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Richard Coleman: Presenta nuevo disco y repasa su carrera

''Gustavo Cerati ha sido uno de mis grandes amigos e inspiraciones''

Por: Matías Recis y Daniel Gaguine - matias@recis.com.ar

Precursor de la imagen y el sonido dark en Argentina, sus creaciones renovaron la música de los 80. En esta nota, Coleman ofrece algunas anécdotas sobre su hermano musical, Gustavo Cerati, mientras recorre su frondosa carrera: desde Metropoli y Fricción, pasando por Los Siete Delfines hasta desembocar en su nuevo álbum solista, “A song is a song”.

-¿Cómo surge la posibilidad de hacer “A song is a song”?
-Fue un disco imprevisto completamente. No fue para nada planeado. Surge a partir de los shows que hice en el verano, específicamente en enero, que se llamaban “Coleman en inglés”, un título bien osado...jajajaja. La idea de ese show fue aprovechar el verano para hacer una experiencia distinta, hacer algo nuevo en casa; aprovechar y mostrarlo. Quería hacer algo sencillo, sin involucrar a demasiada gente. Iba a estar yo y después se me ocurrió invitarlo a Body, que me acompañe en algunos instrumentos. La idea era hacer un show de intérprete, que es algo que no había hecho nunca. Agarrar una serie de canciones que me gustaran y viendo, en la medida de lo posible, como cantarlas y darle una vuelta de tuerca para ponerme en el rol de intérprete y mostrárselas a la gente. Digamos, la única premisa que me puse fue que sean canciones que a mi me gustaran. No había una búsqueda cronológica ni de influencias…

-Algo que te representara…
- Claro. Algo de mi discoteca. Discos que tengo y que he escuchado en mi vida. A partir de ahí, hice una selección: me fijé qué canciones se podían tocar. Primero sólo con la guitarra y que la canción estuviera bien contenida en eso. Lo llamé a Body, para que me acompañe en algunas canciones para hacerla a dos instrumentos: con dos guitarras; o guitarra y bajo o teclado, para darle un poco más de color al show. Me parecía que un show solo, con la guitarra y canciones en inglés, iba a ser medio momia. Pensando de uno para afuera, yo mismo me iba a aburrir. Estuvimos ensayándolo durante un mes, con Body trabajando las canciones, y cuando teníamos el show listo, le dije de juntarnos el viernes en casa y grabarlo para nosotros, para que nos quede, porque fue un laburo lindo. Para recordarlo nosotros, como un ayuda memoria, sin ninguna otra intención. ¿Que pasó? En el primer show de los dos que hicimos en el verano, se acerca Gustavo de Ultra Pop y me dice “Richard, ¿no te parece que estaría buenísimo sacar esto en un disco?”. Le dije “Mira…yo ya lo estoy empezando a grabar….”jaja. O sea, fíjate vos qué tenés que hacer porque yo ya estoy con mi parte. Así que Gustavo me propuso hacer este sistema de colaboración, de que la gente aportara (dinero) al disco antes de lanzarlo…

-Como una preventa…
- Sí, sí, y entonces, fuimos redondeando la estrategia. En un punto, para mí, este es un disco experimental, ya que es despojado, no compuse nada y es en inglés. Es un experimento, una prueba y un gusto.

-La respuesta de tus fans fue buena al respecto.
- La compañía está muy contenta porque se cubrieron las expectativas. La idea era financiar el disco y se llegó al objetivo. Creo que es uno de los pocos casos que un disco está “garpado” en el momento en que está en la mano de la gente. No hay que esperar vender tal cantidad de discos para recuperar los gastos. Fue muy divertido todo, el ver cómo la gente se fue sumando y que después figuren en los agradecimientos del disco. Hay una página en la que aparecen todos. Es algo extra y me parece que está bueno esto. Si yo hubiera participado, me gustaría estar ahí. Es una devolución.


-¿Las grabaciones que tenías, antes que llegue Gustavo de Ultra Pop, las ibas a sacar de manera independiente?
- No, eso era un registro. Si no me hubiera dicho la gente de Ultra Pop, no lo hubiera sacado. No se me hubiese ocurrido ir a ofrecérselo a alguien para que lo saque. Era un registro propio, de lo que habíamos hecho.

