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BERRI TXARRAK - CIRSE - LAS ARMAS
02/03/2011 - Salón Pueyrredón

Por: Fernando Stefanelli - fernando@recis.com.ar

La fecha salió medio de la galera. Oriundos del País Vasco, los Berri Txarrak agregaban un show un miércoles en el Salón Pueyrredón luego de haber teloneado a Rise Against el domingo anterior en Groove. Los acompañaban Cirse y Las Armas, dos elecciones tan interesantes como heterogéneas entre sí y respecto de los ilustres visitantes.

La cita era a la ocho de la noche, pero este cronista sabe muy bien que eso significa con suerte una hora después. Tal fue el caso y la gente que hacía cola sobre la avenida Santa Fe pudo ingresar cerca de las nueve. Todavía los chicos de Las Armas no habían armado (ni probado) porque tenía que llegar un cabezal de guitarra, que terminó haciendo su aparición media hora después… lo cual retrasó aun más el comienzo de la música.

Pasadas las nueve y media de la noche, la intro de los instrumentales “Bela” y “Chacarera” arrancaban oficialmente una velada que se extendería a las primeras horas del jueves. Por cómo se dio el desarrollo musical de LAS ARMAS, ahora están haciendo algo así como dos shows en uno. Al principio van con las canciones de su nuevo EP, Animales que los muestra más “músicales”, con gran influencia de los sintetizadores de Leo, menos estridencia y un largo etcétera. Pasaron “Barretas”, “La Estampida”, “La Tempestad” y “Animales”, y la recepción fue buena. Pero cuando se bajó Leo y largaron con la etapa “vieja”, la cosa se encendió un poco más desde el lado del público. “10 Minutos” con Otaku metiéndole en el medio la letra de “Ya no sos igual” de 2 minutos (!), “California on Fire”, “En busca de la Furia Perdida” y el cierre con la infaltable “El Escape” le pusieron el broche a un buen show, a pesar de los apuros y ciertos problemas de sonido que les fueron ajenos.


Como se dijo anteriormente, poco tenía que ver musicalmente CIRSE con Las Armas o Berri Txarrak, pero de cualquier manera, su show, breve y contundente hizo que nada eso importara. Con dos discos bajo el brazo, a días de haber tocado en el Luna Park como soporte de Paramore y con su primer Niceto solos en un par de semanas, es evidente que vienen en alza. Y a juzgar con lo que se pudo ver, si bien no reinventaron la rueda, tienen con qué: Luli, su cantante cumple con creces su tarea y suma puntos extra con el manejo del escenario, y la banda que tiene detrás se nota muy potente y sólida. Cirse arrancó haciendo un rock alternativo con guiños a bandas como Cabezones (de hecho Cesar Andino produjo su primer disco) y con el tiempo fueron ampliando su propuesta a cosas un poco más rocker e incluso algún toque punk rock (el cover de “The Kids Aren’t All Right” de the Offspring es prueba de ello). Pero en general, lo mejor que se puede decir de Cirse es que en este último tiempo se los ve tocando por todos lados y que están haciendo las cosas bien, por lo cual el mencionado ascenso en el que vienen es una consecuencia lógica, aunque en este país y para este tipo de música, la lógica no siempre es suficiente. El mencionado cover y unos seis o siete temas más fueron suficientes para que aprobaran tranquilos el examen.


Finalmente, a veinte minutos de que se hiciera jueves, BERRI TXARRAK pisaba el escenario del Salón. Si bien había gente que había ido exclusivamente por ellos, no es descabellado pensar que la mayoría no los conocía mucho que digamos (tal es el caso de este cronista), así que no está de más un poco de información general. Como primer dato, son de Lekunberri, Navarra y cantan en euskera. Se formaron en el ’94 y luego de seis discos (más un DVD y un compilado) ahora son un trío que hace un hardcore punk muy, muy pesado. Además giraron por todo el mundo, contaron con la colaboración de Tim McIlrath de Rise Against en dos discos y los mezclaron y produjeron grossos como Ed Rose y Steve Albini. Con todos esos pergaminos era prácticamente imposible que cuanto menos la cosa no fuera interesante.

Sinceramente, superaron ampliamente cualquier expectativa: la palabra es aplastante. Pocas veces una Telecaster sonó tan gorda y asesina como la de Gorka Urbizu en el Salón Pueyrredón, y el bajo de su compañero David González, distorsionadísimo, todavía hoy debe ser recordado por los tímpanos de varios de los presentes. Vaya uno a saber por qué, la lista estuvo integrada en su mayoría por temas de su anteúltimo disco Jaio Musika. Hil (“Jaio.Musika.Hil”, “Oreka”, “Isiltzen banaiz”, “Zertarako amestu”, “Berba eta irudia”) y no tantas del más reciente, Payola (“Payola”, “Achtung!!!” y alguna otra), además de algunas de sus discos más viejos como “Hil nintzen eguna”, “Kezkak” o “Denak ez du balio”.


Sin estar ajenos a más de un problema de sonido con el bajo y sobre todo con el micrófono de Gorka que palmó dos veces, los tipos tiraron todos esos años de ruta al escenario y lo zafaron con total naturalidad. La gente (que no reventó el lugar ni mucho menos, pero que por cómo se dio y se publicitó el show estaba más que bien) a esa altura del partido ya la tenían comprada y luego de amagar irse, dos o tres temas más los vieron terminar definitivamente, premiados por muchísimos aplausos, no sin antes avisar que tenían discos y remeras para vender y que eso “iba todo para el Buquebus” , ya que habían agregado una fecha relámpago en Montevideo.

Seguramente la próxima vez que vuelvan se acercará más gente y los que estuvimos este miércoles volveremos. Porque de eso se trata todo esto, ¿no?

Fotos: Fernando Stefanelli