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FANTASMAGORIA
23/10/2007 - Down Town Matias

Por: María de la Paz Spera - paz@recis.com.ar

Silenciosas calles porteñas se entrecruzaban un martes por la noche, dibujando una cuadrícula ordenada que eventualmente se detenía en un punto denominado Down Town Matías. Allí, un escenario ubicado precisamente en medio del recinto, equidistante de las mesas y sillas que lo rodeaban, albergaba cuatro individuos que no conformaban un figura romboide, sino FANTASMAGORÍA, agrupación musical sin ningún tipo de geométrica asociación.

Carteles publicitarios de décadas pasadas enmarcaban a los músicos dejando unos tintes de óxido en sus siluetas, traspasando una neblina nostálgica sobre sus acordes. “El Sheriff” y “Sentado Junto Al Diablo” prolongaron un poco más esa tenue ensoñación, dejándola en el aire mientras los aplausos entre canción y canción se iban diluyendo. La tranquilidad se quebró al escucharse “No detengan su motor”, canción que despejó las cabezas y los oídos, trayendo algunos golpeteos sobre vasos, mesas y cualquier otra superficie capaz de emitir algún tipo de sonido.

Gori (guitarra acústica y voz) remando a la cabeza, seguido de cerca por Fino Crivelli (bajo), Ignacio Brizuela (batería) y Sebastián Volco (teclado y coros), todos tratando de hacer pie mientras “La laguna” acompañaba sus movimientos. Y las canciones siguieron su curso sin que nadie se perdiera por la corriente, llegando el momento de despedirse. “Esto fue Fantasmagoria” concluyó Gori, descolgando su guitarra y retirándose hacia el fondo del escenario.

La despedida quedó desmentida momentos después, cuando los músicos rescataron sus instrumentos de la inmovilidad y “Gori Llamando Al Río” se abría paso. Afuera, vertiginosas líneas seguían concentrándose en calles, pasajes y avenidas. Descifrar el lugar correcto para trazar la recta hacia el hogar sería el próximo desafío de los fantasmagóricos peatones de la noche de martes.