-¿Y las canciones? Porque vas desde Allmann Brothers hasta Tears for fears, pasando por Brian Eno. La verdad, a mí me sorprendió lo de Tears for fears…
- Bueno, ese tema se cayó de la lista. No salía muy bien. Hubo temas que probamos y que les faltaba una vuelta de tuerca. A mí no me terminaba de satisfacer. El de Tears for fears lo hicimos en el verano y en el segundo show, lo sentía un tanto flojo. Le faltaban más arreglos. Solo, así, tan despojado, no me copó. Igual, eso no quita que sea una hermosa canción. La idea del disco y del show era que sean lindas canciones. Que sean canciones bellas, bien construidas y que tenga los elementos que la hacen una buena canción.

-¿Y la de Eno?
- El disco donde está esa canción, “Spider and I”, es “Before and after science”, que lo escuché por primera vez, en el ‘79, cuando tenía quince años. Fue un disco muy misterioso de descubrir y fue uno de los que más me ha influenciado en mi actitud hacia la música y en mi posición como artista. Un disco que está armado en un estudio, muy ecléctico que va desde canciones proto-punk hasta los primeros atisbos de la música ambiental que después desarrollaría Eno. Mucha producción y experimentación.

-¿Tu actual faceta solista da por finalizado a Los Siete Delfines?
- Está en suspenso y es en lo que quedamos. Cuando haya algún buen motivo para juntarnos, nos juntaremos pero no significa que se terminó. Yo, personalmente, llegué a un punto en que quería hacer otra cosa, tal como estábamos hablando. Estoy experimentando este camino que está bueno.

-¿El formato minimalista de las canciones, fue un desafío a resolver o las mismas canciones te propusieron ese formato?
- Fue la solución que encontré para hacerlo posible. En realidad, cuando pensaba en hacer algo en el verano, era algo mínimo, con la guitarra y ahí abrir un poquito. Pero no mucho más que eso porque sino tenía que armar una banda y era algo a lo que no me quería dedicar. No quería involucrar a tanta gente en un proyecto tan personal. Incluso sería medio contradictorio. Me gustó la idea y se fue afianzando a partir del primer show. Después me pareció que para el disco debía mantener ese formato. También para registrar el show. Son arreglos muy simples y directos, con una presencia muy importante de la voz. Los pocos instrumentos que hay se entienden todos. Ocupan un lugar en el espacio.

-Ese trabajo de ir al frente con los instrumentos se aprecia mucho en el vivo…
- Claro, porque la idea del disco está sacada del vivo. Es una propuesta intimista, como que un tipo esté tocando en el living de tu casa.

-Siempre estuviste en formato de grupo, ¿cómo te sienta ser solista?
- Es una linda experiencia. Es otra dinámica de trabajo. Las ideas, las ganas de hacer algo, son como antojos a veces. Es como que no tengo que convencer a nadie que es un camino interesante a recorrer y tampoco involucrarlo. Arrastrar a alguien a una idea de uno es medio demente. En ese sentido, me está permitiendo elegir mejor los tiempos. Todo se hace de manera más simple en cuanto a los tiempos. No hay que hacer tanto preparativo. Ahora estoy en una etapa de revisión en cuanto al carácter y a la personalidad de mi música. Entonces, asumir ese trabajo con una banda sería contradictorio, porque una banda ya tiene un carácter. La banda se trata de eso, de una propia personalidad, porque si va y viene, no es muy convincente. Al ser solista se puede experimentar de manera diferente los diversos estilos, encararlos de distintos lugares y hacer arreglos diferentes. No en formato de banda; sino de trío, sexteto o solo con la guitarra. Por ese lado, le da una receptividad a la cosa que está bueno.

