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LISANDRO ARISTIMUÑO
22/02/2008 - Niceto Club

Por: Cecilia Testa - cecilia@recis.com.ar

Cuando llegué a mi casa tras ver a Lisandro en Niceto y mi mamá me preguntó cómo había estado, mi respuesta fue muy simple: "Creo que fue una de las mejores cosas que vi en mi vida." Quizá suena exagerado, pero da una pauta de lo que será mi crónica sobre esa fecha, completamente personal y subjetiva, producto de lo que se vivió el viernes por la noche.

El show empezó pasadas las 21hs, con los coros de los Azules Turquesas para "El Búho", antes de que se abriera el telón y pudiéramos verlos a todos en su ya establecido lugar sobre el escenario. Después de eso, el recital se convirtió en un paseo por los tres discos, una montaña rusa de sentimientos con canciones como "39º", "Sun", "Lobofobia". Lisandro no nos dio respiro: canción tras canción, casi sin lugar para los aplausos, la emoción crecía y uno simplemente deseaba que ese momento no terminara nunca.

Pablo Guerra y Palo Pandolfo fueron los invitados de la noche, para colaborar con "En Kingston Town" y "Me Hice Cargo De Tu Luz", respectivamente. "Hay músicos muy buenos a nuestro alrededor, solo hay que saber buscarlos", les dijo Aristimuño a modo de agradecimiento por haber compartido con él esos dos momentos. Si solo supieras, Lisandro, que vos también formás parte de ese círculo y que todos los que estábamos ahí nos sentíamos afortunados de haberte encontrado…

El público también fue protagonista, sobre todo para cantar "Cerrar Los Ojos" y bailar al ritmo de la música, haciendo eterno ese canto de libertad. De todas maneras, hubo momentos más destacables a lo largo del show, como la reversión de "Vos" (con un simpático xilofón incluido); "Pez", que cada vez me gusta más, y "Canción De Amor" para cerrar la primera parte de un show que abundó en arreglos nuevos para canciones ya conocidas, diferente pero parecido, feliz.

La última parte del show para mí se volvió casi inexplicable. Lisandro salió a escena solo con Leila y su cello para cantar "Azules Turquesas". Cuando un artista siente lo que está cantando, la conexión con su público se vuelve real, verdadera, se materializa en sonrisas, lágrimas, en lo que cada uno logra expresar al sentir la música tan cerca. Creo que con esto lo digo todo.

Luego siguieron "Tus Canciones", "En Mi" y "¿Quién?", para cerrar con el infaltable baile de Rocío Aristimuño y un Lisandro que la miraba anonadado, con una sonrisa difícil de explicar con palabras. Esto es exactamente lo que me pasó a lo largo del recital: las palabras sobraban, estaban de más, y la única manera que encontré de devolverles algo de todo lo que me estaban brindando fue a través de aplausos y sonrisas sinceras. Por esta razón quizá es tan difícil escribir una crónica que describa qué fue lo que pasó el viernes por la noche en Niceto.

Aún así, lo único que puedo decir es que en medio del calor de febrero, Lisandro y los Azules Turquesas brillaron como nunca, dejaron todo, me hicieron feliz. Que todo vuelva.