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CICLO OLA 2008 - #7
22/02/2008 - Punto Bar

Por: Norman Flores - norman@recis.com.ar

La misma noche en que Café Tacvba hacía bailar al Gran Rex, que Lisandro Aristimuño se presentaba en Niceto y que “la banda de tu generación” (JA!) tocaba ante un diezmado Ferro (¿un Luna Park no hubiese sido suficiente?), un pequeño hombre de zona sur hacia su debut solista sobre la urbe porteña en el Ciclo Ola 2008.

Sobre la Avenida Callao llovía, personalmente por mi sentimiento sobre la lluvia, un buen augurio. Afuera un guitarrista, que esta noche haría de pianista, fumaba con su mochila de los Beatles puesta; un bajista rapado a su lado; y dicho debutante hablaba de una morocha que lo había dejado plantado un tiempo atrás, con la idea de que la mala suerte estaba de su lado ya que había traído la lluvia.

Cansado de esperar por unos pequeños atrasos, me dirigí al interior para ver la finalización de la prueba de sonido de la banda que cerraría este viernes. El Punto Bar del Hotel Orleans es pequeño, con pocas mesitas, dos columnas y pocos espacios para quedarse parado sin molestar la vista de los demás. A primera vista, se puede decir que entran 50 personas, número que según dicen se vio duplicado el día que se presentó Verdeoscuro.

Durante los seis días anteriores del ciclo , se presentaron, entre otros, los recién nombrados Verdeoscuro; Juan Marioni (ex Bristol y ex Avant Press); Impermeables y Roger Myers. Para la fecha de cierre (viernes 29) se espera la presentación de Paula Mafia & La Cosa Mostra, Julietta Ubika y el debut de Vaqueros Paganos.

En esta última participa Clara V. quien forma parte de la organización del ciclo. Se la podía ver entre las mesitas auspiciando de técnica en sonido, diciendo que bajen tal instrumento o suban el otro, una organizadora en todo sentido. Esto mismo fue visto por mi persona en el momento en el que entré al lugar.

A las 21.45 la ansiedad se sintió vapuleada al oír los primeros sonidos que salían de una guitarra. Me pierdo y pienso: no sé que tan poco ético puede ser hacer la crónica del recital de una persona sobre la cual el sentimiento que sentís es igual al amor que se siente por un amigo, pero sigo pensándolo y es igual de ético que la super crónica que cualquiera de nosotros puede hacer sobre una persona que lo envuelve de felicidad cada vez que canta o una crónica muy bien hecha sobre una banda con la cual se tiene una relación profesional y hay que darle un empujón. Ya está, creo que dejé de pensar, no hay nada de poco ético en todo esto, al contrario. Ahora si, retomo.

Como bien dije antes, a 15 minutos de las 22.00 se sentó junto a su guitarra la persona que había ido a ver con tanta ansiedad. En este caso, haciendo la prueba de sonido sobre un tema con el cual cerraría. Unos pequeños minutos de arreglos bastaron para dar comienzo al sueño del nuevo proyecto. Un set reducido de batería; un bajo; un piano (cuyo músico, Germán Biga, se volvió a poner vergonzosamente la mochila una vez terminado el show) y la participación especial de Sergio Quinto (ex Elevadores, y cualquier similitud con Meme de los cafeta es mera coincidencia…aunque cuando toca se lo puede confundir…pero no! Si estaban a punto de tocar) con un acordeón de juguete y con una especie de tubería de donde salían sus coros y demás sonidos (cuando se podían escuchar, eran agradables, hay que admitirlo) fueron sus músicos invitados.

