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VIRUS - HILDA LIZARAZU
03/02/2008 - Anfiteatro Griego, Costanera

Por: Iván Carrillo - cronicas@recis.com.ar

Viaje al más allá de los ochenta



A comienzos de la década del ‘80, emergía del circuito under porteño una banda que parecía no estar muy conectada con los acontecimientos presentes de la época, y que en sus shows lograba al menos otorgarle un poco de aire a sus espectadores con temas festivos y movedizos.. Banda platense liderada por Federico Moura, editaron en el ’81 Wadu wadu; y a posteriori Recrudece. Ambos bajo gobiernos de facto. Ya con Alfonsín en el gobierno, y también en el poder, editan Hay que salir del agujero interior, Relax, Locura y un disco doble en vivo. En 1987, se produjo el debut discográfico de Manray, banda conformada por Tito Losavio y una de las coristas de Charly García. Años más tarde, en 1983, había hecho lo propio Los Twist con su álbum La Dicha en Movimiento.

Dos décadas después, un 3 de febrero de 2008, Hilda Lizarazu y Virus se congregaron en el Anfiteatro Griego a las 21 hs para miles de personas que se acercaron ya casi por inercia al lugar. En primer lugar fue el turno de la ex compañera de ruta de Fabi Cantilo y Cipollati. Atónitos por la potencia de la banda, y ella, excéntricamente producida, con un sombrero adornado con luces y demás en el inicio, tema a tema se fue ganando el aplauso constante del público. En sesenta minutos de show, recurrió a temas de su ex dúo con Losavio: “Olvídate de mí”, “Caribe Sur” y “Todo cambia” – “se nota que miran televisión… ”; y por supuesto, imposible no acordarse de Nancy Dupláa, Gastón Pauls y Bettina O’Connel en Montaña Rusa, por allá a comienzos de los noventa, cuando la Argentina era del Primer Mundo, o algo así –. Antes sonaron “Hormonal”, tema homónimo a su último disco; “La lluvia”, y canciones de su primer disco solista Gabinete de Curiosidades: “La reina de la canción” y “El pulso”.

Dedicó el tema “Acuarela de los montes” a Fernando Fader, pintor argentino (“pintó con devoción/ La pasionaria enrollada en el poste/ Pensó en regresar/ Cruzó la ruta solitaria del monte”). También sonaron “D10s”, esta vez para los cesanteados del Casino de Puerto Madero; y “Palermo Hollywood”, con un final a todo fervor con una austera introducción de “Sweet dreams”. “Símbolo de paz” y un cover de Led Zepellin fueron las encargadas de dar finalización al show. Pocos meses antes, el 9 de noviembre de 2007 en el Teatro Opera también la tocaron, sólo que aquella vez con su gran cantautor de invitado especialísimo. No hubo tiempo como aquella vez para ver a Hilda disfrazada de conejo ni para observarla tocar con su auténtica guitarra con forma de corazón, pero sí para brindar un show más que lacónico a los allegados.

La logia continúo quince minutos después. Precursora de decenas de bandas, no sólo del ámbito local sino también internacional; Soda Stereo, Miranda, Babasónicos, por nombrar algunas - y que no es poco, porque hasta hace 2 meses, cuando Soda todavía tocaba, eran tren de las bandas más convocantes del rock nacional-, la familia Moura y compañía comenzó su ruedo empezadas las veintidós horas.

Chistes mediante, gestos, danzas y reiterados avisos de despedida ya desde comienzos del show, repasaron temas de los ochenta, de los noventa y también de esta década. Comenzaron con un viejo hit, “Tomo lo que encuentro”, del ochenta claro. También de aquella década sonaron “Destino circular”, “Sin disfraz” e “Imágenes paganas”. “La cruz del sur” dio la bienvenida al siglo XXI, para abrir paso a “Me puedo programar”, con el que no sólo retrotrajimos a los ochenta, sino también una hora atrás, con Hilda Lizarazu arriba del escenario invitada a sublevarse al tema. “Pronta entrega” fue la canción bisagra del show. A partir de ese momento, el concierto se vivió con un pogo generalizado cercano al escenario y con un público más untuoso de lo que primariamente se sentía. “Mirada Speed”, de 1987, sonó a continuación. “Esto no va más, no va más”, profirió el músico para dar comienzo a “Desesperado secuencia uno”, de Relax, de 1984, pero que en su último disco figura como “No va más”. “Hay que salir del agujero interior” y “Wadu wadu” - con algunos desperfectos en la guitarra de Julio-, uno detrás de otro dieron pie a los Virus para realizar una falsa despedida.
Sólo resto tiempo para los bises. “Autos chocaditos” (de Caja Negra) fue el primero; “Una luna de miel en la mano” (lluvia de caramelos al cantante para variar) y “Carolina” los siguientes, para cerrar el concierto. “Nos dicen que hagamos un tema más, pero nosotros vamos a hacer tres… uno peor que el otro”. Dichos de Marcelo Moura, que en más de una hora de concierto instigó a los presentes a moverse a su paso el domingo en Puerto Madero, hoy sí más libres.