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BOOM BOOM KID
13/06/2010 - Niceto Club

Por: Fernando Stefanelli - fernando@recis.com.ar

Después de andar dando vueltas por muchas ciudades del interior, y antes de irse de gira por Europa, Boom Boom Kid hacía dos Niceto en domingos consecutivos.

Y estuvimos en el segundo, un fresco y lluvioso domingo 13, donde la cola de Niceto se prolongaba por más de una cuadra apenas antes de las 20, el horario establecido para el show. Obviamente, la puntualidad rockera no es tal y se pudo ingresar recién una media hora larga después. El lugar estaba a esa altura bastante concurrido y este cronista con tres décadas encima prefería irse a la parte de arriba para apreciar el espectáculo, mientras la fotógrafa partía a cumplir su labor cerca del escenario. La espera se amenizaba con proyecciones y algún exponente de la chanson francesa de fondo.

Un rato después de las 21, las luces se apagaron y no pasaron treinta segundos que ya sonó “Okey dokey”, el tema que abre el primer disco de Boom Boom Kid. Desde ese momento y casi sin respiro alguno, se encadenaron más de cuarenta canciones (sí, leyeron bien). Suena demoledor, y en realidad lo es: los shows del Sr. Carlos Rodríguez (también conocido en otras encarnaciones artísticas como Nekro, Il Carlo, Miss Muerte o Voon Vän Kinder) son algo verdaderamente único en estas pampas. ¿Dónde más la gente de seguridad en lugar de sacar a los chicos los ayuda a subir al escenario? (!). ¿En qué otro recital hay tanto stage diving y con semejante nivel de temeridad? (Eddie Vedder en el video de “Even flow” es una abuela al lado de estos chicos).

Fotos: Sofia Esteban - www.fotolog.com/fotoaifos - something_mg@hotmail.com

Todas estas cosas se dan en el marco de tres músicos y un cantante descargando sin piedad tema tras tema del más puro hardcore/punk (un tanto más melódico por momentos, cuasi thrash o incluso grind en otros). Lo del público, a esta altura del partido no tiene explicación racional alguna, y podría decirse que buscarla carece de sentido: cientos de chicos que no se cansan de subir a saltar/bailar, cantar/gritar, abrazar/tocar/tironear al Kid incansablemente a lo largo de *todo* el set; y la bajada es tirarse del escenario sobre sus pares, aclaremos. Verlo desde la parte de arriba no deja de asombrar, aun cuando quien escribe ya tiene varios años de esto encima e incluso ya ha visto al artista en cuestión otras oportunidades.

Enfocándose en la parte musical, lo dicho: batería y bajo que forman una base incansable, una guitarra que dispara power chords a mansalva (los punteos se contaron con los dedos de las manos y el concepto de “solo” no forma parte del diccionario de BBK) y un cantante/frontman que es la vedette del espectáculo: canta, grita, salta, baila, esquiva/no esquiva/hace cantar/lo que se les pueda ocurrir con la gente, surfea con su tabla entre el público y un largo etcétera. El sonido no siempre es el mejor, pero evidentemente la cosa pasa por otro lado.

¿La lista? Un poco de todo: mucho de Okey dokey, Smiles from Chapanoland y Frisbee, más algún que otro tema de The many moods of Boom Boom Kid y Wasabi. Y por supuesto, tres o cuatro canciones del catálogo de Fun People (“Oro”, “Hunt”, “FMI” y “Valor interior”, si la memoria de este cronista no falla).

Fotos: Sofia Esteban - www.fotolog.com/fotoaifos - something_mg@hotmail.com

Luego de “Dejame ser parte de esta locura” amagaron con terminar, pero no. Quedaban aún como veinte canciones más, incluyendo perlas como “Brick by brick”, “I do” o “Hunt”. “Valor interior” y “La vida está bien si no te rindes” marcaron el final de lo que dejaba la sensación de ser un show larguísimo, pero al ver el reloj, ¡apenas había pasado hora y veinte!
Boom Boom Kid dejó conformes a sus seguidores (y a quienes no lo son tanto) antes de volar a Europa y después Japón, en otra muestra más de que las cosas se pueden hacer de otra forma y funcionar de todos modos.