SIETECIELOS en vivo y en directo sobre un escenario, tanto tiempo esperando esto y por fin estaba sucediendo. Sus amigos, conocidos y familiares, más el público de las otras bandas y alguno que otro que pasaba por ahí, un total de algo más de 50 personas (sí, me tomé el gusto de contarlas a dedo, claro, si esto sucedería en un estadio sería amante del yoga) tuvimos el honor de estar escuchando canciones en un bar que con anterioridad varios habíamos escuchado en plazas, en nuestras mesas, en el medio de la calle, o en los living de nuestras casas. “Homenaje Imperceptible” fue el primer tema de una lista de siete temas de los cuales algunos fueron “Floto”, “Despeinada” y un hermoso cierre con “Bleue”

Su verborragia, sus agradecimientos y sus nervios, aparecían cada vez que terminaba un tema: con un tiempo acortado, se apresuraba a hablar, a agradecer, y a reírse cómplicemente con sus músicos. Hablando de ellos, tanto el bajista (Ricardo Sanabria) sentado al borde del mini escenario, como el baterista (Martín Rogani), eran ocasionalmente bromeados por sus amigos, a veces con chistes inentendibles que eran obligados a ser repetidos para su entendimiento. Chistes que no estaban fuera de lugar, salvo en el momento en que a uno de los mozos del bar se le cayeron un par de copas, provocando una bocanada de pocos aplausos y gritos, que a pesar de su escasa cantidad, hicieron que no se pudiera disfrutar en su totalidad de uno de los temas. Encima, no era cualquier tema: era una versión medio funk de “Mi Chica Peruana”, de Sancamaleón. Este fue el único cover, ya qué era el día de presentar sus propias canciones en un corto tiempo.

Tanto el piano como el bajo, tuvieron su lugar, ya que junto a la guitarra y a la voz, sobresalieron del resto en algunos temas. La buena elección de estar acompañado por un piano, no fue nada desafortunada, ya que el sonido de dicho instrumento acompañaba sin mucho problema los tiempos. El bajo, por su lado, hablaba cuando tenía que hablar, y callaba cuando tenía que callar; cuando hablaba, la base reconfortaba, atrapaba; cuando callaba, daba lugar a que los demás se lucieran.

Aproximadamente cuarenta minutos bastaron para complacer mis ganas de escucharlo cantar; en realidad, esto pasó gracias a que el viernes 29 Sietecielos va a volver a presentarse en vivo, esta vez en el Centro Cultural Pachamama en Almagro a las nueve de la noche, junto a Jansun y a La Perla Irregular. ¡Qué suerte verlo dos viernes seguidos en vivo! La diferencia de ambas presentaciones, será que esta vez lo hará sin los músicos que lo acompañaron en esta velada. El que quiera realmente conocer algo que vale la pena escuchar que vaya a verlo, no sólo se va a llevar una sorpresa, si no que va a salir con una gran sonrisa. No voy a decir que su voz es LA voz, porque eso no es cierto y sería mentir descaradamente, sólo puedo decir dos cosas: primero que tiene una muy buena voz y segundo que la unión entre sus letras, su voz, su música y los gritos no desafinados que pega, es la unión perfecta para una noche de viernes que recién comienza a dejar de ser sobria. ¡A no perdérselo!

Si no, lo otro que se pueda hacer el viernes venidero es ir a la última fecha del ciclo ola 2008. Finalizado Sietecielos, entre aplausos y alegría, subieron los chicos de SRTA. CAROLINA, mejor dicho, Los Infrarreales, la banda que conforman Alejandro Pugliese en guitarras, Leandro Salinas en percusión y Daniel Cavalcante en bajo, que acompañan a Carolina Pachecho. Ella llegó unos minutos después, para sentarse también con su guitarra y saludar gentilmente. Hacia mucho que tenía ganas de escucharla en vivo, por lo cual no desaproveché la oportunidad de estar escuchando tan bonita voz.

Con tres EPs editados, un disco finalizado a fines del año pasado y un DVD lanzado a principios de este, Srta. Carolina deja bien en claro que realmente es una lady cantando, una voz suave, dulce y poco empalagosa. Eso sí, en un momento dicha voz se unió a otra, y dejaron a cualquier persona con buen oído (y malo también, como el mío) sin palabras y sin argumentos concretos para gestar una futura retirada.

Esa otra voz era la de la señorita Nancy Endrizzi, que dada su bajada de escalera a lo vedette, Carolina aprovechó para hablar y seguir hablando, con un carisma que hacía sonreír a los presentes. El tema que iban a cantar juntas era “Imán” y ni bien empezó a escucharse la voz de Nancy, el mundo se detuvo y todos callaron. Que lindo cuando se juntan dos personas con buena voz a cantar, pero que hermoso es cuando dos personas con preciosa voz juegan a hacerse compañía. Este momento se alargó a lo largo de un tema más en inglés, “Tokio”; otro gran momento de la velada. Luego de que Nancy volviera a su lugar, un tema nuevo fue presentado, “Como Jalea”.

