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EL ROBOT BAJO EL AGUA - COIFFEUR
12/12/2010 - Samsung Studio

Por: Fernando Stefanelli - fernando@recis.com.ar

Domingo por la tarde. A menos de diez cuadras de la Plaza de Mayo, donde se llevaba a cabo un multitudinario evento por el día de los derechos humanos, un show más íntimo (y no por eso musicalmente menos significativo) se desarrollaba en Samsung Studio. Dos integrantes de la familia Estamos Felices cerraban su año en Capital y la velada se presuponía por demás auspiciosa.

Pasadas las 19 hs ya se podía ingresar al lugar y a la derecha estaba el stand del sello, en el cual se podía retirar cualquier disco de su catálogo por la promoción que venía incluida con la entrada: consecuentemente la mesa estaba desbordada. Disco en mano, la gente se fue sentando en el cómodo piso de madera del recinto y algunos minutos después salía el primer espectáculo de la tarde-noche.

COIFFEUR editó su tercer trabajo (segundo dentro de EF) El Tonel de las Danaides el año pasado, quizás su disco más arriesgado, incorporando cuerdas y descartando guitarras eléctricas, percusión y por sobre todo el rasgueo cuasi punk que salía con asiduidad de su guitarra criolla. Pero más allá de los instrumentos utilizados, el cambio a nivel musical, en el resultado, fue bastante abrupto y mucho más complicado de digerir que cualquiera de sus composiciones anteriores. La lista (esa que lleva pegada en la guitarra y va checkeando cada tanto) estuva centrado más bien en los dos primeros discos (“Humedad” y tal vez alguna otra fueron de las pocas del El Tonel… que se escucharon). Acompañado por Juan Stewart en teclados, sintetizadores y ruiditos varios primero, solo después y con Juan nuevamente para el cierre, regaló versiones fieles y no tanto de lo mejor de su repertorio. Como casi siempre, la reacción que logra del público es atención total, solo cortada por alguno que otro cantando y los aplausos entre tema y tema: podría decirse que no vuela una mosca y es muy pero muy raro que se escuchen charlas desubicadas de parte de gente que pierde el interés.

La parte final de sus algo así como cincuenta minutos de actuación arrojó quizás lo más particular: con Juan disparando bases electrónicas bien cercanas a la pista de baile, pasaron versiones de temas como “Al Oido”, “Amor On” o “Tan Atentos a Que Nada”. Conociendo la permanente inquietud del cantautor de Morón en cuanto a transitar por nuevos caminos, quien sabe si un próximo disco no venga por ese lado. Por lo pronto solo se puede agregar que verlo en un escenario nunca defrauda.

Ni quince minutos más tarde ya estaba sobre el escenario la versión actual de EL ROBOT BAJO EL AGUA, un verdadero dream team del indie vernáculo. Absorbiendo a los Jackson Souvenirs Javier Diz (moog y batería) y Norman Mc Loughlin (guitarra), más Polorazio Branca en bajo, ahora también está Sebastián Kramer en guitarra y su hermano Nicolás además de las voces, se cuelga una acústica.

La característica pista interminable sobre la que van todas las canciones empezó a sonar y “Decime” inició un recorrido por temas de sus cinco discos: “La Mecha”, “Marta y Nestor”, “Curso”, “Ahí van”, “Algo”, “Mujer”, “Somos Todos”, y varias otras se encadenaron una detrás de otra sin solución de continuidad. Con poca o escasa interacción con el público(algo más que los agradecimientos del caso), al igual que Coiffeur lograron atención total y absoluta de la mano de canciones de letras tal vez simples pero musicalmente notables y con una ejecución irreprochable. Más allá de la mencionada pista, el laburo en las bases de las guitarras de Norman, Nicolas y el bajo, más los efectos especiales del moog y la guitarra de Sebastián tocada con una llave fija de esas que tenemos en la caja de herramientas (!) superan largamente al disco. Incluso resulta una herejía tener a un batero como Javier Diz tocando dicho instrumento solo en tres o cuatro temas, no casualmente subiendo aun más el nivel de la performance cuando ello ocurre.

Luego del final extendido de “Comidita” era previsible una despedida, y así lo hicieron. Pero con las luces sin encenderse y previa invasión de niños al escenario (Leon, el hijo de Norman y unas nenas tenían toda la pinta de ser de Sebastián) volvieron para hacer algunas más. Pasaron “Sr Ingeniero”, “Ver-Tiente”, “Popó” y “Iorio”, para que finalmente un escueto “nos vamos chicos, es el sistema” de parte de Nicolás fuera el preludio de una impresionante versión de “El Sistema” con Javier en la batería y Norman el el moog, coronando una velada muchísimo más que agradable.

Si todos los domingos terminaran así, probablemente los lunes serían mucho menos odiables.

Fotos: Fernando Stefanelli