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Francisco Bochatón: Entrevista a Francisco Bochatón

Yo creo que se puede ir renovando y tratando de a poco, no es necesario ser tan pretencioso en el sentido de querer cambiar todo de golpe y ser Los Beatles de un día para el otro

Por: Julieta Berardo - julieta@recis.com.ar

Con “Tic Tac” recién salido, y después de probar sonido para tocar en Claps, un Francisco Bochaton muy distendido nos concedió casi una hora de respuestas - cercanas a un monólogo - cargadas de historia, de profundidad y de humor. Al estar haciendo lo suyo las bandas soporte en el lugar nos mudamos a la vecina Cigale, donde gentilmente nos abrieron las puertas, para que las palabras surgieran casi de forma espontánea. El resultado: un análisis sobre el pasado en relación con la ¿decadente? escena actual.



Recis!: Contanos, para empezar, ¿cómo fue que elegiste ser músico?


Hace muchos años… empecé a tocar la batería a los 9 años. Empecé a estudiar con un profesor en una especie de escuelita que había cerca de mi casa y después de un verano de vacaciones con mis padres, volví y empecé a estudiar con un profesor particular. Y me empecé a interiorizar más porque mi profesor en ese momento tocaba en un grupo profesional digamos, porque era un grupo que tocaba para fiestas y cobraban y editaban discos, se llamaba Los Cuatro Soles; lo que hoy sería algo medio grasa (bah… no sé, grasa es como muy peyorativo) hacía música para casamientos y cosas así… él tenia experiencia, me contaba cómo era la movida de grabar discos. Y por él, que se llamaba Julio Peloche, empecé a meterme de otra manera en la música, ya no era que estudiaba batería y nada más. Escuchaba los discos de otra manera, me compraba discos de Kiss, de todos los grupos de la época, importado, lo que sea. Me los conseguía y los empezaba a escuchar con profundidad. Después me puse estudiar guitarra con otro profesor también, que se llamaba Melo.


Y después me conseguí una armónica. Desde los 9 en adelante no paró toda la historia de la música. Después toque la batería en un grupo a los 14 años, ya con un bajista y con un guitarrista. Y ahí ya me echaron porque era muy chico, ellos tenían como 20, yo tenía 14 y ahí empecé a darme cuenta lo que era tocar con otros músicos, o sea con acompañamiento de un bajista verdadero y no tocar arriba de los discos como hacía hasta ese momento. Y así empecé a meterme en la música ya casi de una manera total. Después formé varios grupos hasta que formé [Peligrosos] Gorriones y ya ahí tocando el bajo y componiendo algunas canciones. A la par de eso me puse a escribir bastante, en el secundario. Cuando iba al secundario escribía mucha poesía y letras de canciones que nunca componía, o sea eran solamente las letras. Y así se fue formando lo que después fueron las canciones de mi disco. Así que empecé a los 9 años, muy chiquito.

O sea, empezaste ya sabiendo cómo era por lo que te contaba tu profesor…


Claro, me contaba como eran las pruebas de sonido y como hacían. Él tocaba en ATC, fue baterista de Cantaniño. Entonces yo tenía una idea de cómo era la movida atrás del escenario. No era un profesor estándar, como lo pude haber sido yo cuando di clases. También depende del alumno, pero la relación con él fue muy estrecha porque me contaba todas las anécdotas de las pruebas de sonido y las grabaciones de los discos. Después bueno… mis amigos también eran músicos. Cuando empezás a diferenciar ya a una cierta edad quiénes son tus amigos por la música o tus amigos por otro lado, con mis amigos empezamos a tener bandas y a experimentar un poco. Y ellos fueron Las Canoplas, conocer un poco a los Casanovas, cuando empezaron a salir las bandas de finales de los '80, Fabulosos Cadillacs. Casanovas era un grupo que tocaba con ellos, eran de La Plata, entonces teníamos admiración por ellos y conocíamos a ellos… a las novias (risas) en fin, nos conocíamos un poco todos y ahí vas inclinando la balanza para el lado de los amigos de la música y quedé ligado a toda esa gente del ambiente del rock en La Plata a finales de los '80… y acá en la capital también.


Y toda esa movida de esos años, ¿es muy diferente a la de ahora? ¿Armar una fecha es muy diferente?


