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LATEXX
27/03/2008 - Tio Bizarro, Burzaco

Por: Bernardo Dimanmenendez - bernardo@recis.com.ar

La agrupación Latexx, se presentó en el tío Bizarro. En una actualidad, dónde el término “alternatividad” suena ridículo, hay varios aspectos de esta banda de zona sur, que podrían ubicarla dentro de un lugar lateral en el rock actual. Ese mismo que no busca bandera de consagración alguna, y a la vez, música mediante, queda recostada en un lugar personal y particular.

Laterales y Auténticos



El viernes pasado el Tío Bizarro despilfarraba humedad por todas partes. Entre los últimos calores del año, e intensas lluvias posteriores, Los Latexx, agrupación oriunda de la localidad de Temperley, y con casi un lustro de trayectoria, ejecutó un repertorio sólido, parejo y pegadizo.

Banda prototípica de lugares donde abunda lo post, o momentos de transición del rock. Tal como ocurrió con el intermezzo que se noto en el post-punk de fines de los 70’, en el pre-grunge de la movida de pixies y cía, en los 80’, o el madchester de esa misma época, que después fue moldeado hacia formatos musicales más directos, con el Brit-pop de los ‘90.

Latexx, se contextualiza en una época donde no hay concepto sonoro alguno, tampoco escena musical alguna que marque algún tipo de rumbo a seguir. Así dentro de su “deformidad” sonora, las canciones suenan simples y recortan todo un universo personal.

Este mundo artístico o creativo propio, busca algún tipo de frecuencia en bandas de fines de los 70’, como The Damned, Richard Hell and The Voidods, o Magazine.
La estructura sonora suena deforme, histérica por momentos y más cruda por otros.


Así, como en toda banda “post” del rock, la batería (a cargo de “Ghandi”), es directa y pareja, para que la guitarra (Hernán Velásquez), juegue a disparar todo tipo de riffs o acordes movedizos, pegadizos, luctuosos o disonantes. El bajo (Fino Crivelli) dibuja, aprovechando la soltura que se le otorga, al no tener acordes llenos en la mayoría de las canciones.

Su cantante (Pablo Pensado), busca el histrionismo gestual, a través de tonadas “New wave” o “latigazos” vocales desesperados que tiñeron el post-punk de fines de los 70’.
Así, comienzan su show con “Menos de 80”, a la que le siguen en esta primera parte, “Voy a explotar”, “Traje Húmedo”, y “Las Arañas”.


De esta manera, entre acordes partidos, y emotivo despliegue gestual, le siguen “Me Canse”, “Luces” y “Qué está Pasando” , con el guiño de estructura musical en su intro, al “London Calling” de los Clash.

Entre el “swing” melódico, la llovizna de riffs acelerados, y la deformidad otorgada por la base, tocan “Disco” y finalmente cierran con “Me haces Mal”.
Hay rastros claros en Latexx, de lateralidad sonora.
Para ser más exactos, parecería que en sus letras buscan imágenes paródicas personales o posmodernistas. Sus canciones son las que siempre les gustan tocar desde chicos, y finalmente parecería que para ellos lo que realmente importa es tomar extractos de grotesco sentimental, palabras que remiten al hastío, (tan anoréxico para el corazón) son moneda corriente en sus letras.

En síntesis, Latexx, conjuga en parte un sentido de alternatividad, que no tiene que ver con lo musical, sino con la praxis que implica dicha palabra. Lo alternativo no sólo sirve para definir un aspecto de la música, sino que también podría trasladarse a la forma de demarcar una conducta, códigos de socialización y hábitos personales.

Hoy en día que el acceso del escucha a la música es plano, todo término reivindicatorio que soslaye cierta música como intocable, es fácilmente lapidado, al ver la cantidad de “alterno-countries” (esos del corte “brit”, y remera polista), que camuflan estilización estética mediante, su estirpe de cipayos naturales y su sentimentalismo de baratija.

La música que escuchamos debe ser en parte, un reflejo de lo que nuestro tracto diario, nos marca de manera implícita. Los Latexx, en la “lateralidad” que ocupan en el mundo de la música, son dignos poseedores de un discurso personal y auténtico, que más allá de los réditos que le depare o no a futuro, saben bien que va de lo que no. ¿O sino se imaginarían a Ian Curtis, después de un show de Joy Division yendo a cenar a las Cañitas?.