El domingo la leyenda thrash metal SLAYER se despide del público argentino en el Luna Park - THE OFFSPRING y BAD RELIGION desafían la Macrisis y hacen un show a duo en el LUNA PARK el viernes 25 de Octubre - El sábado 12 de octubre los inoxidables IRON MAIDEN volverán a Velez - El show de BLACK FLAG finalmente fue reprogramado para el sábado 7 de Marzo de 2020 - THE HELLACOPTERS llegará al Teatro Flores el viernes 13 de Marzo de 2020 contacto
FAMILY DAY FESTIVAL
19/10/2008 - Micro Estadio de Argentinos Juniors

Por: Fernando Stefanelli - fernando@recis.com.ar

En el micro estadio de Argentinos Juniors se llevó a cabo el Family Day Festival, un festival que tenía como cabeza de cartel a los Millencolin volviendo al país luego de casi 10 años y completando la grilla a los locales Massacre, Shaila y varias otras bandas que hacían la propuesta por demás atrayente.

Allá por las 15:30 de ese largo sábado podía verse las demostraciones de skate en las rampas de la puerta, mientras que desde adentro ya se escuchaba a los chicos de EUFORIA abriendo para algunos cientos de personas que se acercaron temprano. Ayudados por un sonido a rasgos generales aceptable (y esto no es una constante para las bandas que abren, las que raramente tienen posibilidad de probar), el trió descargó su punk rock (con cover de Green Day incluido) en la media hora asignada, llevándose unos merecidos aplausos.

Después de deambular un rato por el fondo del estadio (un verdadero lujo, creo que si le ponen pilas se puede volver una alternativa a Obras) donde esteban los torneos de Winning Eleven y las ferias de XElCambio, La Lupita, y el merchandising del show, a la vuelta ya estaban los ENJOY THIS RIDE comenzando su set. A estos chicos no los había escuchado jamás y puedo decir que me llevé una grata sorpresa (se olvidaron de presentarse y más de uno estaba con el: “¿sabes cómo se llama esta banda?” ). Hacen punk pop con letras en inglés y si bien no parecen haber arrancado hace mucho, las canciones estaban buenas y se los notaba sueltos en vivo. Al igual que sus predecesores, fueron bien recibidos por los que se hacían presentes hasta ese momento.

Menos de quince minutos más tarde fue el turno de LATE NIGHT CONDITION, banda a la cual le cabe perfectamente la archiconocida frase “uno de los secretos mejor guardados de la escena local” . Segunda vez que los veo y confirmaron la impresión positiva que había tenido aquella vez en Unione… vaya uno a saber por qué aun no llegan al larga duración (hace algunos años hubo un EP, pero no le hace justicia al momento actual de la banda). En cualquier caso, su combinación de melancolía, melodía y guitarras distorsionadas con letras en inglés (junto con Massacre lo menos hc/punk de todo el festival) fue de lo mejor que se pudo verse hasta ese momento.

Los primeros extranjeros en pisar las tablas fueron los colombianos TR3S DE CORAZON, banda de punk rock que por momentos recordaba a los Attaque de las épocas antes de “Un Día Perfecto” (es decir, su versión menos pop y más furiosa). El cuarteto contó incluso con el apoyo de algunos de sus compatriotas, mientras que el público local los recibió tibia pero respetuosamente en su mayoría (inclusive hubo varios haciendo pogo). Treinta minutos de una correcta presentación evidenciaron que no les falta oficio para enfrentar a un público desconocido y salir airosos.

Los chilenos BBS PARANOICOS ya son viejos conocidos para los de este lado de la cordillera y esta reciente visita los encuentra (tal como nos contaban en la entrevista que hacíamos hace unos días) en un momento de pleno ascenso. A esa altura de la jornada, ya el estadio sobrepasaba la mitad de la capacidad y de a poco las sombras se iban adueñando de la tarde, haciendo que las luces cobraran un papel más importante en los shows. Pese a estar en medio de la grilla de un festival, los BBS se lo tomaron bien en serio y metieron maquina de humo e intro pregrabada, luego de la cual salieron a matar, sonando fuertísimo y muy ajustados, lo que fue una constante de su presentación. Sinceramente no conocía las canciones (a diferencia de muchos que si, llegando hasta a pedir temas), pero eso no fue obstáculo para que pudiese pasarla bien durante el tiempo que estuvieron sobre el escenario.

Pasó más de un año largo desde la última vez que había visto en vivo a los HYNTU y bastante ha cambiado desde entonces: ya no están los dos guitarristas, ahora hay uno nuevo y Lucho (el cantante) también toca la otra viola. En vivo el cambio no ha hecho mella y la banda sigue destacándose por su potencia (en especial Farol, el batero, que debe ser de los mejores de la escena local, sin exagerar). La lista mezclo temas de su disco Un Producto con un par del EP y algún estreno, logrando redondear un show algo corto pero contundente (incluyendo revoleo de remeras y calcomanías –teniendo que subirse al escenario quien quisiera hacerse de una de éstas últimas-).