Obvio que es diferente. Cuando yo empecé a tocar con Los Pistoleros por ejemplo, con el que era el baterista de Los Pistoleros, nosotros alquilábamos teatros que no tenían funciones de teatro ese día, alquilábamos el teatro, alquilábamos un sonido, cobrábamos una entrada, cubríamos esos gastos, nos hacíamos cargo de la producción total y montábamos un show de rock.


Cuando toqué con Victimas Del Baile que hoy es uno de los chicos de Adicta hacíamos lo mismo: alquilábamos una disco vacía, me acuerdo que se llamaba Cocodrilo, al tipo le decíamos “cuánto querés por una noche, tanta plata, bueno, tomá” y esa noche montábamos un show de Victimas Del Baile y recuperábamos la plata de esa manera. En esa época era así montar un show. Después yo ya en los ‘90, del 90 al 93 hacíamos intercambio de grupos: hacíamos shows en La Plata de Babasónicos, Los Brujos y nosotros con los Gorriones veníamos a tocar acá, a lugares como Vudú, Cemento, Die Schule. Cemento era un lugar al que veníamos siempre. Y los grupos allá los montábamos en los teatros estos que te decía porque nosotros les pedíamos alquilarlo.


Había algunos lugares para tocar, pero muy pocos en La Plata. Y acá estaba Marquee, estaba Cemento, El Paracultural. Hicimos muchas fechas con muchos grupos de acá: Tía Newton, Babasónicos, esos son los '90. Y después a partir del 93 empezamos con la onda de tocar en cualquier lado, nos abrimos un poco más: fuimos a Comodoro Rivadavia, empezamos a ir a Mendoza, Córdoba, a tocar a cualquier lugar, a discos, a lugares para tocar, nos íbamos de gira con el “Nuevo Rock Argentino”: Todos Tus Muertos, Attaque, Babasónicos. Entonces cuando yo me separo de Gorriones y empiezo a ser solista conseguir un lugar para tocar ya no me era difícil, por una cuestión de experiencia y por conocer a los dueños de los lugares (risa), que se yo…Antes de la tragedia de Cromañon tocar en Cemento era un clásico, toqué muchas veces... y después en este lugar a donde estamos ahora [ La Cigale ] toqué muchas veces porque tenía ganas, no por una cuestión económica; como me gustaba venir acá a tomar copas dije bueno toco acá.


Así que un tipo o un flaco que empieza ahora no sé como será montar un show si realmente cuesta o tiene que vender entradas; supongo que sí, en muchos casos. A mí en este momento no me pasa eso, pero sí es un poco difícil abrir el mercado para tocar en las provincias que me gustaría tocar: San Juan, Neuquén… Me gustaría tocar en Bariloche, no toqué nunca en Bariloche.

Al aire libre, mientras nieva


Al aire libre nevando, claro. Bueno, nunca fui a Bariloche a tocar. O por ejemplo ir a Uruguay, lugares donde fui a hacer prensa, y fuimos a hacer otro tipo de trabajo con la banda, me gustaría tocar. En Santiago de Chile también. Pero bueno hasta ahora nos estamos quedando acá; estas son las posibilidades que nos esta dando el medio y lo acepto. A medida que pueda avanzar, voy a avanzar.



Nombraste un montón de bandas que implicaron una renovación, por lo que yo entiendo; que llamaban la atención un montón. Y veo que ahora no se da eso de decir bueno somos un montón de bandas con tal propuesta nueva…Y antes estaban en una búsqueda que era recontra interesante, sonidos nuevos, una estética, un lenguaje nuevo. Y hoy…


Yo considero esto: antes de los ‘90 el rock era o Rolling Stones o Ratones Paraonicos… o un rock sinfónico o psicodelico… y el pop de Soda Stereo, de Virus, con todas sus diferencias, ¿no? Pero abarcando todo el abanico desde Soda Stereo a Virus, digo, quiero decir pop. Y me parece que los ‘90 la apertura que le dio a la música fue la heterogeneidad de decir “bueno ah… se puede hacer CUALQUIER cosa”. En los ‘90 el aporte de Tía Newton, Babasónicos, Martes Menta, Los Brujos, Los Gorriones, fue ese: “acá se puede hacer cualquier cosa, yo salgo todo pintado, se acabó la estupidez del rock cuadrado o del pop súper prolijo”. Y creo que fue un aporte muy arriesgado, porque tenés que estar medio loco para hacerlo, en el buen sentido de la palabra loco. Tenés que tener para arriesgar, un resto. Y todos creo que arriesgamos un montón y así se armo el “nuevo rock”. Lo que se llamó “nuevo rock” por un productor nada más, tuvo ese nombre porque en realidad yo, lo que te quería decir es esto, no éramos tan ligados entre nosotros. Yo la verdad que no tuve mucha relación de amistad con la gente de Tía Newton, con Carca… lo conocí después.


