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MILLENCOLIN
07/11/2010 - El Teatro de Flores

Por: Fernando Stefanelli - fernando@recis.com.ar

La tercera visita de los suecos Millencolin se demoró solo dos años en comparación con los diez que habían transcurrido desde su debut en estas pampas en el desaparecido local Arpegios y la fecha del Family Day Festival en el porteño barrio de La Paternal. En esta ocasión los teníamos pisando el Teatro de Flores en el marco de la gira aniversario de los diez años del disco que terminó de ponerlos en el mapa. Por supuesto la referencia es hacia Pennybridge Pionners: el que tenía “No Cigar” y “Penguins & Polarbears”, producido por esa leyenda viviente llamada Brett Gurewitz, una de las mitades creativas de los inmensos Bad Religion, y además dueño de Epitaph, el sello a cargo de la edición en el gran país del norte. Si bien ya For Monkeys había logrado que más de uno les prestara atención, Pennybridge… les permitió plantar definitivamente su bandera en los dominios del hardcore melódico/punk rock californiano/como quieran llamarlo.

La jornada empezó un poco antes de las 19 hs, hora en la que quien escribe completó un breve trámite para acreditarse e ingresar al recinto, donde MENTES MAESTRAS promediaba su set y arremetía a puro punk rock en la misma vena que los visitantes escandinavos, con sus últimos dos temas. Con muchísima energía y oficio, se sobrepusieron a las condiciones de sonido acostumbradas a las bandas soporte y a un público respetuoso pero no muy entusiasta. El trío de Moreno se retiró del escenario con los merecidos aplausos premiando su performance, mientras el bombo todavía sonanba sobre el cierre del telón.

Al igual que en 2008, ENJOY THIS RIDE volvía a compartir cartel con Millencolin. Ya desde aquella oportunidad habían dejado una buena impresión de la mano de un hardcore melódico con olor a punk pop y letras en inglés. Durante su media hora de show evidenciaron que siguen ampliando la paleta de colores de su propuesta, al tocar sobre pistas grabadas (algo no acostumbrado para este tipo de bandas) y por sobre todo, al estrenar un tema en castellano, que según dicen no será el último. El set, que se basó en temas de sus dos EP’s y un par de covers, transcurrió sin mayores problemas a pesar de un sonido un tanto fuerte y no tan claro como uno quisiera, sobre todo en las voces.


Fotos: Sofía Esteban (fbk)

Con el impulso de la reciente presentación de su segundo disco La Rabia y La Poesía hace un par de semanas en Speed King, los RODIA eran el aperitivo para el plato principal. En este caso, con solo treinta minutos disponibles, la cosa fue palo y palo, alternando las nuevas canciones con esas que no pueden faltar de Prefiero América como la que le da nombre al disco o “Desde el Sur”. La corta trayectoria de la banda ya les ha permitido irse ganando un lugar, y ayudados por la proximidad con el show de Millencolin, tocaron ante un recinto fácilmente al 70%, siendo destacable que había gente adelante que se sabía las canciones (incluso Matías se fue a la valla para arrimarles el micrófono) y algunos hasta terminaron agitando. Con tiempo para agradecer y dedicar temas (el militante del PO Mariano Ferreyra asesinado cerca de la estación Hipólito Yrigoyen fue uno de ellos) y todo, los Rodia cumplieron con creces su con su rol de amenizar la espera para lo que todos habían ido a ver y además ganar algún que otro seguidor más por el mismo precio.

Y si, un par de minutos antes de las 21 hs se apagaron las luces, se abrió el telón y no sin un poco de suspenso, al minuto esa inconfundible batería de “No Cigar” inundaba un Teatro muy lleno (fácil mil personas) que no pararía de agitar por los siguientes noventa minutos. La modalidad de la gira pautaba que tocarían las catorce canciones del disco en orden, y así fue. El sonido de movida no fue el mejor, sobre todo costaba mucho distinguir las guitarras, pero nada importaba. La entrega de la gente era total, cantando, saltando e incluso haciendo eso que hizo llorar al mismísimo Eddie Vedder hace algunos años: tarareando hasta las partes de guitarra. Si bien los Millencolin no son la banda más caliente del planeta (digamos que con un público regalado, no les dedicaban mucho más que agradecimientos de rigor), sobre todo Mathias (uno de los guitarristas) no paraba de agitar, saltar, hacer morisquetas, y lo que se les ocurra, sorprendiendo inclusive al calvo cantante Nikola (sus expresiones lo decían todo).

Entretanto el show seguía su curso, pasaban “Material Boy” y ”Duckpond” casi pegadas y el sonido lentamente se iba acomodando. “Penguins & Polarbears” es un hitazo por donde se lo mire y fue de lo mejor de la noche, mientras que temas no tan “populares” como “A-Ten” resultaron una sorpresa merced a una interpretación notable. El tiempo pasaba bastante rápido y luego de “Pepper” todos miramos el reloj para ver cuánto iba, sabiendo que solo quedaba una canción. Y qué canción.


Fotos: Sofía Esteban (fbk)

“The Ballad” fue simplemente impresionante, el punto más alto de la noche sin ningún tipo de dudas. El tema lo arranca Nikola solo con la acústica, pero sin dejarlo tocar ni un acorde, la gente empezó con el clásico canto de cancha “olé, olé olé, olé, olé, olé olá…” y cuando digo la gente, digo no menos del 80% del lugar, además saltando. El sueco no entendía nada, solo repetía “I can’t believe this”, sonreía y les decía a los asistentes por medio de gestos algo así como “boludo, estás filmando esto, no?”. No conformes con esto, el público se mandó un sing along increíble, al punto que el tipo tiró que se sentía como Maradona (!) con una expresión entre asombro y cara de feliz cumpleaños tremenda. La banda se sumó en la segunda mitad de la canción y al finalizar saludaron rápido y se fueron, dejándonos con la certeza que iba a haber bises.

Para los incrédulos, este es el video que pusieron ellos mismos en su blog de la gira:

Voló el telón de Pennybridge y apareció otro con un motivo más old school (calavera…) y largaron los bises, con la particularidad que eran todos temas incluso más viejos: “The Story of My Life”, “Friends 'til the End”, “Vixen”, “Random I Am”, “Dance Craze”, “Killercrush” y “Mr. Clean”, esta última con Mathias en las voces. Un cuarto de hora al palo, en la misma tónica de antes: la gente a pleno (vaya uno a saber por qué, pero al público suelen gustarle sistemáticamente siempre las canciones más viejas). Nuevamente final, pero el escenario seguía con el telón abierto y las luces apagadas.

A pesar de que los minutos iban pasando, la gente seguía ahí, aunque casi diez minutos es inusual. Finalmente, si, otro cambio de telón y salieron de nuevo con dos temas más: el clásico “Bullión” y el hit “Black Eye”, la única licencia que se tomaron (ya que es de Home From Home, el disco de 2002). El cierre de “Black Eye” los vio ir saliendo de a uno (bastante gracioso, dicho sea de paso) por el costado derecho del escenario (seguían tocando desde afuera) y únicamente el batero Fredrik Larzon quedó para recibir la ovación final.

Gran show de Millencolin, quedando la sensación de que están empezando a forjar una relación “especial” con el público argentino (no digamos casos extremos como Ramones o Megadeth, pero un Die Toten Hosen, por ejemplo) que seguramente se afianzará si siguen volviendo con cierta periodicidad. El tiempo lo dirá.