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SLALOM - NINJATRON
03/07/2008 - Circa Bar, Adrogué, Buenos Aires

Por: Bernardo Dimanmenendez - bernardo@recis.com.ar

El pasado Jueves se presentaron las agrupaciones, Slalom y Ninjatrón. Ubicados los primeros en la senda del “ruidismo” y la hipermedia en la música, y los segundos en el “acting” espontáneo y personal, la conclusión fue que para un buen tónico musical, no hacen falta desbordes de guitarras y solos de batería, sino solo creatividad cualquiera más allá de los instrumentos tocados.

Virulentos y Robotónicos



La noche era fría en el bar Circa, y la concurrencia oscilaba entre las 30 y 50 personas.
La primera gragea musical, la aporto NINJATRÓN de la mano de un Juan Milanese, abocado en un acting “New Dada”, (pero a diferencia del practicado por Doma de PerroDiablo, no hay poder gestual, sino que el vigor emana en su capacidad de unir espontáneamente monólogos que van variando la intensidad, de acuerdo a los acordes y solos de guitarra, teclados y bajo, que la banda va disparando).

Después de la “Intro” a puro gospel punk, pasaron al tema “Triple AAA”, casi una síntesis de la verba que tiñe las efusivas palabras musicalizadas por Ninjatrón. La triple AAA, pináculo del ridículo reaccionario que aún tiñe costumbres y formas de la ya lapidada clase media argentina, cotejada desde ítems universales y “a-clasistas” como los miedos contemporáneos que implican al posmodernismo actual regado de violencia, anomia sentimental y desvarío actitudinal diario. (llámese según la ocasión, “secuestro express”, “cornudo” y monotonía de ánimo.

Luego continuaron con el ya clásico “Vigilante”, tema dónde la caja de ritmos sirve para describir personajes pictóricos actuales, emergidos por la situación de decadencia y que pareciera una continuación de ciertos aspectos que enfatiza la poesía de Ninjatrón. A saber, si el antiguo paraíso de la clase media, hoy es un caldo enfermizo y caótico, los cuidadores de esquina que anteriormente eran poseedores de un lugar donde salvaguardar sus traseros, hoy son despojados a la selva de la calle, y su mayor mérito es visualizar panópticamente la seguridad de los que aún hoy pueden mantener su “hábitat de dulcinea” por el momento.

Finalmente, cierran en plan “electrónico de arrabal” con Godjira (que significa Godzilla en japonés), dónde la montonera de imágenes realistas y surrealistas, ejercen esa especie de continuación léxica veborrágica, fastidiosa y provocativa de Ninjatrón.

Más tarde llegó el turno del dueto electrónico SLALOM. En la presentación de su disco Posición Adelantada, ejercieron una dinámica robotónica en su show, quedando bien en claro, que los dichos tecnologicistas de Mc Luhan al describir al hombre actual, como una prótesis de la tecnología, también puede observarse en la música de Slalom.

Liderados por Martín Salas, y seguido sutilmente por su coequiper, Marcelo Diaz Mayer, el rally musical de Ninjatrón arrancó con “Doble Amarilla”, para luego continuar sus tácticas musicales de teclados, mouse y guitarras con “Gatorade”, y cerrar esta primera parte del show con “Hacha Brava”.

Así, entre la capacidad de deformar sonidos y ponerlos en una ruta de continuo concepto sonoro, suenan las últimas estocadas para que la bandera de llegada sea exitosa con “Suplementario” y “Gol De Arquero Vale Doble”.

Así cerró la noche en Circa, con el saldo alentador de que la manera en el cuál el rock puede ser inspirador de discursos contraculturales, puede encontrar validez, sin caer en la prototípicas fórmulas de guitarras, bajo y batería, sino por el contrario, este puede ir bien acicalado y dignamente anárquico acompañado de cajas de ritmos, loops y sintetizadores.

La virulencia discursiva y en la performance de Ninjatrón, y la sutilidad para hacer de la electrónica (ruidismo mediante) un elemento que coteje prácticas populares vernáculas de Slalom, son dos claros ejemplos de quiénes hoy pueden detentar un rango de credibilidad, en esto que es ser “poeta de arrabal” dentro de la música contemporánea actual.