-También te abocaste al rol de producción de A Song is a Song.
- Sí. Últimamente estoy haciendo la producción de los discos. Comparto en algún momento este rol porque al ser yo el artista, necesito una mirada externa; un oído amigo. Sigo trabajando así. En este disco, tenía muy claro cuál era la búsqueda, el concepto del audio de producción que estaba buscando. Hablé con Eduardo Bergallo que hizo la mezcla y llegamos a formalizar la idea y llevarla adelante. Después, también estuvo la producción en elegir los instrumentos, las canciones y en ser cruel conmigo mismo al cantar y escuchar finamente si salía fluido, teniendo en cuenta que lo cantaba en inglés. Hay quienes dicen que es más fácil cantar en inglés porque suena todo bien ¡pero también hay que cantar bien! Por ahí, tenía una toma que estaba buenísima la afinación, pero había un par de consonantes que se me habían escapado y después tenía que ir a editar todo eso.

-Cantar en inglés fue un desafío para vos. ..
- Claro! Esta bueno hacer algo para superarse.

-También está bueno que al disco lo escuche una persona que habla inglés…
- Si, seguro. Tal cual. Hice unas pruebas y se lo mostré a un amigo que no habla ni jota de castellano y me dijo: “¡está bueno! Suena medio sureño, pero queda bien!” jajajajaja.

-¿Qué visión tenés de tu próximo disco?
- Ahora estoy como manoteando las canciones y viendo después la idea de sonido con la que voy a trabajar. Voy a mantener la misma banda con la que estoy presentando “Siberia”.

-¿Existe la posibilidad de hacer un volumen 2, de “A song….”?
- En algún momento. Hay bastante material pero mechado con otras cosas, como fue ahora. Este disco no es una “continuación de”. No lo sigue a “Siberia” sino que es un disco que sale “mientras tanto”, como para acompañar y mostrar otros materiales.

-¿Podrías nombrar algunos guitarristas que te hayan inspirado?
- Tengo que pensar en el origen y en las primeras cosas. El primero sería mi tío Beto, que tocaba guitarra y fue la primera vez que vi a una persona tocar la guitarra. Obviamente, fuera del rock. Después, de eso, mis amigos con los que aprendimos un montón de cosas acerca del sonido y de cómo tocar la guitarra, como Ulises Butrón y Gustavo Cerati. En esos años, estábamos tratando de cambiar la manera de tocar música y compartíamos todo. Después, Spinetta que era un super guitarrista, que está recontra valorado por la poesía pero era un violero del carajo. Y después el Gordo Rogatti y Luis Borda que fueron profesores míos de guitarra, en especial Luis Borda que me enseñó no tanto la técnica sino cómo era la relación con el instrumento. La actitud del artista con el instrumento. Era un tipo al que no sólo lo observaba en sus clases, sino en todo lo que hacía.

-Luis Borda esta radicado hace años en Europa.
- Sí, viene de tanto en tanto. Lo vi en julio ¡Hacía treinta años que no lo veía! Nos cagabamos de risa de vernos después de tanto tiempo.

- ¿Recién hablaste de Cerati. ¿Qué representó él en tu vida y como vivís este momento suyo?
- Gustavo ha sido uno de mis grandes amigos e inspiraciones. Creo que uno admira a sus amigos, por eso es amigo. Cuando se quiere a un amigo y al mismo tiempo se lo admira, uno dice: “¡Que hijo de puta, mirá lo que hace!”. También te peleas y toda esa relación. En un momento, pensé que Gustavo era como un hermano para mí; el hermano que no tuve. Eso lo charlamos alguna vez y él me dijo: “no; yo no soy tu hermano, soy tu amigo”. A veces uno quiere tanto a alguien que lo quiere integrar a la familia. Así que Gustavo ha sido un gran amigo y una gran inspiración… y sigue siéndolo.

-Siempre se habla de los ‘80 como la gran explosión del rock argentino. ¿Creés que hay un revival constante de esa década?
- Mirá, en los ‘80, había un revival constante a los ‘60. El revival es una cosa de poco vuelo. No sirve ni como disciplina, ni como experiencia. ¿Hacer una revisión? ¿Para qué? Hay que hacer las cosas porque son inspiradoras. No es casual que se este pensando en algo que pasó hace treinta años porque es lo más lejos que se puede ir del origen. Lo que pasa es que en los ’80, el rock ya tenía un lenguaje y una difusión. No era solamente ir probando, como fue hasta los ‘70. La verdad, hay cosas de los ‘80 que me encantan y otras que detesto; eso me pasa con todas las décadas. En los revivals, y lo retro, no creo. Me terminan decepcionando porque no es ni una cosa ni la otra. No todo tiempo por pasado fue mejor.

