegas, el Mono y compañía cumplen con su cometido de entretener y divertir a la monada. Sean heavies, punkies, cuarteteros o rastas; las tribus terminan rindiéndose a sus pies. La amplitud musical del grupo y su pose anti-rockstars contribuyen a esa sensación
Venían de una larga gira nacional donde están presentado su nuevo disco de estudio, Crece, del cual tocaron algunos temas. Sin embargo, no presentaban signos de fatiga y brindaron un show intenso, tal como nos tiene acostumbrados con “El universal” y “El Mono Relojero” como puntos más altos y unas breves referencias a Patito Feo que desconcertaron a más de uno.

MÚSICA DEL GHETTO
Antes de las 20, LOS CAFRES salieron al ruedo. Adelantaron un tema de su próximo álbum (“Humillación”), tocaron los clásicos como “El Romano” o “Tus Ojos” pero no ofrecieron novedades ante un público particularmente receptivo a su música. Sin brillar, pero con la calidad de siempre, revalidaron sus laureles previos. Es la banda más importante de la escena reggae local y puede darse el lujo de apostar por los clásicos (los bises incluyeron la festejada “Si El Amor Se Cae”, “Capitán Pelusa” y “La Receta”), relegando su material nuevo para próximas visitas. Parecen abonados a los festivales de nuestro país y disfrutan de una etapa de popularidad que vienen construyendo desde hace mucho tiempo. Sólo necesitan nuevas canciones para que sus presentaciones no resulten previsibles.

A CONTRALUZ
Los gritos fervorosos de la gente pedían por LAS PELOTAS. Diez minutos después de las 21, el público fue escuchado. “Escaleras” y “Basta” marcaron el inicio. La lista de temas estuvo poblada de canciones poco frecuentes en el repertorio pelotero de la última época (al menos por aquí). En diferentes tramos, mezclados con sus habituales himnos, sonaron “El Ñandú”, “Para Con La Papa” o “Si Supieras”. Pasaban sin escalas del rock machacón a momentos climáticos. Un set potente, equilibrado y cargado de matices con fuerte presencia de composiciones extraídas de su último disco.
Fue la única banda que utilizó las pasarelas ubicadas al costado del escenario. Sokol por un lado, y el tándem Daffunchio-Martinez por otro, fueron y volvieron varias veces por ese sector que la mayoría de la gente descubrió durante ese show. Sus seguidores les respondieron como siempre aunque sin demasiadas banderas ni cánticos.

TAN PERFECTO QUE ASUSTA
¿Habrán sido las canciones de Marley que mantienen la magia intacta y carecen de fecha de vencimiento? ¿Habrá sido la noche primaveral que invitaba a bailar al ritmo del reggae? ¿Habrán sido las ganas y el empuje que puso el nuevo cantante Elan Atias (sustituto del estático Gary Pine)? ¿O quizás el castellano que el movedizo cantante blanco ensayó durante toda la noche para conectar con el público? Es probable que todas estas razones confluyan para explicar el gran concierto de los WAILERS.
La discusión sobre el sentido actual de una eterna banda tributo a Bob Marley resulta estéril ante semejante show: relativamente breve (lo bueno a veces viene en envase chico) pero intenso, emotivo y energético. La parte instrumental del asunto está resuelta desde siempre porque suenan impecables. Pero en sus dos visitas anteriores a Córdoba dejaron la sensación de estar tocando sólo para cumplir. Esta vez, en cambio, Atias intentó, en todo momento, contagiar al público, encenderlo y hacerlo partícipe de la fiesta reggae. Mientras en un correcto castellano pide a la torre de control que bajen las luces, exige que la gente acompañe en el baile y no se olvida de los que observan desde las tribunas. Vocalmente es un tipo dotado para cantar reggae aunque su registro no se parezca tanto al del gran Bob. Los clásicos de siempre (apenas una canción nueva) que no sorprenden pero gratifican: “Running Away”, “Them Belly Full”, “Crazy Baldheads” y la indestructible “No Woman, No Cry”.
Un párrafo aparte para la versión íntima de “Redemption Song” (acompañado apenas por unos leves rasguidos de guitarra). Fue emocionante hasta ponernos la piel de gallina mientras un poco más atrás a la corista del grupo se le escapaba una lágrima. Sin dudas el mejor recital de los Wailers de sus tres visitas a Córdoba.

EL BALANCE
A nivel global el Quilmes Rock Córdoba 2007 mejoró su imagen respecto del año anterior. Varios grupos tenían material nuevo para tocar (KAPANGA, ÁRBOL, BULLDOG, LAS PELOTAS). La aceitada organización permitió cumplir con los horarios estipulados (la puntualidad por aquí suele ser una rareza, no una norma) y el sonido fue óptimo. Queda por mejorar el rubro gastronómico: no es lógico que un festival cuyo nombre deriva de una marca de cerveza no la incluya como opción ni tampoco que la única oferta de comida se acabe cuando la noche está en pañales. Más allá de estos ajustes a tener en cuenta, el saldo final es positivo.