Todos nos conocíamos pero no era que pensábamos lo mismo, ni nos considerábamos todos sónicos ni nada por el estilo. Nosotros tocamos soporte de Divididos con los Gorriones y Divididos era una banda totalmente estabilizada dentro del rock comercial normal de Argentina y Gorriones era una banda totalmente desafiante, porque tenía cierto riesgo de quedar como lo que quedó, una banda de culto. O una banda que arriesgó tanto que no ganó nada. Ganó prestigio o algún nombre y el odio de mucha gente y admiración de algunos y lo que ganaron las bandas que arriesgaron, pero lo que sí me parece es que aunque no tengan puntos en común en lo musical sí lo que hicieron fue abrir el camino ese que yo me lo acuerdo de los ‘80, de la cosa medio cuadradota: o pop, o rock, o heavy metal; eso era en los ‘80. O Luca Prodan haciendo un desequilibrio de todo eso que era lo que hacía falta, para mí, para que haya una apertura mental. Y después eso dio el pie para que hoy haya un lugar donde pararte para poder quejarte y decir “loco pero yo vi ciertas cosas creativas, ¿como puede ser que hoy no pasa nada?” (risa).


Esas cosas creativas son cualquiera de los ‘90. Creo que ahí fue donde empezaron a ocurrir, sin desmerecer a Virus ni a Soda Stereo, ni a todos los grupos que nos dieron todo lo que nos dieron… y nos siguen dando. Pero los ‘90 dio esa posibilidad de poder diferenciar que realmente se podía tener un nivel de juego más arriesgado. Y hoy me parece que hay un nivel musical que responde (teniendo en cuenta que mi opinión pesa lo que considere el que escucha) para mí a la globalización, y mucho a la mediocridad, y a la estupidez social y a la estupidez de la clase media consumidora de productos. Y a la vez me parece que también hay mucha gente laburando para que las cosas en las que creen realmente se cumplan y sucedan, y eso me parece el único objetivo válido a la hora de tener una propuesta musical. Me da mucha risa cuando escucho bandas que tienen cierta ideología - entre comillísimas - cuando hoy tener una ideología no cuesta nada. Te la comprás en el quiosco la ideología. El cuentito del chicle Bazooka es la ideología de esas bandas de rock chabón que me parece que no aportan nada… y tampoco me joden a mí. Ni me joden ni me aportan. Es algo con lo cual no estoy metido.


Digo que tener una ideología hoy es tan barato como comprarte un chicle en el quiosco porque en otra época fue arriesgado ser un ideólogo y decir que solo algunas bandas dicen la verdad y otras dicen mentiras. En otra época hubiera sido jodido, hoy…si yo me bajé los pantalones en Cemento como cuatro veces, ¿qué me venís a decir? ¿Qué tiene de arriesgado? Si hoy lo hago en un lugar no se entera nadie. Cuando lo hice ya no se enteró nadie, imaginate ahora, ¿no?. O sea, las ideologías pertenecen a la década del ‘70 y a la década del ‘80 cuando uno podía soñar con algo y luchar para ver si se podían llegar a cumplir. Hoy estamos en todo el planeta viviendo la misma realidad prácticamente, salvo los musulmanes y algunas historias de Asia que yo desconozco o países muy extraños o muy diferentes como Alemania (por la evolución tecnológica exacerbada). Pero de donde parte el rock hoy creo que sigue habiendo heterogeneidad, hay mucha más que antes, pero me parece que hay tantos grupos que cuesta encontrar algo, por lo menos para mi gusto, interesante. No quiero decir que no lo haya, que a mí me cuesta más encontrarlo. También cambié mis hábitos y no me meto en Internet a explorar todo lo que hay, así que desconozco un poco mucha música nueva.

¿Qué opinás sobre la escasez de bandas nuevas? ¿O te parece que las hay? ¿Por qué no hay un motor que genere el surgimiento de nuevas bandas, como en otra época surgió Babasonicos, Gorriones?