-De tu obra se recuerda Fricción porque integraba la parte escenográfica, el vestuario, las tapas de disco….¿Pensás que las bandas nuevas fueron perdiendo ese concepto general sobre el arte?
- No se qué decirte al respecto. Esa música fue grabada –por suerte- y quedó como una fuente de la cual abrevar. No creo que haya hecho ni más ni menos de lo que hago ahora. En realidad, hago ahora mucho más, pero no creo que sea ni más ni menos de lo que hace una banda que empieza ahora. Obvio: si se pone las pilas y tienen las ganas de hacer algo, tomando al rock como un concepto, una vía de expresión artística y no solamente como rock cuadrado para zafar. Como todo, hay pibes que lo utilizan para conseguir minitas y zafar de laburar. Bueno, no está mal, pero tiene un vuelo que no me interesa. Entré al rock por el lado de la experiencia artística. De darme cuenta que tenía una necesidad artística y que las herramientas que tenía para usar eran la guitarra, la composición, la voz y lo visual también, porque lo que tiene el rock es, justamente, sumar otras disciplinas.

-¿Podrías definir en pocas palabras, qué significaron Metropoli, Fricción y Los Siete Delfines en tu vida?
- Metropoli fue una experiencia muy adolescente. Fue un crecimiento. Había muchos choques, ganas de hacer cosas e idealismo. Fue la primera vez que estuve trabajando en un equipo donde no todos estaban de acuerdo. Terminé superando la experiencia apartándome y eligiendo otro camino. Fricción fue un gran caldo de cultivo de ideas. Acordate que tuvo tres formaciones. Se habla mucho de Fricción y pasó todo en muy poco tiempo. Empezó a fines del ‘84 y en el ‘88 se terminó. Fue una gran apertura y el contacto con el star system, me convirtió en un rock star. Los Siete Delfines son mi familia. De alguna manera, fue una cosa imprevista el estar tocando casi veinte años con el mismo proyecto, aunque tampoco fueron siempre los mismos músicos. Hubo una idea y un concepto que fue siempre hacia la misma dirección. Eso estuvo muy bien. Creo que entre el primer disco de los Delfines y “Carnaval de fantasmas”….esos dos son los mejores y representan la síntesis de todo. Lo que pasó en el medio es todo como un camino. Con esos dos discos ya estoy hecho.

-En esa época de Fricción, vos estabas mucho con Gustavo. ¿Qué te llevó a no ser el cuarto Soda?
- Básicamente fue algo como esto. Ustedes tres se conocen, trabajan en equipo hace mucho tiempo. Se saben todas las mañas uno del otro pero piensan que hace falta alguien más para que redondee la cosa. Y viene un pibe, se sienta un rato, son cuatro y siguen sin redondear. Después viene otro y también pasa lo mismo y siguen siendo los tres. Yo era el cuarto o quinto integrante de Soda que se probaba. Lo que a mi me pasaba era que cuando tocábamos las primeras canciones de ellos, se agregaba mi participación. Era una cosa que redondeaba. Después, cuando hacíamos mis temas, eran como mis canciones tocadas por ellos. No había una unidad realmente. Con mi juventud y mi idealismo, haber observado eso a tiempo y haber podido decir “si seguimos acá, dentro de cinco meses esto se va a poner mal”. En ese momento estaba todo bien. Había una amistad y todo…

-¿Y eso podía haber arruinado esa amistad?
- Claro. A partir de ahí es cuando me hago amigo de Gustavo, cuando mantenemos esa charla. Gustavo es mayor que yo y en esa época se notaba mucho. A los diecinueve estar laburando con alguien de veintitrés es difícil. Hay un montón de cosas con las que te quedas pagando. No era que teníamos una conversación muy dinámica. No teníamos los mismos intereses fuera de los criterios musicales. Eso es lo que hace la amistad. Sin embargo, cuando dejamos de trabajar juntos en ese proyecto, ahí sí nos hicimos amigos. Hablábamos de minitas y todas esas cosas.

