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FAITH NO MORE
08/11/2011 - Estadio Cubierto Malvinas Argentinas

Por: Federico Ruiz - federico@recis.com.ar

Hoy vas a entrar en mi pasado

1991. 1995. 2009. Y ahora 2011. FAITH NO MORE se presentó por cuarta vez en nuestro país en medio de un extraño presente en pausa permanente. En la actualidad se dedican exclusivamente a tocar sus éxitos en vivo, sin planes por ahora de un nuevo disco u otro tipo de emprendimiento en su carácter de banda reformada. Quizás por eso, y por su reciente visita hace dos años, la expectativa por este show no era tan grande como en otras ocasiones. El Malvinas Argentinas exhibió un imponente marco y se llenó en un ochenta por ciento, o quizás más, pero el ansiado cartel de sold out esta vez brilló por su ausencia.

Minutos después de las 21.30, como estaba anunciado, el excéntrico escenario de tono casi absolutamente blanco y colmado de arreglos florales recibió a la espigada figura del tecladista Roddy Bottum, quien arrancó con el instrumental "Woodpecker from Mars", rescatado de las profundidades del fundacional "The real thing". El resto de la banda, incluido el vocalista Mike Patton, se unió tras unos segundos. La participación del cantante comenzó con un fragmento de "Delilah", exitazo de Tom Jones extrapolado en el instrumental de apertura, que fue preparando a la monada para lo que venía. Pegadito, la banda arremetió con "Land of sunshine" y el show empezó a tomar forma.

Casi todo el setlist, con solo tres excepciones, se basó en temas de "Angel dust" en adelante. Con un primer bloque asesino dedicado justamente a una selección de canciones de ese álbum, el crimen fue doble por culpa del sonido. Bajísimo y con algunos instrumentos muy desfavorecidos en la mezcla (guitarra, vas a llorar), únicamente Patton lograba erigirse sobre los restos del pseudo naufragio sonoro. Sus compañeros de banda no tuvieron la misma suerte.

Ese notable baterista que es Mike Bordin tuvo esta vez una noche errática, aunque para ser justos el sonido y otros inconvenientes técnicos tampoco lo ayudaron demasiado. La guitarra de Jon Hudson se llevó la peor parte y estaba casi de adorno; debido al bajísimo volumen, solo en un puñado de temas pudo ocupar un lugar destacado, y algunos solos y arreglos había que acordárselos del disco... o morir en el intento. Por su parte, el mencionado Bottum no tuvo problemas en hacer su parte con solvencia tras las teclas. Y vaya una mención especial para el mejor plantado de los instrumentistas, el relleno Billy Gould. El calificativo vale por su silueta y porque su bajo se metió por todos los huecos con buen gusto, ataque y actitud.

Y obviamente, se impone cerrar el listado con el monstruoso y omnipresente Mike Patton. Quizás uno de los mejores frontmen de la actualidad (y no hablamos solo del género rock), es de los pocos que encima logra que el paso del tiempo juegue a su favor. Sus compañeros deben estar muy tranquilos al verlo sobre el escenario, porque saben que con su increíble combinación de berridos, fraseos nasales, notas sostenidas hasta el ridículo y pasajes pianissimo (muchas veces todo en el mismo tema, o incluso en cuestión de pocos minutos), tienen el noventa por ciento de la batalla ganada de antemano.

El show siguió su curso con una banda que apeló a un repertorio variado y nada obvio. Sonó una versión majestuosa –pese a las insoslayables y repetidas deficiencias del sonido, que mejoró apenas un poco en los bises– de "Last cup of sorrow". FNM también sacó a relucir su toque kitsch característico en "Evidence", que Patton cantó un 90% en castellano. Y allá se fue "Everything's ruined", una gema que pasó casi desapercibida por el maldito sonido y un público confundido por tanto clímax/anticlímax (una marca registrada de la banda, por otra parte) que no le brindó la atención que merecía. También tuvieron su momento otros temazos indestructibles como "Be aggresive", "Ashes to ashes" y "Just a man". Y cómo dejar afuera a los covers: la banda se agendó los servicios del previsible "Easy", pero también mechó fragmentos de otros desconocidos para la gran mayoría, incluido este cronista. Y para el cierre de un show que tuvo gusto a poco (apenas 70 minutos, más un doble encore para arañar la hora y media) sorprendieron nuevamente, no necesariamente para bien: en el colmo de una indulgencia bien entendida, eligieron como último tema el meloso "This guy's in love with you", de Burt Bacharach (!).

Para ser justos, en algún momento del show flotaron en el aire varias preguntas; o en realidad, distintas versiones de la misma. ¿Qué hacen músicos de excepción como los de FNM embarcados en este regreso con el solo fin de hacer covers de sí mismos? ¿Cuál es el sentido (dejando de lado el aspecto comercial, por supuesto: acá nadie se chupa el dedo) de volver para consagrar el ethos de la nostalgia inmanente y absoluta, trampa en la que paradójicamente suelen caer los más jóvenes, quienes no pudieron disfrutar a la banda cuando la experiencia tenía un sentido cultural de época, trascendente a la mera performance en vivo? ¿Para qué le sirve a un tipo artísticamente tan inquieto como Patton (ver el ejemplo de la excelsa presentación de su proyecto Mondo cane en nuestro país, hace apenas dos meses) reformar FNM? A varios días de finalizado el show, las preguntas persisten, más retóricas que nunca.

Pese a todo lo anterior, y aunque pueda sonar contradictorio o perogrullesco, también debe decirse que ver a Faith No More en vivo siempre es un lujo. A pesar de un sonido defectuoso, a su actualidad como banda exclusivamente de vivo o a la incógnita sobre su futuro. FNM estuvo entre lo más original y vanguardista de los 90, y aun a media máquina seguramente le pase el trapo a la mayoría de las nuevas figuritas del rock actual. Ahora bien, con ese criterio también podríamos afirmar que Maradona en una pierna y a los 50 años es mejor que el tres de Excursionistas. Lo cual probablemente sea cierto, pero al mismo tiempo es una comparación poco feliz. ¿Le sirve a Maradona que lo comparen con el lateral de un equipo de la C? Y por carácter transitivo, ¿le sirve a FNM poner en juego su prestigio, exponerse a sonidistas caprichosos y otros imponderables veinte años después de su pico como banda? La respuesta, aunque dolorosa, se cae de madura.

Así que gracias por todo, FNM, sin ironías y de todo corazón. Fue bueno –más bien excelente– mientras duró. Pero tampoco vale la pena durar por durar nomás.

Fotos: Sofía Esteban (aifos.sf@gmail.com)
Ficha técnica

Faith No More
Estadio Malvinas Argentinas
08.11.2011
6000 personas
85 minutos

Mike Patton: voz
Billy Gould: bajo
Mike Bordin: batería
Roddy Bottum: teclados
Jon Hudson: guitarra


Lista de temas: Woodpecker from Mars (Delilah) - Land of sunshine - Be aggressive - Midlife crisis - Caffeine - Evidence - Last cup of sorrow - Cuckoo for caca - Easy - Digging the grave - Ashes to ashes - Everything's ruined - The gentle art of making enemies - King for a day - Epic - Just a man - [¿tema nuevo?] - We care a lot - This guy's in love with you