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VIVO


Yusa
2010
Por: Matías Recis
Ritmo natural

“Café Vinilo” es uno de los espacios de Buenos Aires donde confluyen las propuestas musicales más atractivas de la ciudad. En forma paralela, a fines de 2010, se creó “Vinilo Discos”, un sello a través del cual, este refugio artístico, edita algunos de sus conciertos.

El catálogo, se inauguró con la solista cubana Yusa, cuyo audio en vivo se extrajo de sus presentaciones realizadas los días 23 y el 30 de abril de 2010.

A través de las once canciones que contiene este álbum, la compositora recorre sus tres producciones de estudio e incorpora dos versiones de otros autores: “Niña luna”, de Raly Barrionuevo y “Quédate II”, de Kelvis Ochoa.

El lenguaje musical de Yusa transgrede el formato canción y, de manera innata, fagocita formas africanas y diversas expresiones del folklore latinoamericano (la tercera canción, es un mash up que yuxtapone su obra “Cuestión de ángulos” y “El Manisero”, un clásico cubano de Moisés Simons).

La mayoría de las canciones son interpretadas simplemente por Yusa (voz, guitarra criolla y bajo eléctrico de 5 cuerdas), y en otras ocasiones, es acompañada por Mario Gusso (percusión), Verónica Condomí (bombo legüero y voz), Marcos Archetti (bajo y coros) o Raly Barrionuevo (guitarra y voz), adquiriendo formato de dúo o trío.

La intimidad se desliza indómita sobre cada compás: las pequeñas dimensiones del “Café Vinilo”, generan en este disco, una atmósfera espectral y sinérgica entre el público y los protagonistas. Este clima es acompañado de un repertorio básicamente acústico. La sonoridad del bajo eléctrico (que se ensambla en tres temas) no corrompe el aura del disco, ya que posee una función rítmica y percusiva, potenciando el concepto minimalista y sutil de la orquestación.

Para Yusa el bajo no representa un elemento decorativo: en canciones como “Minimum”, la cubana lo pone en primer plano y groovea. Sus arreglos revelan su estrecho vínculo con el diapasón y su percepción del sonido, es expuesta en sibilinos armónicos que abren las diferentes coloraturas de esta pieza. Hasta el más ínfimo instrumento en sus manos, o en las de los músicos invitados, representa para esta solista, de una significancia vital para cristalizar la idea compositiva de cada una de sus creaciones.