-El renunciamiento forjó la amistad.
- Realmente fue uno de los momentos más importantes de mi vida. Fue entender que tenía que hacer algo honestamente y seguir para adelante, con lo cual salíamos todos ganando.

-¿Qué parámetros utilizás en tu trabajo como productor? Hay algunos que le hacen componer 40 temas al artista y de ahí recortan 12 para hacer el disco; Otros trabajan sobre el material de 12 canciones y pulen el sonido.
- Hay muchas maneras de trabajar. Cada uno va viendo cómo. Se corrió mucho la gran novedad “Eh! Me pidieron 60 canciones”. Me acuerdo cuando empezó a correrse esa bola y parecía que era “el” método. En realidad, sí, es cierto: para hacer un disco hay que tener material de descarte. Eso lo hablábamos con Gustavo: nosotros empezamos a hacer discos cuando teníamos ocho temas. O sea, ya estábamos para grabar un disco con ocho composiciones nuevas, porque esos temas tienen que ir a un disco y en un disco, cabían ocho temas! Jajaja. A lo sumo, nueve y después tenías que elegir cuál quedaba afuera. Vos escuchas el material de una banda y si ves que ya está, listo. Pulís un poco el sonido y tratás de sacar lo mejor de esos músicos. Si ves que, de los temas que te muestran, hay cuatro que andan, que ves que son bellos, que transmiten algo y están completos y hay otros tres que están tocando algo, les decís “ponete las pilas, laburá un poco más. Si hiciste cuatro canciones muy buenas, podes hacer cuatro canciones más!”. No es que se te acabó la rosca. Está bueno, desde la producción, pedirle a una banda que trabaje. Le viene muy bien la presión al músico porque despierta y estimula las capacidades. El músico, generalmente, trabaja lo menos que puede. Jajajaja.

-¡Para eso es músico!
- Cuando se le aplica una dosis de presión bien dirigida, se pueden lograr cosas maravillosas y hay una satisfacción. Está bueno poner el pie ahí y decir “Dale, dale que sale más”. Eso es en beneficio de todos, porque sale un disco mejor. Después, tenes que escuchar las bondades de cada banda, los elementos más fuertes y los más flojos. Resaltar los más fuertes y cubrir los más flojos. El sonido y todas esas cosas. En muchas ocasiones, es un trabajo social.

-¿El hecho de que seas músico, te da una relación más estrecha a diferencia de productores que no son músicos específicamente?
- No creo que haya productores que no sean músicos. Si un productor va solamente desde el sonido, no logra un gran resultado. Hay todo un trabajo de conocimiento, de cómo se hace el arte, cómo es un artista, en el que el productor tiene que tener un conocimiento humano. Deben saber trabajar en banda y en equipo. No conozco productores que no puedan hacer música. Existen productores que no son compositores o no tienen una banda, pero sí saben trabajar con canciones y darle forma a la composición.

-¿Creés que hay una renovación en el rock, teniendo en cuenta que los referentes más jóvenes tienen, como mínimo, 35 años?
- No lo sé porque no lo analizo. Muchas veces me lo preguntan y no sé qué responder. No soy de escuchar bandas nuevas ni el trabajo de mis colegas que hacen música en castellano. Por un lado, porque en realidad nunca me gustó y por eso hice el disco en inglés….jajajaja. Más allá, en un punto, no quiero tener referencias. Hay una deformación profesional en el sentido que todo lo que escucho, entra y después, de alguna manera, vuelve a salir. No quiero procesar nada y quiero seguir viviendo en mi mundo. No sé que bandas nuevas hay, qué están haciendo los pendejos ni nada. Tengo un pibe de 14 años con el que apenas puedo hablar. El otro día me pidió si le podía bajar “Mil horas” de Calamaro…..y bueno. Te lo bajo, pero no lo compres. Ese no lo compres.