Otros que siguen en un quizás no tan rápido pero si constante ascenso son los SHAILA, anfitriones de la velada junto con Hyntu (recordemos que la organización del festival corrió por cuenta de los SPE y Patea, los respectivos sellos de las bandas, más la gente de Volumen 4). Un estadio bien completo fue el marco para un show reducido que arrancó con “Te Vi (dos)” e incluyó clásicos como “Yo”, “A La Derecha de La Cruz”, “Bajo el Agua”, “Somos” o “Mañanas” junto a algunas canciones de su último disco (Camino a Idilia) como “Incendio Global”, o “Sudamérica II: El Fracaso Regional” y un cover de N.D.I. Ya con público propio, la respuesta de la gente fue mucho mayor, algo de lo que puedo dar fe al estar del otro lado de las vallas y ver cómo te caían los pibes al lado cada cinco segundos (bastante buena onda los tipos de seguridad, otra cosa que no siempre suele darse y por eso no está de más reconocerlo.). Como casi siempre, Joaquín se hizo un minuto para tirar alguna idea: en este caso para explicar que el festival era de todos, y que estaban en todos los que estaban ahí apoyar para que se pueda hacer cada año (cosa a con la que este cronista está de acuerdo) y seguidamente se vino el final, con una furibunda versión de “Sudamérica II: El Fracaso Regional”.

El corte skater del evento justificaba la presencia de LA banda skater vernácula por excelencia. Los MASSACRE siguen su tendencia de los últimos años de tocar por todos lados (todavía me acuerdo las épocas de antes de 12 Nuevas Patologías que si tocaban diez veces en un año era un milagro…). Ahora la cosa cambió y estas listas de festivales son algo habitual, mezclando las canciones que nunca pueden faltar (“Nuevo Día”, “Tres Paredes”, “Plan B”, “Mi Mami No Lo Hará” o “Te Leo Al Reves”) con otras más recientes (“La Octava Maravilla”, “La Reina de Marte” o “Maggie May”) y un par de oldies (“Violence”, “From Your Lips”) como para que en unos cuarenta minutos dejar a todos conformes. Hablar de lo bien que suenan ya es una obviedad (con más de veinte años de carrera, y esta formación muy afianzada no se puede esperar otra cosa), lo mismo que hacer referencia al particular carisma de Walas, quien es de las pocas personas que puede decir las cosas que dicen sin sonar ni remotamente ridículo sino todo lo contrario. Como frutilla del postre, el cierre se vino a puro Skate Rock, con dos temas de Massacre Palestina: “Canción de Las Muñecas” y “”Diferentes Maneras”, ambos al palo y muy celebrados, dejándole las tablas bien calientes a los visitantes suecos.

Con cambio de batería incluido, el escenario se fue preparando para el show de MILLENCOLIN , resaltando en especial sus plomos: un flaquito de anteojos y (el inmediatamente bautizado) “ Bigote”, encargado de pasar las guitarras… que como lo hizo dos o tres veces y la gente se iba impacientando, se comió algún que otro improperio (?).

Finalmente todo estuvo listo: se apagaron las luces, sonó la intro y a la carga salieron con ese hitazo llamado “Penguins & Polarbears”, logrando el estallido inmediato de la gente. Lo que siguió en los siguientes setenta minutos fue un recorrido por casi todos sus hits: además de “Penguins & Polarbears”, “Lozin’ Must”, “No Cigar”, “Black Eye” y “Fox” estuvieron a la cabeza, mezclados con canciones de todas las épocas. Así pasaron también “Machine 15”, “Ray”, “Cash Or Clash”, “Botanic Mistress”, “Broken World”, “Bullion”, “Brand New Game”, “Mr Clean”, “Battery Check”, “The Ballad”(esta al principio solo con Nikola con la acústica y al final con el resto de la banda sumándose), “Dance Craze” y “Olympic” (poniéndonos en exquisitos, faltaron “Fingers Crossed”, “Buzzer” y alguna que otra más de Pennybridge Pioners, EL disco de la banda… ya pedir ese temazo que es el lado B “Bowmore” sería de nerd total). Si bien las opiniones con respecto al sonido son dispares por lo que pude leer, al menos desde mi ubicación no tuve quejas, y mucho menos en relación a la performance de los tipos (impecable desde todo punto de vista): Nikola, y Erik se mueven bastante, pero el que se roba el show es Mathias, que literalmente transpira la camiseta de punta a punta a fuerza arrodillarse, tirar patadas voladoras y piruetas varias. Entretanto el público se despachaba con las ya conocidas demostraciones de aprecio en forma de canciones de cancha coreando el nombre de la banda y saltando y cantando cada tema. De esta manera y casi sin darnos cuenta, llegábamos a “No Cigar” y los Millencolin se despedían para volver un par de minutos después con “Farewell My Hell”, “Detox” (esta con un enganche de “Eight Days A Week” de los Beatles y la presentación de los miembros, cosa que el público no llegó a agarrar del todo quien sabe por que…. ), “Pepper” y “Kemp” en una versión extendida. Al finalizar se retiraron para ya no volver, cerrando un gran show de una forma bastante anticlimática.

Aunque se la pasaron tirando púas al público permanentemente (creo que si repartían un poco mejor, la mitad de la gente se iba con púa… tiraron a morir, mal), agitaron bastante e incluso se despacharon con un par de frases en castellano, lo suyo no dejó de ser por ahí demasiado profesional con respecto a la duración del set: siendo el fin de la gira por ahí hasta por demagogia podrían haber hecho algunos temas más… pero bueno, digamos que estando para un 10 se terminaron sacando un 8 (no está mal tampoco, pero pudiendo ser el show del año, se quedaron un cachito cortos).

Así pasó el Family Day, un festival que sin contar con grandes sponsors no tuvo mucho que envidiarle a aquellos que sí. Contando con una calidad artística indiscutible conjugada con una organización de primer nivel y la respuesta del público (que llenó el estadio), podemos augurar que se podrá seguir realizando en siguientes oportunidades.


Fotos: Fernando Stefanelli (http://flickr.com/photos/recis2008/)

Más fotos:



Mail del fotografo: fernando@recis.com.ar