En esa época de Gorriones y todo eso también el hueco era muy evidente de que algo tenía que salir, para mí, la necesidad como pibe que venía de salir del colegio y buscar nueva información y buscar nuevas bandas que me rompan la cabeza; no había ninguna. Luca se había muerto, Federico Moura también, Miguel Abuelo tampoco estaba más, había como una necesidad de hacer algo que me parece que muchas bandas empezaron a cubrir ese hueco. Una necesidad de hacer algo que muchas bandas hicieron: algo desestructurado, con locura, dentro de algunos parámetros que todavía eran entendibles. Hoy la responsabilidad de hacer algo nuevo, nuevo no se si es necesario, pero de hacer algo que represente o que signifique (que signifique, porque ni siquiera hace falta que sea importante) algo que signifique algo, ya importante es muy pretencioso, ¿entendés?, me parece que es una responsabilidad enorme porque está todo tan globalizado que sale el disco nuevo de Bob Dylan y ya lo tiene todo el mundo al otro día y toda la información es medianamente la misma.


La responsabilidad de hacer algo hoy es mucho mayor y la información sigue siendo la misma, o menor, a la que había antes. No hablo de la cantidad, la cantidad hay más, por Internet y toda la movida. La información, la data importante a nivel metafísico, científico, sentido común, exploración y todo eso hay menos porque hay más confusión, se nota más la confusión, no es que hay más. Para mí es difícil que hoy salga una banda que te rompa la cabeza ¿Qué me vas a venir a decir como banda, que me rompa la cabeza? O sea, es muy raro (risa) tiene que ser una manga de locos, una manga de tipos raros, o unos virtuosos realmente hablando de la virtud como el único significado de la palabra, no virtuosos de que tocan bien la guitarra, gente virtuosa, gente que sabe de la vida.

Ponele que haya un grupo que tenga todo eso, que sea virtuoso, que tenga ideas nuevas, que venga con todo…


Bueno… White Stripes tiene un estilo que a mí me parece que es algo nuevo, pero me parece que como tratar de hacer algo nuevo siempre fue…hay un libro de Kant que esta buenísimo que habla de eso, de cómo intentar hacer algo nuevo es derribar lo que había antes y romper… es un esfuerzo enorme para las neuronas y para el cuerpo. A veces es desgastante ser el salmón todo el tiempo. Pareciera que la fricción que se genera entre el artista o pseudoartista y su obra para que al público le resulte atractivo lo que se está presentando es tan grande, que va a terminar un tipo cortándose la cabeza en vivo para que digan que pasó algo en el recital. Eso me parece muy desgastante y hoy pasa más que nunca. White Stripes tocan sin bajo, la piba toca la batería, el pibe toca la viola. Si vos escuchas como está grabado el disco, tiene setenta guitarras… aunque él en vivo toca con una sola. O sea, el borde del marco del cuadro está re lejos ya, ¿viste? Está en cualquier lado.


¿Y acá en Argentina puede llegar a pasar algo así?


¿Cómo White Stripes?


O algo… algo que venga a renovar toda la escena que hay. ¿Vos crees que puede llegar a pasar algo ahora?


Sí, a mí culturalmente me parece que es un país de canciones, yo lo vivo así. Acá el que se hace el loco no le creo nada. Los grupos que quieren desestructurar estructurando una cosa nueva, me parece que han podido construir poco, por eso me parece valorable la década del ‘90 en ese sentido. Desestructuró pero se pudo construir en base a una nueva plataforma: Los Brujos, Los Gorriones, Babasónicos. Hoy el grupo que quiere hacerse el loco o el jodido corre el riesgo de hacer el papelón, para mi punto de vista. No quiero dar nombres, ¿no? Pero ya hay varias bandas haciendo papelones para mí, y desde el lado de las letras ni hablar. Las posturas pseudoideológicas que no se sabe de que se tratan, solamente una queja, como escuché hoy en la tele a un grupo, me parece que habla de la miseria moral. La miseria moral y no de los pibes de la banda, del mundo, de toda la gente, nuestra. De ellos pero como reflejo nuestro. Igual las posibilidades de que salga una banda, la esperanza, no la voy a perder e incluso me gustaría ser yo portador de una nueva idea y de una idea renovadora para todo.


