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LOS COCINEROS
16/08/2009 - Casa Babylon, Cordoba.

Por: Facundo Miño (para Recis! desde Cordoba) - facundo@recis.com.ar

RECETAS Y SABORES



Asistir a un recital de Los Cocineros implica estar predispuesto a disfrutar de una verdadera mezcolanza de boleros, tangos, pasodobles, ritmos populares; en sus letras abundan los amores trágicos y el humor se impone con el particular sello distintivo de la banda. Transitando al borde lo kitsch, manejando un sutil equilibrio que les permite incorporar elementos teatrales, jugando con los límites del ridículo, la receta del grupo deja satisfecho al espectador.

No es casualidad que en la previa de su presentación desde los parlantes se mezclen The Clash y El Gran Silencio, Bob Marley y extrañas versiones cumbia de “Vuela vuela” (aquel cuya versión en castellano popularizan Los Fantasmas Del Caribe). Tampoco resulta extraño que el público que vino esta noche se componga de grupitos más bien numerosos que se conocen bastante entre sí. Vienen a divertirse a gran escala sabiendo qué esperar de Los Cocineros y sus recetas.

“El show es más que la presentación del disco” aclara Mara Santucho, su vocalista de cerca de las 3 y media de la mañana. En estos últimos meses los cordobeses nos acostumbramos a ver el nombre de la banda con inusual frecuencia en la cartelera local. Y quizás por esa situación, sus palabras vienen a poner en claro que no se trata de una fecha cualquiera de su grupo. Además de servir como presentación más o menos formal de Diente Libre (séptimo opus, todo un récord por la zona), el show del sábado pasado en Casa Babylon es la despedida del público para emprender su tercera gira por Brasil durante el próximo mes.

El primer tramo de su set se compuso de canciones del último álbum con “Nunca más podré mirarte”, “Rumba de las costureras” y la baladita “El amor es perfecto”. Se nota la ausencia de Sol Pereyra que se encuentra momentáneamente en México pero el oficio de los cinco músicos restantes alcanza para diluir y matizar esa nada pequeña carencia. Se intercalan algunas canciones más viejas como “Cabeza de edificio”, “Amor de músico”, “Ranchera del te” o la muy festejada versión de “Quizás, quizás” con otras bien recientes (la cumbia “Remolinos”, “Por unos ojazos negros”).

Su MySpace indica que el estilo cocinero es la “canción popular melodramática” y pocas veces una etiqueta resulta tan adecuada. Cuando la banda interpreta “Tonta, pobre tonta” ante la complicidad de su gente, la declaración cibernética se vuelve todavía más ajustada. “El que no vio a Andrea Del Boca no tiene pasado” aseguran desde el escenario.

En los bises llegan sus grandes clásicos “El arte culinario de amarte” (con aires de cuarteto), “Mami”, “Fumando espero” y “Soy rebelde” que dejan a casi todos satisfechos. A los pocos reclamos de otros temas viejos que no forman parte del repertorio previsto, Mara retruca “acepten los que vamos a hacer porque no hay otra” .Una auténtica demostración de actitud para defender las canciones elegidas para su presentación/despedida. Poco importa que sean de su autoría o se trate de composiciones ajenas que adaptaron a su particular estilo musical porque suenan como propias y se saborean arriba y abajo del escenario.