Como bien dije antes, Carolina habló tanto como Sietecielos. Pero sin lugar a dudas, el primer premio a la banda con más relación con su público se lo llevaron los chicos de PLACARD, quienes fueron los encargados de cerrar la noche. Otra vez las mesas se vaciaron y el público se renovó, aunque Srta. Carolina no se fue sin antes avisar sobre la mini girita que va a hacer el 8 de marzo (toca a la tarde y a la noche) invitando a quien quiera a acompañarlos en ambas ocasiones.

Si hay algo de esta fecha que me voló la peluca que no tengo pero que mucha gente piensa que si, fueron estos muchachos de Placard, quienes antes de empezar andaban por las mesas sacándose fotos al gran estilo fotologuistico. Una formación que también en sus filas lleva una voz femenina como principal cantante, Lau C. Y hablo de principal porque algo que también me llamo la atención, fue escucharlo cantar al guitarrista Mike Barrenechea. Nada mal, realmente, para nada mal su voz, debería cantar más.

La buena onda por parte de ellos, la muy buena predisposición con su público y la variedad musical hicieron que quede eternamente agradecido a que Sietecielos haya debutado el mismo día y en el mismo lugar en donde se presentaban ellos. De otra forma, hubiese pasado un largo tiempo para que fuera a escucharlos, talvez la misma cantidad de tiempo que tarde entre la primera vez que los escuché nombrar y la primera vez que los escuché en vivo. Ellos también tuvieron a un músico invitado, lo lindo que en vez de una cantante, era una cellista, Anahí Belfer, que subió sobre los últimos temas para quedarse hasta el final. Otro músico de la banda que se lo puede considerar invitado, es a su ex bajista Dany Hokama, esta vez en la percusión. Por lo que tengo sabido (bueno, lo admito, que me hago el importante, me lo dijo Mike) andan buscando baterista, por eso recibieron ayuda de un ex Placard. El actual bajista, Martín Vecchio tuvo un papel destacado en la noche. Por un lado, porque no lo encontraba, es decir, mi vista, al yo estar sentado en una de las últimas mesas, no lo podía encontrar; sonaba un bajo y no sabía de donde venía. Hasta que lo vi pararse y darme cuenta que realmente existía ese bajo y no era un invento de mi imaginación creada por la Stella. Por el otro lado, Martín también cantó “Polillas” en una versión comercial cual podía ser una más del repertorio de cualquier radio cuando se pone a reggaetonear. Este tema estuvo involucrado en la seguidilla que cerró la noche en un estado de alegría y energía conjunta de músicos y público. Junto al ya mencionado “Polillas”, los covers “Gold Lion” (de Yeah Yeah Yeahs) y “Moby Dick” (de Led Zepellin) más “Playa” hicieron que las cinco personas sobre el escenario dejaran sobre él mucho más que sus sonidos (no, no hablo de ropas). Anteriormente habían sonado, entre otros, “Es Mi Turno”, “Sombra de los Días” y “Groenlandia” (tema muy pegadizo).

De la misma forma que los músicos agradecieron a Clara V. muchos de los presentes debemos agradecerle por haber armado fechas en las cuales tienen la posibilidad de tocar bandas, solistas, que en otros lados no tienen la posibilidad de hacerlo. Encima, la entrada es gratis, ¿qué más se puede pedir?. Por eso mismo, a pesar de haber encontrado algún que otro sentimiento de pequeña desilusión por no haber podido estar ni un ratito en Niceto viendo al señor Aristimuño, no podría haberme sentido más feliz de lo que me sentí tras haber estado presente en el debut del nuevo proyecto solista de alguien que se las trae, de por fin haber escuchado en vivo una magnifica voz que en su momento supieron ser dos y de haber escuchado a una de las bandas nuevas con más energía y carisma de los últimos tiempos.