Yo creo que se puede ir renovando y tratando de a poco, no es necesario ser tan pretencioso en el sentido de querer cambiar todo de golpe y ser Los Beatles de un día para el otro o ser Los Beatles argentinos, cuando los tipos salieron en un momento determinado de la época de la humanidad y en un momento determinado social también, en un contexto determinado; y acá estamos en otro contexto, y en otra realidad y en otra época. Tampoco le quito las esperanzas y creo que pueden salir cosas que incluso le sirvan más a la época que querer ser como otro grupo o querer ser como Los Beatles.

¿Creés que pueden llegar a tener ese espacio para surgir y mostrarse, sin necesidad de recurrir a ningún tipo de aparato externo?


Pero vos estás partiendo de una base con lo que estás preguntando, con un parámetro. Vos te estás comparando ya con algo. Yo una vez lo escuché decir a Javier Calamaro “por eso nunca triunfé”. Fijate que cuando él esta haciendo esa afirmación se está comparando con alguien… para mí con el hermano, yo lo dejo libre, él no dijo “con mi hermano”, pero él dijo “yo nunca triunfé”. A comparación Bochaton, ¡vos triunfaste flaco!, le diría yo. Él con algo está comparando; así funciona la lógica que usamos todos, la lógica dialéctica de contrapuestos. Para Calamaro él en ese momento de la nota que yo lo veo él dice que no triunfó. Para mí comparado conmigo en ese momento, él ya había triunfado. O sea…vos decís…¿Como fue tu pregunta exactamente?


Si vos necesitás de un aparato para poder surgir…


Para poder surgir. ¿Qué es surgir? Cualquiera puede decir Bochaton ya surgió, o cualquiera puede decir Bochaton es un artista under, eternamente under y nunca va a salir de abajo y Los Piojos surgieron. Por eso digo, depende del parámetro con que se esté midiendo. Una vez vi una nota de Melero que decía “el éxito para mí no pasa por un éxito comercial de mi carrera artística, sino por un éxito personal a nivel humano, haber hecho lo que yo realmente quería”. Yo no se si le creo a Melero… si es verdad que dice eso porque es así, o porque no le queda otra que darle un trasfondo interesante a su fracaso con esas palabras. No sé si es verdad o no.



¿Y para vos, Francisco, qué es el éxito?


No sé, pero digo… Es tan subjetivo que me parece imposible de medir con términos objetivos. Me parece que el éxito del que habla Melero, que es un éxito a nivel humano, haber hecho lo que le gusta y que se yo y no se mide con un éxito de venta de discos y todo eso, me parece re lindo escuchar y creer en eso. Me parece que el éxito de otros artistas que venden, de Alejandro Sanz vendiendo millones y millones de discos, también me parece re lindo (risa). A mí me encantaría vender millones de discos de mi disco. Yo tengo pretensiones muy comunes, muy acordes a cómo fui criado, me gustaría que se yo…me gusta como estoy tocando también, pero me gustaría tocar mas seguido en teatros que en lugares tan chicos como los pubs y cosas así. Me gustaría ir al interior y tener una plataforma de prensa que me pueda cubrir el show. Porque además laburé en una época así con Los Gorriones y laburé solista también así. O toqué soporte de Alanis Morissette por ejemplo y me hubiera gustado seguir tocando soporte de artistas que vienen de afuera. Eso para mí tendría una especie de sabor a éxito.


Tuve éxito en esa empresa, de poder tocar en lugares que me gusta cómo son los sonidos y la cantidad de gente que hay, lugares que promocionaron el recital, como pasa en la mayoría de los lugares del primer mundo (risas): promocionan el recital de determinada manera que cubre un determinado número de público que hace que el show sea posible.


Y después a la vez… ¡A la vez, me cago en todo eso! Me gusta remarla y decir bueno no pasa nada porque estoy en un país hiper-realista, tercermundista y bueno, acá las cosas son así, y hay que pelearlas de esta manera y yo no soy el hijo de Lolita Torres (risas). Mirá… mi viejo abogado, mi vieja abogada, la música era como una cosa extraña en mi casa, entonces empezamos con mi hermano y mi hermana los tres estudiando guitarra. Mi hermana empezó a cantar en un teatro, la íbamos a ver con mi hermano. Mi hermano empezó a estudiar piano a los 14 años cuando yo tenía 9. Yo empecé a estudiar batería. Los músicos de la casa fuimos los hijos, no nuestros viejos. Entonces a la vez, familia de profesionales hacía que nos dediquemos no con toda la furia que se podría dedicar el hijo de un músico, por ahí. Pero sí nos dedicábamos mucho a estudiar y a tratar de formara bandas y cosas. Mi hermana después se desligó un poco, pero siempre fue como una punta de flecha, siempre vi yo a mi hermana como una especie de artista.

