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LOS ORFEBRES


Pez
2007
Por: Matías Recis
El décimo disco de Pez (grupo formado por Franco Salvador en batería, Fósforo García en bajo, Pepo Limeres en piano eléctrico y teclado y Ariel Minimal en guitarra eléctrica y voz) tiene una gran influencia del rock de los ´60s y ´70s. Jimmy Hendrix, Deep Purple, Led Zeppelin, Black Sabbath, King Crimson y Frank Zappa actúan como ejemplos de algunas de las influencias. Los Orfebres contiene muchos elementos sonoros del hard- rock, toques de heavy metal (“Cuando mas grita menos es escuchado”) y hasta new- metal (en “Rey, Verdugo y Esclavo”) y música sónica, post- punk y hardcore (como en “Acelera Sus Latidos Corriendo A Ningún Lado Como Un Toro Asustado”). Numerosos cortes, machaques y solos de guitarras distorsionadas se acoplan a la fervorosa manera de cantar de Minimal.

Los Orfebresconsigue un sonido retro a partir de los instrumentos y los efectos que usaron. El disco fue grabado el 28 y 29 de agosto de 2007 en vivo, a diferencia del procedimiento que se realiza habitualmente. Este método de grabación (consumado en los Estudios porteños de Ion) le posibilitó al cuarteto explotar agudamente la energía de cada tema. La grabación y la mezcla estuvieron supervisadas por Mauro Taranto y la masterización por Mario Breuer, dos expertos en la materia.

El crecimiento de Minimal se puede evidenciar en el poderoso rock “¡Salvajes!”, donde el insistente riff de guitarra muestra su solidez como instrumentista. Limeres tiene un despliegue magnifico y se destacan los aportes jazzeros en piezas como “Ni Discos De Bob”, uno de los mejores temas del álbum. Ésta, es una de las pocas canciones de rock en un disco, que además, contiene dos piezas instrumentales (“Confuso Como Un Héroe” y “A Alejandro Jorodowsky”). “Ni Discos de Bob” es junto con “Rey, Verdugo Y Esclavo”, uno de los escasos pasajes en los que la letra y la voz guían la música y no al revés, como abunda en Los Orfebres.

A diferencia de Hoy, su anterior producción, las composiciones musicales, en su mayoría realizadas por Minimal, cambiaron notablemente: pasaron de la canción pop-jazz - rock a un rock en estado visceral y crudo. Sin ningún arreglo de cuerdas o vientos y desterrando por momentos la estructura compositiva tradicional, Los Orfebres atraviesa períodos próximos a sapadas experimentales que se acercan al stoner- rock

Este décimo álbum del conjunto parece un tema extenso, aunque en realidad son varias obras perfectamente armonizadas. Una nota colgada da lugar al próximo tema. Cada composición tiene relación con la anterior y posterior. Incluso el último tema, “Existencialismo”, tiene puntos en común con el primero en cuanto a los efectos utilizados por el piano y la guitarra.

Hay lapsos en que el cuarteto tiene un despliegue interpretativo que conforma piezas extremadamente complejas a nivel sonoro. Aquí es donde el disco adquiere un equilibrio que lo torna cerrado y homogéneo fundamentalmente en algunos aspectos en los cuales quiere redundar. La insuficiente variante tímbrica a la que apunta Los Orfebres asfixia algunos elementos que fueron explotados hasta agotarlos, como es el caso de algunas guitarras principalmente soleadas. No obstante, Los Orfebres es un álbum con una dinámica ardiente, debido a la secuencia musical que posee, y una herida para quien esperaba una continuación sonora de Hoy.

En Los Orfebres la música, y esencialmente la guitarra, representa el lugar protagónico. Pez retoma en esta placa las facciones más rockeras del grupo. Luego de diez producciones discográficas y catorce años de trayectoria la banda sigue sorprendiendo con abruptos cambios, renovándose en cada álbum y reubicándose constantemente en una esfera sonora siempre improbable.