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TAURA - CRUZAS
16/05/2009 - Buenos Aires Club.

Por: Cristian Villalba - cristian@recis.com.ar

Había comenzado temprano ese sábado, muy temprano, pero el rock llamaba y no podía fallarle. Con lo que quedaba de mí, me dirigí al Buenos Aires Club, ahí por el barrio de Monserrat, aunque algunos digan que es en San Telmo. Taura se presentaría junto a Cruzas en una noche de oscuras y melancólicas melodías.

Unos minutos antes de las 22 subí y me acomode en una mesita cerca del escenario. Sin mucho que esperar, y con poca gente aún, arranco CRUZAS con su set. La banda proveniente de zona sur llevó a cabo una más que interesante performance: bien rockera, con mucho stoner y ruta en sus canciones. Gracias a un sonido claro y potente, salvando algunos mínimos detalles en la guitarra, se ganó al público que se iba arrimando de a poco al show. Se despacharon con una decena de temas entre los que se puede destacar “Buscando” y “Levitar”, entre otros.

Pocos minutos después era el momento de TAURA. Con un telón emulando la tapa de su reciente disco, Huésped, la banda presentaba una puesta no sólo musical sino también visual. Y ahí nomás arremetieron con “La venganza del sol” y enseguida le pegaron “Mi refugio”, demostrando lo aceitada que está la banda y la gran respuesta del público, que para ese momento ya había ocupado en un alto porcentaje las mesas del local a pesar de la fría noche.

El vocalista Chaimon, sin dudas, se lleva todas las miradas. Con su andar lento, pausado y con la mirada perdida vive, siente cada una de las palabras que canta. La adrenalina le corre y entonces salta, baila, se contorsiona y agradece con esa voz tenue, casi pidiendo permiso. Un poco más de una hora de show para llegar al final con esa dosis de melancolía y distorsión llamada “Mil Silencios” que daría el broche de cierre al espectáculo.

Sin bises ni falsos finales, la calle volvía a reclamar mis pasos. Y así fue: otra vez el frío se apoderó de mí, mientras seguían sonando cálidas armonías en mi cabeza.



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