Hablabas de que la renovación que se puede ir dando de a poco, ¿Vos te sentís parte de esa renovación o dónde te ubicarías a vos mismo hoy en día? Porque hablamos bastante de los ‘90, pero ¿hoy que pasa?


Yo creo que hoy hay una especie de folklore que se está estableciendo en Argentina. Me parece que las bandas de rock son más folklóricas… El rock ya es como un folklore digamos. Es el folklor primero de la juventud digamos, cabeza, flecha, de hoy. Me parece que yo formo parte de una movida rockera que tiene muchas raíces en el rock inglés y en la época post-punk y mucho que ver con familiares y con la familia tana, española, argentina, francesa, todos inmigrantes, hijos de inmigrantes, nietos de inmigrantes que de alguna manera fuimos haciendo una estabilidad emocional muy extraña, que me parece que yo formo parte de una movida musical que tiene que ver con esa estabilidad extraña de emociones que somos los argentinos. Me parece que Flopa Lestani, pasa por ese lugar, y me parece que Babasónicos se estableció en un lugar muy parecido, es mi punto de vista. Me parece que artistas como Javier Calamaro o Andrés Calamaro están también dentro de una estabilidad emocional folklórica rockera argentina (mirá la frase que me mande -RISAS).


Pero lo que quiero decir es que se estableció como un folklore de rock, y yo creo que estoy dentro de ese lugar, innovando… a medida que uno practica puede ir innovando cosas y la práctica de tocar en vivo por todo el país como hacemos nosotros (que no es todo el país, sino algunas provincias nada más), pero esa práctica de ir tocando en vivo, ir probando estrategias y probando cómo hacer te da nuevas ideas, quieras o no. Y me parece que yo estoy dentro del lado más cancionero de los rockeros argentinos. Y a veces rockeando de un lado medio punk al mejor estilo de los Sumos argentinos, de las bandas como Sumo, bandas que desestructuraron desde un lugar… la rubia tarada, me cago en la clase social a la que pertenezcas. Yo soy un ser humano y se acabó. Y me parece que Luca planteaba mucho eso y a veces yo tengo una tendencia lucaprodaniana (no se como llamarla, risa) pero no por admirar a Luca Prodan porque no es mi manera de vivir admirar a una persona, sino porque me encuentro que eso lo tengo un poco en común. Además de que lo admiro mucho, pero, digo, tengo esa actitud de descontracturar algo artístico hincha pelotas, digamos, todo cuidado….todo pegadito en la pizarra.


Tengo algo que quiere desestructurar eso y a la vez tengo algo contrario a eso, que quiere que todo salga bien y todo sea una cosa linda. Desde ese lugar soy más convencional y se podría parecer un poco a lo que te decía del folklore argentino del rock. Y desde lo otro sería una cosa más Joy Divission, lo que mamé del post-punk, una onda así.

Te hago la última, es re concreta: primer disco que te compraste y último disco que te compraste.


(Tapándose con la campera y haciendo que responde sólo al micrófono: uno de Abba). El primero de Abba. Me compré un disco de Abba que traía “Chiquitita dime por qué” en español, venía con un limpiador el mío, le echabas una especie de chorro de no se qué y limpiabas el vinilo (risas). “Chiquitita dime por qué” en español. Después me compre dieciocho mil discos de Kiss y después… el último disco que me compré…fue el de Tom Yorke, el cantante de Radiohead y ahí está, ahí quedó…el primero creo que fue el de Abba, creo que fue ese sí, si no fue antes uno de Luis Aguilé (risas) no estoy seguro… Luis Aguilé o Abba pero el ultimo uno de Tom Yorke, este de solista. (Canta partes de “Chiquitita dime por qué”, muchas risas). Muchas gracias.


Gracias a vos, un gusto.


Finalmente para completar el día disfrutamos de su show, pero habiéndonos sido sumada una interesante mirada sobre el pasado y sobre la actualidad, que dio lugar a varias reflexiones en los días siguientes.


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