El domingo la leyenda thrash metal SLAYER se despide del público argentino en el Luna Park - THE OFFSPRING y BAD RELIGION desafían la Macrisis y hacen un show a duo en el LUNA PARK el viernes 25 de Octubre - El sábado 12 de octubre los inoxidables IRON MAIDEN volverán a Velez - El show de BLACK FLAG finalmente fue reprogramado para el sábado 7 de Marzo de 2020 - THE HELLACOPTERS llegará al Teatro Flores el viernes 13 de Marzo de 2020 contacto
QUILMES ROCK DÍA 6
15/10/2004 - Estadio Ferrocarril Oeste

Por: Kike Bianchi - elunicok@hotmail.com

Fi fa fo fam siento el olor de una multitud, fi fa fo fam se acerca el rock en plenitud.
Viernes 15 de octubre, día 6 del Quilmes Rock.
En busca de aplacar mi creciente desencanto con el rock argentino, me embarque en una travesía en la que navegaría las mareas rockeras, avistaría sirenas, cruzaría campos en llamas (y hombres en llamas también) y observaría toda clase de mitológicos animales del rock vernáculo.
Enfundado en mi remera de New York City a la Lennon, abordé mi Recis Movil 03 y puse dirección hacia Ferro. Para paliar la soledad del océano gris de Buenos Aires recogí una sirena de las aguas rojas de Bacacay y seguí mi camino con el corazón ya más relajado de las penurias de atravesar el rockéano en soledad. Llegada a la isla verde de Ferro, enfrenté a unos cuantos piratas del trapito y, siempre acompañado de mi sirena encantadora de patovas, me adentré en las costas del escenario número 1. El aroma de los pastos en llamas me incitó a pensar que por ahí estaban tocando algo de reggae. Así fue, los Pericos estaban en el escenario. Forzando el escaso histrionismo del guitarrista le hacían frente a la era post Ballano. Con mayor refinación por parte de los sopladores de caños pero con poco groove para levantar a este remedo de cronista, atravesaron sus éxitos casi como si fuera el disco el que sonaba y no una banda en vivo. La labor de la banda fue bien acogida aunque sin una presencia tan imponente como la que demostraría luego divididos. Ante la imposibilidad de superar el tedio de una presentación sin matices me subí a mi balsa y atravesé el estrecho de choripanes hacia los escenarios paralelos. En la pradera de la cancha de las inferiores me encontré a Emmanuel Horvilleur con sus groove all stars. Buscando una apariencia y estilo a la Jamirocuai cubierto de plantitas, descargó sobre un bosque de fans petrificados sus temas plenos de funk. Mi sorpresa fue importante pues a pesar de escucharlo cantando “Soy tu nena” la propuesta demostró poder y groove conjugados, y manchados por la voz del embarazador de celeste Cid. Pulgares arriba para su presentación. Mientras trataba de sacarle las manos de encima a mi sirena que me abofeteaba repetidamente presentí la llegada de los mayas. Un silencio en la lejanía nos advirtió que era la calma antes de la Cafeta!!!! Así, con previo aviso arrancaron los Café Tacuba. Trayendo su rock maya con pinceladas de Disco. Cafeta hizo lo suficiente para hacer saltar en pogo frenético, amelazar nuestros corazones y brindarnos un pequeño paisaje de su tierra, gracias a su compromiso y también a través de un invitado apodado el maestrito. Recorrieron sus éxitos MTV y una gran variedad de temas que justamente estuvieron marcados por esa palabra “variedad”. Pues sin alejarse de su estilo pero variando influencias, nos hicieron recordar a Juan Luis Guerra mientras llovía café en el campo para luego traernos una sonoridad casi de mariachis y sin dejar el rock vuela pelucas que tanta fuerza y descontrol trajo al escenario principal. La acogida del público incluyó bengalas y pogos importantes, tanto que me vi luchando por la vida de mi sirena mientras escapábamos de un incendio forestal provocado por un muchacho que con las chispas de su bengala encendió las que guardaba en la mochila quien lo sostenía en andas. Sip, un espectáculo de luces y colores resultaron los dos chicos al prenderse por unos segundos la ropa del que oficiaba de caballo. Que fue de su paradero y estado de salud nunca lo sabré por que lo apagaron y todo se diluyo lejos de mi vista.
Café Tacuba extendió su presentación a lo largo de más de una hora y media, lo cual no se protestó por que la energía de su música ya se había hecho carne sobre todos los esqueletos.
La siguiente pausa fue las más ansiada. A la espera de Divididos mi sirena logró liberarse de mis cadenas y escapó. Fue inútil que la buscará pues su canto ya no pudo atrapar mi corazón. Había sido hechizado por un hada más poderosa. Casi como una aparición se desvaneció entre la multitud. Sin otro anhelo que su encuentro me fui en su busca. Demasiado tarde el gigante despertaba y se interponía ante mi con su canto profundo de gaitas...Fi,, Fa, Fo, Fam. Así Salió Divididos, con nuevo baterista pero con la misma pasión de siempre, empezaron con el ya antedicho tema de Sumo. Ni siquiera el utilizar las habichuelas mágicas me permitió llegar hasta ellos, allí sobre las nubes el sol del Rock puro todo lo iluminaba. Mollo y Arnedo haciendo gala de su conocimiento de lo escenarios y reafirmando su sobrenombre... aplanándonos con una seguidilla de 5 temas sin parar. Sin descanso nos hicieron tragar una bocanada de melodías intoxicantes extraídas de sus primeras placas, como la mayor parte de los temas que tocaron, para demostrar que nunca dejan de rockear con todo ¡desde el primer día! La represa estalló llenando el campo, del principal escenario, con todos los concurrentes en frenética danza invocada por el dios Mollo y su contracara Arnedo. El campo fue un espectáculo desorbitante con múltiples bengalas iluminando la bastedad de la correntada recitalera. Y sobre el escenario siempre presente la aplanadora. “La Era de la Boludez” y “Acariciando lo Áspero” invadieron casi todo el repertorio que también tuvo “Little Wing” de Hendrix, reafirmador de la identidad rockera, cielito lindo en homenaje al próximo día de las madres y Cristoforo Cacaru para recordar la inutilidad del caduco día de la raza. El final del recital que no me quitó la piel de gallina ni un segundo lo vio a Mollo destripando su guitarra, acto ya demasiado bastardeado por muchos mediocres, en Divididos solo reafirma una certeza. La mejor banda de rock nacional nos acababa de saludar.
Ante el vaciamiento del estadio mis ojos buscaron frenéticamente al ser que encadenó mi voluntad. Con la energía de rock todavía dándome fuerzas emprendí la titánica búsqueda de mi encantadora. Y como una serpiente en un desierto de remeras me fui reptando hacia la inmensidad de lo desconocido.