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MUSIC IS MY GIRLFRIEND #05 - 01
04/10/2008 - Unione E Benevolenza

Por: María de la Paz Spera - paz@recis.com.ar

Desde su inicio en marzo de 2007, el ciclo Music Is My Girlfriend tuvo su hogar en Unione e Benevolenza, ubicado sobre la calle Perón al 1300. Ya entrando en su quinta edición, el Music sigue en su casa, pero con cambio horario. Abandonó los jueves de trasnoche y se instaló en la noche de sábado, dando inicio al nuevo ciclo con unas horas que mezclaron el garage y el punk, el surf y el hot rod a cargo de Satan Dealers Y The Tormentos.

Las luces, los parlantes y el escenario cambiaron de lugar desde los primeros jueves. Las mesas se agruparon en el fondo, dejando un hueco entre los micrófonos y las sillas. Un hueco diseñado para albergar a gente de pie, dando el espacio suficiente para que frente a un escenario de corta estatura y mediana longitud, realizaran cualquier movimiento pertinente al escucharse la música.

Entre pruebas de sonido y amagues de empezar, SATAN DEALERS abrió el Music con “I Disappear”, de su primer disco By My Side, y continuó con la presentación de su última placa El ardor de los perfumes perdidos. “Luces” siguió en la lista de temas, haciendo notar las diferencias entre el inglés entrecortado de las primeras producciones y un español que encontraba su camino por las melodías con igual facilidad que el idioma sajón.

Cuando “Nada Tiene Por Qué” terminaba de escucharse, y antes que “It´S Too Late To Go Back” empezara, un desajuste técnico trajo consigo un silencio obligado. La barra aumentó su concurrencia, no demasiado ya que a los pocos minutos Adrián Outeda (voz), Martín Pinheiro (guitarra), Alejandro Cannuci (bajo), Cristian Salvucci (batería) y Juan Martín Suárez (guitarra) arrancaron canciones con pinceladas garageras de la pila de parlantes que apuntalaba el escenario.

“We’re Gonna Need Some More”, otro tema de los viejos tiempos ingleses, terminó el paso de los Satan Dealers por la primer noche del Music Is My Girlfriend. Aplausos, saludos y micrófonos moviéndose por sombras, todo cubierto por una niebla de humo azulado.
Cuatro amigos esperaban el ingreso de THE TORMENTOS sentados bajo el escenario, las cuatros cabezas casi pegadas a los parlantes y cada tanto una cámara que se prendía y apagaba, anticipando fotos futuras. Detrás de la batería que ocuparía Coco Tornado Reinols, un cartel prometía “Genuine Tormentos Sound”.

The Tormentos empezó con unas breves palabras de Mr. M (bajo) que sirvieron su propósito de introducción pequeña antes de que las olas llegaran a Unione e Benevolenza. Coordinando la surf party junto a Mr. M, Von Dach (guitarra) y Culebra (guitarra) dibujaron las camisas hawaianas a los presentes como varios temas de su nuevo disco, Death Drop. “Barracuda” destaca entre las canciones nuevas, acompañada por inusuales voces en medio del set instrumental de The Tormentos. Además de “Il Diavolo In Corpo”, con su correspondiente video clip a cargo de Farsa Producciones ya grabado y pronto a editarse. “Veo que tenemos algunos extras por acá dando vuelta” decía Mr. M.

Mezclándose entre las personas que saltaban y las parejas que bailaban, Culebra bajó del escenario y se adentró entre la masa humana. Los flashes saltaban por ambos costados, algunos rebotando de la bola de espejos que preside la sala y contribuyendo a la iluminación. Después, “Night Crusin’”, canción vieja por comparación del split grabado junto a The Phantom Surfers en 2003 dio una necesaria dosis de nostalgia antes de arremeter de vuelta con temas más niños.

Veinte canciones de “Genuine Tormentos Sound” para cerrar la noche uno del ciclo. Diecinueve canciones programadas y un bis negociado con las luces tibias y la música apagada. Dos botellas de cerveza acurrucadas bajo el escenario, y por el 1300 de la calle Perón resonaban los ecos del garage y del punk, del surf y del hot rod.

Fotos: Maria de la Paz Spera




Mail del fotografo: María de la Paz Spera