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ME DARÁS MIL HIJOS
08/11/2007 - Centro Cultural Torcuato Tasso

Por: Cecilia Testa - cecilia@recis.com.ar

Sí. ME DARÁS MIL HIJOS volvió al Tasso - a donde tocarán durante todos los jueves de noviembre -, esta vez anticipando su nuevo disco, Aire .Ese lugar frente al parque Lezama siempre tiene algo de magia: mesitas de madera, luz de velas, clima cálido, casi como estar en un mundo paralelo; en esta ocasión, un mundo repleto de gente, todos muy acomodaditos, espectadores. De fondo ya se anticipaba lo que iba a venir: las canciones de la banda sonaban sin cesar, creando un clima de expectativa. Los instrumentos estaban prolijamente ubicados en su lugar, como esperando vida.

"El aire es libre, el aire es libre. Toco el aire, no te toco" : Las primeras palabras de presentación a cargo de Mariano abrieron el show, frente a un público que esperaba entre aplausos y silencios. Lo cierto es que ME DARÁS MIL HIJOS te llama la atención desde el momento en que suben al escenario. Tal vez sea porque todos tienen algo particular, por ese aire de misterio que te mantiene en vilo, por el modo en que se mueven, por la forma en que tocan, quién sabe. La conexión entre ellos es innegable: se entienden, y eso al público le llega, se siente la buena onda.

La primera canción, "Aire", parte de lo nuevo y llena de melodías armoniosas que daban ganas de escuchar más, fue una opción acertada para el comienzo. Si el objetivo de la serie de recitales es mostrar en qué se basa el nuevo disco, en parte está cumplido. Es verdad, las pocas muestras indican que Aire promete; tal vez sea la continuación apropiada para las dos obras que les dieron renombre tanto aquí como en el extranjero (renombre que los llevó a realizar la apertura del show de Bregovic, entre otras cosas).

Luego del primer tema, entre el calor, algunas guitarras para afinar, las bebidas alcohólicas y las sonrisas, la banda dio cátedra: impecables los temas, uno tras otro. El bandoneón de Leonora, siempre en el momento preciso, los bailes exóticos que te invitan a moverte con ella, la voz de Mariano, dándole aún más color a esos sonidos, esos solos de guitarras en perfecta sincronía, los vientos, los coros, todo parecía funcionar como se esperaba. De todos modos, presiento que si a nivel técnico no hubiera sido un buen show, la energía que la banda sabe transmitir pasa por otro lado.

La conexión con el público no falló, sobre todo en el final. La gente feliz, bailando al compás de "Escarabajo", las palmas y las sonrisas abundaban. En pocas palabras, era imposible no formar parte de esa atmósfera, los ritmos te invitaban a la libertad de bailar y de aplaudir y de desear que no se terminara más. Y aun cuando finalizó, quedaba en el aire esa sensación de que todo había marchado bien, uno se sentía completo, hecho, realizado (y una lista interminable de adjetivos positivos): había sido un show increíble, lleno de clásicos, de temas nuevos, de letras hermosas, de mú-si-ca.

Los mejores momentos de la noche son difíciles de elegir. Personalmente, dejando de lado el final feliz, me quedo con "Canción de otro", "Invierno" y "Nadie duerme". Si bien es complicado realizar una elección, estas canciones representan un poco de todo lo que la banda puede lograr. De hecho, el show del jueves mostró que la banda está llena de facetas y matices, que cada uno de los integrantes aporta algo único, que hace que se renueven con cada canción.

Sí. Me Darás mil Hijos volvió al Tasso y hay algo que quedó muy claro: la banda transmite, se conecta, genera emociones y te deja feliz. Qué suerte para todos nosotros que todavía queden de esos aires nuevos.